ecd3edbe-miguel-de-molina-vertAlgo más de dos años han pasado desde que pude asistir a la primera representación de “Miguel de Molina al Desnudo”. Recuerdo aquel ensayo general en Leganés como algo mágico, como un regalo. Lo que Ángel Ruiz, César Belda y Juan Carlos Rubio pusieron sobre las tablas ya poseía las trazas de una joya teatral que tan sólo estaba dando sus primeros pasos. Salí fascinado, enamorado del personaje, de Ángel y de la copla que, hasta ese momento, me era completamente indiferente. Tanto que hizo que volviera en más ocasiones. Auguraba un exitazo brutal a este espectáculo. Siempre que me pedían un título como lo mejor del año lo recomendaba porque “Miguel de Molina al Desnudo” es un trallazo teatral se mire por donde se mire y, consideraba y sigo considerando, que tendría que estar reventando la taquilla noche sí y noche también.

Las circunstancias que fueran, que las desconozco, hicieron que este espectáculo no tuviera la vida que se merecía y poco a poco su luz se fue debilitando, hasta que hace unos meses el titilar de esa luz que parecía a punto de extinguirse, comenzó a cobrar fuerza de nuevo. El caso es que desde Octubre goza de una segunda vida en el Teatro Rialto de Madrid.

Esta nueva etapa de “Miguel de Molina al Desnudo” cuenta con un nuevo integrante en la dirección: Félix Estaire, quien se ha centrado en la teatralidad y la poesía del espectáculo como línea directa al corazón del espectador; eso sí, la esencia y la magia de Ángel Ruiz en escena y la sobresaliente dirección musical de César Belda se mantienen intactas para que esta delicia teatral pueda llegar a nuevos espectadores y regresar a los que ya la habíamos podido disfrutar con la frescura de aquella primera ocasión de la que os hablaba.

Fotografía de Javier Naval

Fotografía de Javier Naval

Es una alegría poder volver a gozar de la grandiosidad de un artista como Ángel Ruiz -Aunque parezca mentira es una Rara Avis de nuestra escena- que generosamente presta su cuerpo y su talento para dejarse desaparecer cada noche y que el alma de Miguel de Molina suba nuevamente a las tablas y vuelva a revolotear para nosotros entre anécdotas y canciones, brillando y encajándose en el alma como un clavel reventón en la solapa. Un ejercicio inconmensurable, repleto de emoción cantada y contada, que nos encandila y que hace de la hermosura, el dolor y la pasión todo un viaje por la memoria de nuestra cultura y nuestro país.

No sé cuánta vida volverá a tener este regreso -¡Espero que mucha!- al menos la suficiente para que todos aquellos que anteriormente la miraron con la ceja levantada a causa de cualquier tipo de prejuicio, se dejen llevar y descubran lo que es hacer magia sobre un escenario a golpe de talento y emoción.

Y saliéndome un poco de todo y para finalizar esta crónica: ¿Os imagináis la carga emocional que podría contener este espectáculo sobre las tablas del Pavón?… Señores de LaZona, Señores Kamikaze, ¿no sería bonito que Miguel de Molina pudiera recibir, al fin, la ovación del público allí donde se la robaron?

FICHA:

Título: Miguel de Molina al Desnudo Autor: Ángel Ruiz Dirección: Félix Estaire Elenco: Ángel Ruiz Dirección Musical y Piano: César Belda Vestuario: Guadalupe Valero Iluminación: Juanjo Llorens Escenografía: Lúa Testa Diseño Cartel y Fotografía: Javier Naval Ayudante Dirección: Andrea Levi Lugar: Teatro Rialto