Algún día todo esto será tuyo.

Algún día todo esto será tuyo.

15 septiembre, 2018 Teatro 0

¿Cómo se transforma una persona que nace sin tener nada y acaba teniéndolo todo? ¿Cómo nos cambia el poder? ¿Qué somos capaces de hacer por lograr estar en la cima? Estas son solo alguna de las preguntas que Club Caníbal nos plantea desde Algún día todo esto será tuyo, la última entrega de su trilogía Crónicas Ibéricas. A golpe de sarcasmo, mucha guasa y un corrosivo sentido del humor que ahonda en las costumbres y comportamientos patrios.

En la primera parte, Desde aquí veo sucia la plaza, ponían el foco en las tradiciones festivas, en Herederos del ocaso, era la picaresca y, ahora, cerrando esta trinidad teatral, Algún día todo esto será tuyo, rascan en el mundo de la empresa. Las tres propuestas poseen una estructura similar, los tres intérpretes, Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa, bajo la socarrona mano de Chiqui Carabante, juegan a quitarse y ponerse un amplísimo abanico de personajes delante del público, con los que ayudan a dibujar una historia central, en este caso la vida de Ramón Areces, presidente de El Corte Inglés; un comprometedor lenguaje empeñado en mostrar el lado más mundano de las cosas para, desde ahí, confeccionar un complejo entramado de ritmo frenético que no da respiro. Y, por supuesto, la música en directo a cargo de Pablo Peña que, sin duda, es un personaje más con voz y voto dentro de este “juego de niños” elevado a la enésima potencia. Digo que es un juego de niños porque así nos lo quieren mostrar ellos, envueltos en trajes chaqueta de pantalón corto y sacando ese comportamiento entre lo revoltoso y lo cruel. Ellos se pringan en todos los sentidos y cuanto más sucios, más grotescos y más burros se muestran, mayor es el disfrute.

Bajo esta sátira se esconde un trabajo arduo de investigación, de experimentación y de concreción, que les dispara poniendo en escena esta nueva pieza que mantiene las mismas dosis ácidas de crítica social que sus predecesoras. Los Caníbales se miran el ombligo, el de todos nosotros, para meter caña de la buena; lo tienen muy claro, para reírse de algo, primero hay que hacerlo de uno mismo y ¡vaya si lo hacen! Utilizando un estilo guiñolesco, plantean un juego de personajes y situaciones que, cuanto más controvertidas resultan, más carcajadas provocan.

Para ver esta nueva pieza hay que dejarse las expectativas en la puerta -Bueno, como debería hacerse siempre que se va a ver cualquier espectáculo- Como mejor se va a disfrutar es tomándose cada una de las partes de la trilogía como un plato diferente de un mismo menú, sin esperar necesariamente la misma explosión de sabores en cada uno de ellos. Este plato es igualmente chispeante, pero su escozor es menos evidente, quizá con Algún día todo esto será tuyo se han ido hacia el lado más paródico y la crítica sea menos salvaje, más reflexiva. Si en los dos montajes anteriores se golpeaba con contundencia la moral conjunta del comportamiento patrio, aquí se apunta hacia un individuo concreto, poniendo en tela de juicio su moral para, desde ahí, generar cuestiones que llevarse a casa para reflexionar, pero saliendo, por esta vez, ilesos. Eso sí, los momentos delirantes e incómodos no faltan, la referencia a las cunetas de España removió visiblemente al público que lo recibió con una exclamación de asombro, un golpe de genialidad al más puro, y gozoso, estilo Caníbal.

Un gran broche final para esta trilogía que tanto nos ha hecho disfrutar, divirtiéndonos y escandalizándonos al mirarnos en ese espejo que son las Crónicas Ibéricas. ¿Qué será lo siguiente? ¡Ya le tenemos ganas!

Ficha del espectáculo:

Título: Algún día todo esto será tuyo Dramaturgia y dirección: Chiqui Carabante Reparto: Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa, Pablo Peña / Laura Nadal (música en directo) Diseño de iluminación: Nerea Castresana Música en directo y composición: Pablo Peña Vestuario: Salvador Carabante Escenografía: Walter Arias Ayudante de dirección: Vanesa Espín Diseño gráfico: Fratelli Moca – Jose Fernández Producción: Club Canibal