como-amar-al-ministro-poster-web-724x1024Tres culturetas de medio pelo que quieren comerse el mundo a golpe de postureo, se trasladan del pueblo a la ciudad. Arrancan con una vida rebosante de tópicos, sumándose a lo que ven y al estilo de vida que, se supone, les rodea. Tres almas inocentes, deslumbradas, que se dan de bruces con una realidad que tira por tierra todas sus ilusiones y que les obliga a encontrar un remedio “a la desesperada”. Esta es la premisa desde la que parte “Cómo Amar al Ministro de Cultura”, una función escrita por Enrique Olmos de Ita, reflejo del estado actual en el que se encuentra la sociedad y, sobretodo, la cultura. Un retrato en clave de esperpento moderno, de juego de comedia gamberra, delirante y muy pasada de vueltas.

“Cómo Amar al Ministro de Cultura” es la nueva propuesta que nos trae la compañía El Hangar que, tras su anteriores montajes, que aún siguen vivos, “Pedro y El Capitán” y “La Noches Justo Antes de los Bosques”; ahora optan por la comedia sin dejar de la lado el teatro de crítica social, rasgo que ya los define como compañía. En esta ocasión han contado en la dirección con la visión de Chiqui Carabante, de quien ya sabemos, a través de sus trabajos desde el Club Caníbal, lo que le gusta andarse por el filo de lo políticamente correcto y trabajar propuestas no recomendadas para cualquier paladar.

Una función de trazo grueso, nada complaciente, que habla del estúpido empeño en las apariencias huecas, de la desesperación del oprimido, de lo poco que hemos evolucionado política y socialmente e incluso juguetea con el “cuñadismo” y que critica la política cultural a golpe de sorna; de personajes estereotipados y caricaturescos bien jugados por Antonio Aguilar, Luis Miguel Molina Rincón, Mónica Mayén y Chete Guzmán, que se entregan al delirio desatado que Chiqui Carabante propone; sobretodo Chete Guzmán, quien se da a su personaje de una manera que estremece; aún dudo si lo que vi es fruto de un magistral ejercicio de control físico y escénico o de un, peligroso, descontrol de energías, pero a mi me tuvo con el alma en vilo durante todo su desvarío.

“Como Amar al Ministro de Cultura”, a pesar de su tono enloquecido, pretende volar lejos de la comedia de carcajeo irreflexivo. Quizá la función se pierde en favor de ese desbarrar del Ministro de Cultura, que es un poco la caja de fuegos artificiales de la función, y se olvida de sacar un poco más de punta a esos tres desgraciados que tienen mucha más “chicha” de la que lucen, dejándome una sensación final de cierto emborronamiento. Una función divertida, de momentos reseñables como el instante del teléfono erótico, magnífico, o cualquiera de las experiencias narradas por sus tres protagonistas que es donde reside el verdadero brillo de este montaje, ese alma de sabor amargo que porta esta comedia.

FICHA:

Título: Cómo Amar al Ministro de Cultura Autor: Enrique Olmos de Ita Director: Chiqui Carabante Elenco: Antonio Aguilar, Luis Miguel Molina Rincón, Mónica Mayén y Chete Guzmán/José Emilio Vera Escenografía: Walter Arias Iluminación: Nerea Castresana Producción: Compañía El Hangar en colaboración con Diputación de Córdoba y Teatro Nueve Norte Lugar: Teatro Nueve Norte.