Foto Nerea Castresana

Foto Nerea Castresana

El Frinje dio pistoletazo de salida el pasado día 1 de julio y lo hizo con el nuevo proyecto del Club Caníbal, compañía que ya participó el año pasado para presentar la primera pieza de su trilogía Crónicas Ibéricas: “Desde Aquí Veo Sucia La Plaza”; en esta ocasión su propuesta lleva por título “Herederos del Ocaso”, una función que se sube a los hombros de la picaresca española, agarrándola por las orejas y arreándola con el peculiar lenguaje con el que trabaja esta compañía.

Esta vez Los Caníbales han querido inspirarse en aquel momento en el que se descubrió que la selección paralímpica española de baloncesto ganó el oro sin llevar ni un solo discapacitado en el equipo. Punto de partida para que, a través del esperpento, el humor chungo y el costumbrismo más casposo, nos miremos a nosotros mismos entre carcajadas y vergüenza no siempre ajena.

La dirección de Chiqui Carabante rezuma sorna y acidez a raudales, invitándonos a este nuevo viaje por la España de pelo engominado, que se rasca los huevos en público y practica la filosofía de palillo en la boca. Cierto es que los ritmos aún están por ajustar, las escenas por rematar e incluso por recortar -Lo que vimos en el Frinje es la primera toma de contacto con el público- pero el espíritu crítico y la historia están ahí. Es curioso como la estructura de las piezas que hemos podido ver hasta ahora de esta trilogía se asemejan muchísimo, dándose situaciones en espacios similares,  fruto de una acertada escenografía multifuncional de Walter Arias, que se mueve entre despachos donde galopan los intereses velados y el “amiguismo” desenfrenado -¡Ay bendit@s secretari@s!- y hogares repletos de seres blancos, algo renegridos no nos engañemos, a punto de ser usados como moneda de cambio y daño colateral, para terminar en un espacio catártico que le da la vuelta a todo. Todo ello nuevamente acompañado en directo por la música y espacio sonoro creados por Pablo Peña. Y, sin embargo, cada pieza tiene su propia personalidad.

Foto Nerea Castresana

Foto Nerea Castresana

Juan Vinuesa, Font García y Vito Sanz son los dueños de este circo de tres pistas. Ellos chapotean gozosos entre el feísmo, la sordidez y el “chusquerío”, poniéndose y sacándose los personajes a su antojo y con una solidez y solvencia sorprendentes, haciendo de este lenguaje que tan desagradable resulta a algunos y tan desternillante a otros, la inteligentísima manera de plantarnos frente a nosotros este espejo deformante que es “Herederos del Ocaso”. Sí, es una comedia bruta que parece un elefante en una cacharrería y quizá le cueste centrarse para llegar al meollo, pero posee momentos tan sublimes como el juicio final o tan delirantes como la inauguración de los Juegos Paralímpicos.

Yo de momento me quedo con esta segunda parte, porque el regusto amargo que deja tras las risas la hace más interesante que su predecesora. Y creo que a nivel actoral está muy por encima.

“Herederos del Ocaso” es un retrato de esa España que se pasea entre Berlanga, Tricicle o el Señor Barragán, ¿raro? Si lo piensas, no tanto…

FICHA:

Título: Herederos del Ocaso Dirección: Chiqui Carabante Elenco: Juan Vinueso, Font García y Vito Sanz Música y Espacio Sonoro:  Pablo Peña Iluminación: Nerea Castresana Escenografía: Walter Arias Vestuario: Salvador Carabante Lugar: Naves del Matadero (Sala Max Aub)