preterito-imperfecto-cartel-1-diseno-marta-cofradeNo sé si la vida es un puro cúmulo de circunstancias o un elaborado tejido de situaciones que suceden de una manera exacta y concreta que nos encamina hacia el Destino. Lo que sí es cierto es que las bifurcaciones con la vida de los demás y los cruces de existencias nos transforman, provocando que seamos (y vivamos) como somos.

Yo soy de los que piensa que el amor mueve el mundo… Bueno, lo mueve, lo zarandea, lo sacude y lo desestabiliza. Creo en su constante presencia a través de sus múltiples connotaciones, ya sean las más positivas o las más negativas, pero siempre está ahí.

Quizá por tener esta línea de pensamiento entré en “Pretérito Imperfecto” deslizándome suavemente, permitiendo a sus habitantes un momento de atención y empaticé con el dibujo de esas vidas que no existen más allá de un tiempo verbal determinado.

Cierto es que John Hamilton May plantea un argumento que quizá peca de simplista e incluso de excesivamentepreterito-imperfecto-cartel-marta-cofrade-nokton-magazine anecdótica y/o predecible, pero en su sencillez radica su peculiaridad. Quizá que la estructura de la función esté apoyada en los testimonios más que en las acciones, genere en ocasiones cierta frialdad para transmitir esos instantes en sus relaciones; sin embargo, hay encanto en la forma que tienen las historias, de cómo se van rozando a la misma vez que se distancian o todo lo contrario, de cómo su estado sentimentaloide nos evoca vivencias y, sobretodo, de cómo David Bueno -Quien se pone por primera vez al frente de la dirección- nos hace mirarlas y entenderlas, su forma de plantear ese paso a cuatro, entre sillas y destinos desestructurados, convirtiendo estas vidas en una travesía que descubrir con los ojos de la ternura.

La puesta en escena de David, junto a la música y la idea que Marta Cofrade tiene de cómo mirar un Pretérito Imperfecto, invitan a subirnos a este carrusel de destinos orbitantes que son la vidas de Gaby, Jaime, Manu y Olivia; cuatro vidas que no transcienden más allá de la tuya o de la mía, tan desapercibidas y tan corrientes que podríamos pensar que quizá ese Pretérito Imperfecto pudiera ser sin problema el presente simple que nosotros habitamos.

José Carlos Fernández, María Prendes, Ana Prieto y Andrés Requejo son quienes nos miran desde el amor de sus personajes, quienes lo miman, lo buscan, lo desgastan, lo pierden, quienes sencillamente lo viven y nos conquistan. Aún hay algunas zonas ásperas que tratar, algunos tropiezos, pero es que son inevitables. No me cabe duda que esto viene dado por la imposibilidad de una continuidad en las representaciones. Que cada semana haya que retomar desde el comienzo, genera un estado de salud muy delicado en las primeras funciones, eso lo sabemos todos. Aunque eso no resta un ápice de belleza a su trabajo a través del cual nos abren las puertas de sus historias de amor para que nos dejemos llevar.

Una función que aletea frente a nosotros, que nos evoca a lugares comunes y hace que miremos con el sentimiento de lo cercano, que sonriamos ante su sentido del humor afable, que posee la crudeza de lo posible y que en un instante se nos escapa.

Una dosis de amor que siempre nos viene bien y que, por suerte, no siempre huele a rosas.

FICHA:

Título: Pretérito Imperfecto Autor: John Hamilton May Dirección: David Bueno Elenco: José Carlos Fernández, María Prendes, Ana Prieto y Andrés Requejo Iluminación y Espacio Escénico: Marta Cofrade Música: David Good Traducción: Pat Aguiló Lugar: Nave 73