cartel_windsorEl fuego como elemento purificador, como redentor de los pecados inconfesos, como íntimo infierno en el que arder eternamente; o como reflejo de los deseos incontrolables que nos invaden y devorador de secretos. ¿Quién se atreve a meter la mano entre las llamas para alcanzar la verdad? Sólo quien no tenga miedo a arder.

El fuego que todo lo puede… menos el recuerdo.

Sara es una joven becaria que trabaja en un periódico digital que, saltándose todas las reglas, decide publicar una crónica que recupera para la memoria del lector la noche en la que el edificio Windsor ardió. Una noche en la que parece que muchos secretos fueron pasto de las llamas junto al propio edificio y que, sin embargo, es posible que 10 años después vuelvan a salir a la luz. Un comportamiento que a su jefe, Eduardo, le crispa por la osadía y la impertinencia de la joven becaria, pero que a la vez le fascina por el impacto que ha generado y el reto profesional que les va a suponer. Un ejercicio en el que se jugarán más de lo que parece.

Ella, desafiante y descarada en su juventud; él sereno, arrogante y lleno de una extraña templanza. Dos apariencias que finalmente arderán pasto de las llamas de los recuerdos que aún guarda el Windsor.

Antonio Rojano con “Windsor” construye una trama llena de recovecos, de turbias intenciones que, curiosos, nos atrapa desde el comienzo. ¿A quién no le llama la atención una nueva hipótesis sobre lo que sucedió en aquel incendio? Una premisa que nace como thriller periodístico, que se apoya en los diálogos para girar sobre sí misma, mutar de género y descubrirse en una sucesión de capas de trepidante desenlace. Una especie de Caja de Pandora en la que la fascinación y ambición nos conducen hasta las cloacas del ser humano.

Sara Mata y Aníbal Soto o Aníbal Soto y Sara Mata -tanto monta, monta tanto- dos fieras que nos hacen vibrar de tensión, que hacen crecer el suspense a cada cuadro y que nos llevan a su final totalmente entregados. Es un gusto poder sentarse en una butaca y sentir el impulso de inclinarse hacia adelante para seguir con más atención cuanto sucede en escena. No quiero desgranar más detalladamente sus trabajos para no caer en el spoiler, pero ¡qué gran trabajo por parte de ambos!

Grande también es la labor de Max Lemcke manejando los ritmos, la cadencia en su parte media es perfecta para generar en el espectador esa sensación de “¿hacia dónde estamos yendo?” para acabar por lanzarnos sin freno hasta ese desesperado y sorpresivo final. Lemcke genera una espléndida atmósfera de fascinación apoyándose en las perlas que Rojano va dejando a lo largo del camino: ¡absolutamente efectivas! Prueba de ello son las exclamaciones involuntarias que parte del público dejaba escapar ante los descubrimientos y los giros de la trama.

Quien vaya a ver Windsor pasará un estupendo rato teatral, donde disfrutará de diálogos afilados, buenas dosis de suspense y trampas argumentales donde dejarse caer.  Totalmente recomendable.

¿Dónde estabas tú la noche en la que el Windsor ardió?

FICHA:

Título: Windsor Autor: Antonio Rojano Elenco: Sara Mata y Aníbal Soto Dirección: Max Lemcke Escenografía: Sonia Rubio Iluminación: Abel García Lugar: Nave 73