Debate_cartel_baja-e1455212252195A todos nos gusta conocer los entresijos de cómo se fraguan esos debates políticos que vemos en la televisión, el saber de dónde y porqué se hacen las declaraciones que hacen cuando tiran de la manta; y no vamos a negarlo, cuanta más mierda salga a la luz ¡más nos gusta! y es que salivamos glotones cuando nos plantan una buena ración de escándalo delante. Somos morbosos por naturaleza. Por eso mismo, cuando me enteré que Toni Cantó estrenaba “Debate”, y sabiendo dónde ha pasado estos últimos años, pensé en lo jugoso y prometedor que podía ser lo que contara.

“Debate” nos presenta a los segundos de dos partidos políticos que intentan organizar lo que serán los dos grandes debates de la campaña electoral. Dos seres interesados, descarnados, que frivolizan desde su posición y fanfarronean con sus ases en la manga. Dos titiriteros  sin escrúpulos que juegan desde la sombra a mover los hilos de cuanto sale a la luz y llegar a un acuerdo para que, al precio que sea, sus representantes, y representados, salgan victoriosos ante los electores. Por supuesto, en todos estos tejemanejes hay acuerdos, concesiones, cesiones, intercambios que benefician a ambos, aunque al resto nos parezca que todo les juega a la contra. Por supuesto, el juego no solo es de ellos, entremedias entran los medios de comunicación que todo lo pueden y sin los que todo esto sería imposible, medios representados bajo la figura de una periodista de moda, incisiva y mediática que aunque se las da de imparcial, no es capaz de ocultar sus filias y sus fobias, sus propios intereses y que posee su propia mano de cartas con la que jugar en esta partida.

Toda una propuesta que, aunque interesante de ver, podría ser bastante más sangrante de lo que realmente es. Me dio la sensación que Toni Cantó tan sólo ha querido abrir una rendija por la que poder mirar, sin dejar que de verdad nos llegue el hedor de lo que se esconde ahí dentro, lástima porque podía haber pasado de ser una función interesante de ver, ¡como es!, a ese tipo de funciones que van un paso más allá, un golpe que mostrara con contundencia y sin prejuicios ese juego del que sólo somos conscientes a toro pasado -y no del todo-

No se puede negar que el texto tiene “chicha”, y más de los que los espectadores de a pie percibimos. Es curioso ver que en el patio de butacas se genera un espectáculo extra, el de esos espectadores que van a ver la función y conocen realmente lo que se desliza entre las líneas de diálogo que Cantó ha escrito, sus risas, sus cuchicheos y miradas cómplices son perfectamente identificables. Algo que si se piensa fríamente puede ser bastante escalofriante, la verdad…

Pepe Ocio vuelve a arriesgarse y cambiar de registro, explorando una oscura agresividad sibilina y detestable, que junto a Phillip Rogers conforman un terrible, por lo verdadero, reflejo de esta casta. Un par de hienas a las que se disfruta viendo lanzarse dentelladas desde su jaula escénica.

Entremedias tienen a Marta Flich, una actriz de gran presencia, pero que Cantó victimiza en exceso. Quiere hacer de ella “la buena”, convertirla en el juguete roto de los dos políticos, dejándola demasiado plana. No creo que una profesional que se mueva en ese ámbito, todos sabemos o sospechamos que el grado de “hijoputez” que debe tenerse en ciertas esferas supera lo aceptable, se deje devorar sin lanzar un buen par de zarpazos a sus contrincantes.

Un montaje de buen ritmo, absolutamente actual, de diálogos ágiles, extrañamente divertida con ese humor negro y descarnado, aunque en momentos frene su ferocidad, no sé si por miedo del autor a sacar a la palestra más de lo deseado o por optar a ofrecer un producto más comercial y menos escandaloso, pero que satisface la curiosidad del espectador dejándole atisbar la trastienda de la clase política, y dejándonos con un pensamiento: Si esto es lo que se nos permite ver, ¿qué queda en la sombra?. Estremecedor.

Y ahora nosotros, a votar… ¡Síganles en su gira!

FICHA:

Título: Debate Autor: Toni Cantó Elenco: Pepe Ocio, Phillip Rogers y Marta Flich Dirección: Toni Cantó Escenografía: Curt Allen Iluminación: José Manuel Guerra Sonido: Audionetwork Lugar: Teatros del Canal