cartel goodbye españaMantener viva la memoria es importante, es necesario. No deberíamos dejarnos llevar por ese impulso tan “español” que es la desidia y permitir enterrar según qué capítulos de nuestra historia. Tan sólo hay que procurar no caer en lo mismo de siempre y conseguir aportar una mirada diferente, personal, para evitar los consabidos comentarios del tipo “Otra de la Guerra Civil”. En esta ocasión es Diágoras Producciones quien ha querido aportar su granito de arena a través del musical “Goodbye España”, que en la versión original firmada por Judith Johson y K S Lewkowicz lleva por título “Goodbye Barcelona”, pero que para evitar confusiones, politizaciones inexistentes y polémicas varias relacionadas con nacionalismos y gentes de pensamiento enrevesado, han preferido modificar el título y abarcar con él un acontecimiento que no sólo ocurrió en un punto concreto de nuestra geografía, si no que nos afectó a todos como país.

“Goodbye España” trata sobre aquellos que vieron en nuestra Guerra Civil un motivo por el cual luchar aun siendo extranjeros. Habla de los Brigadistas Internacionales, centrándose en un caso particular, y al parecer real, de un muchacho que creyó ver en nuestra guerra un motivo para luchar por la libertad, un muchacho que halló la guerra y el amor en el mismo lugar, y de su madre, quien al no recibir noticias sobre su hijo, decide emprender su búsqueda alistándose como enfermera, y encontrando en este conflicto bélico una segunda oportunidad en su vida. Una historia que habla de los valores personales, del amor y la libertad.

“Goodbye España” es un musical que lejos de querer medirse con las grandes producciones, acaricia la posibilidad de acercarse al sentir del público anteponiendo la historia a los efectos y las grandes escenografías. Un gesto que se agradece. Aunque las condiciones de la maldita mutiprogramación no son las ideales y hace que las buenas intenciones a veces queden mermadas, restando calidad a las producciones que no son “Cabeza de cartel”. Pero vayamos por partes…

“Goodbye España” está dirigida artísticamente por Daniel Acebes, también dentro del elenco, y musicalmente por Txema Cariñena, quien se encuentra al frente de cuatro músicos estupendos que interpretan en directo las canciones del espectáculo.

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La propuesta enfrenta al elenco, que cuenta con un reparto que mezcla artistas que vienen del teatro de texto, encarando el desafío de trabajar por primera vez en un musical, con artistas de gran bagaje dentro del género, a la desnudez escénica; Diágoras Producciones apuesta por sus ya famosos cubos como único elemento escénico, siendo el reparto el pilar en el que se sostiene el montaje e invitando al espectador a realizar un ejercicio de imaginación, que quizá con la distancia que da el Teatro Infanta Isabel reste efectismo, sobretodo si añadimos el dichoso problema con la iluminación en los teatros con multiprogramación. Es imposible que se logre dar cuerpo e identidad a una producción si se trabaja sobre las luces del espectáculo principal del teatro y no con un diseño propio. Así están las cosas y así toca remar con ellas.

Pero bueno, hablando de aspectos que atañen únicamente a la compañía, hay que decir que la función cuenta un equipo dispuesto, con arrojo y ese puntito de locura e inconsciencia necesarias para querer levantar un musical de esta calidad y magnitud -no olvidemos que hablamos del circuito Off- aún a sabiendas de lo que está pasando con las grandes productoras del género, que de unos meses a esta parte parece que hacen aguas por todos lados.

Este musical tiene una partitura compleja, que Txema Cariñena trata con muchísima sensibilidad, logrando que los números corales brillen vocalmente, a pesar de la sonorización de la sala -de nuevo la precariedad- y haciendo de los tópicos españoles y británicos una historia que apetece escuchar. Quizá, si ponemos en la balanza la parte cantada y la parte hablada, aún quede camino para hallar el equilibrio. Dramáticamente se sobrevuela con excesiva ligereza aspectos de la función a los que habría que tratar con más atención para lograr guiar las emociones del espectador hacia el destino deseado.

Es justo destacar actuaciones como las de Daniel Busquier o Íñigo Asiain, o voces como la de Lourdes Zamalloa, como La Pasionaria, el propio Busquier o Chus Herranz. Insistiendo en la calidad vocal del conjunto, que logran dar un grado épico y emocionado a la partitura.

Una ración de funciones previas le hubiera venido de perlas para limar aspectos que aún quedan pendientes de ajustar, pero en el Off ¿quién puede permitirse semejante lujo? Aquí el artista tiene que ser un poco torero y recibir el día del estreno “A Puerta Gayola” y utilizar el devenir de las funciones para ir dando forma al espectáculo. A nosotros nos corresponde valorar merecidamente el que se haya asumido este riesgo y prestarle atención.

FICHA:

Título: Goodbye España Libreto: Judith Johnson Música y Letras: K S Lewkowicz Adaptación: Daniel Acebes y Gabriel García Elenco: Danie Busquier, Jazmín Abuin, Lourdes Zamalloa, Chus Herranz, Daniel Acebes, Íñigo Asiain, Emilio Verdejo, Adrián de Vicente, Cruz Galiana, Juliette de Laura y Perceval Vellosillo Dirección Artística: Daniel Acebes Dirección Musical: Txema Cariñena Músicos: Txema Cariñena (Piano), Elena Ortega (Guitarra), Belén Zanetti (Violín) y Carlos Márquez/Íñigo García (Percusión) Iluminación: Juanjo Hernández Bellot Vestuario: Dani Maya Escenografía: Diágoras Producciones Diseño Cartel: José Ponce de León Producción: Diágoras Producciones Lugar: Teatro Infanta Isabel