14523256_968910943230781_6716088942254806772_nLa Sala La Usina cumple estos días sus primeros 10 años de andadura y, junto a ella, Teatro del Sótano hace lo propio con su función “Víctimas”, que la rescata para volver a subirla a los escenarios 20 años después de su primera puesta en escena. Dos declaraciones de intenciones que tiran abajo el peso de las décadas a golpe de convencimiento.

“Víctimas” de Francisco de los Ríos, es un texto duro, seco, de ambiente viciado. Un texto que nace para incomodar adentrándose y explorando el lado tenebroso de las relaciones humanas; invitándonos a bajar a ese Sótano que les da nombre para contemplar la trastienda de nuestras conciencias. Para ello se sirve de los dos hermanos protagonistas de la función, dos hermanos que acaban de enfrentarse cara a cara con la muerte, que la tocan con su manos, que han hurgado en sus tripas, despertando un ser monstruoso que se ha materializado a través de sus miedos y que ahora les aguarda entre las sombras, observándoles agazapado, esperando a que la locura y la desesperación se apodere de ellos para abalanzarse y despedazarlos.

Francisco de los Ríos pone en escena esta historia que supura dolor y que penetra en el mundo de los abusos, del miedo y la venganza. Que nos muestra ese punto de no retorno, esa especie de purgatorio en el que se adentran los dos hermanos, cuando abandonan la cordura y se entregan a la deriva de la desesperación y la muerte, una apuesta muy personal y, por qué no decirlo, complicada de digerir, pero es que así también es el teatro; “Víctimas” busca impactar y sigue manteniendo el regusto de teatro independiente de los 90, ese que gustaba de experimentar más allá del resultado final, pero que, sin embargo, se me queda corto.

Yo esperaba que “Víctimas” me arrojara un cubo de vísceras a la cara -En sentido figurado- que me hiciera salir del teatro sacándome de encima restos de la propuesta; después de ver cómo Jennifer Baldoira y Germán García se desgarran en escena, teniendo dos actores tan predispuestos, pensaba que todo terminaría en una debacle que me dejaría clavado a la butaca. A estas alturas el espectador es una jauría rabiosa y hambrienta que espera un éxtasis casi orgiástico y hay funciones que no, pero una propuesta de este calibre lo pide. Uno espera que las consecuencias a las acciones de sus protagonistas le revuelvan y, cuando eso parece que va a suceder, el giro se me queda tímido. Quizá mi entrega como espectador iba más allá de lo que se me pretendía mostrar, todo es posible, pero es que cuando veo una compañía que se planta en escena con toda la carne en el asador, espero que sea con todas las consecuencias. Me encanta escandalizarme e incomodarme y “Víctimas” por texto e intérpretes, no se pueden negar los méritos, tenía todas las papeletas.

“Víctimas” es como asomarse por el quicio de la puerta de la entrada a uno de los círculos del infierno -Así, a lo Dantesco- y mirarlo fijamente, luego hay que salir de ahí.

FICHA:

Título: Víctimas Autor: Francisco de los Ríos Elenco: Jennifer Baldoria, Germán García Iluminación, Sonido Ambiente y Música: Francisco de los Ríos Producción: Teatro Del Sótano Lugar: Sala La Usina