Todos cuando comenzamos nuestra andadura estamos desorientados y damos palos de ciego, esto es extrapolable a cualquier ámbito de la vida, pero refiriéndonos al ámbito teatral: Si en un momento dado alguien, en este caso José Martret acompañado de Raquel Pérez y Luis Luque, que ya tienen un bagaje, se prestan voluntarios para allanar el camino de los que comienzan, es más que de agradecer. Tanto para el artista “apadrinado” como para los espectadores que tenemos la ocasión de desla-fundaciocc81ncubrir talentos emergentes.

Es maravilloso sentir que en este mundo tan lleno de egos desmedidos se pueden encontrar remansos de generosidad. Saber que hay manos tendidas al servicio de las generaciones venideras.

En esas está Ruth Rubio, una de las participantes en el ciclo “Nuevos Directores de Escena”, quien ante la posibilidad de poder poner en escena un montaje con el que hacer su carta de presentación, ha optado por apostar fuerte, recuperando y adaptando un grande de nuestra escena como es Buero Vallejo. Un autor que no es muy representado en nuestros escenarios (¡una lástima!) y que, sin embargo, Ruth ha decidido sacudirle el polvo y volver a ponerlo en la órbita teatral, adaptándolo a los tiempos y al espacio que exige La Pensión de las Pulgas.

“La Fundación” es un texto que surca, con vuelo raso, los límites de la cordura. Que nos habla de la capacidad que tiene la mente humana para romper con todo aquello que nos perturba y crear un nuevo estado en el que sentirnos reconfortados y libres de toda culpa. Un mundo ideal con fisuras por las que el olor putrefacto de la realidad se cuela irremediablemente, reteniéndonos y obligándonos a afrontar ese destino que nos espera y que no hace concesiones. Una realidad donde la bondad y la crueldad se dan la mano y no tienen porqué ser partes enfrentadas, pero sí decisivas en nuestras acciones y determinante para nuestra supervivencia.

Tras ver la función se me vino a la mente un pensamiento: Que “La Fundación”, tal y como la ha ideado Ruth, aún sigue muy vigente. Es un claro reflejo de nuestro estilo de vida, donde la realidad nos golpea con tanta contundencia que preferimos crear una burbuja donde refugiarnos de todos esos olores nauseabundos que nos llegan desde el exterior y a los que quitamos importancia autoengañándonos con falsos bálsamos, a pesar de saber que tarde o temprano deberemos enfrentarnos a ese putrefacción y esa realidad que nos hiere y en la que debemos sobrevivir ¿Quizá interesados? ¿Excesivamente cobardes? ¿Algo estrategas? Eso cada espectador que lo juzgue cuando la vea.

“La Fundación” está repleta de nombres de peso en el circuito Off y grandes conocidos de Porteras y Pulgas: Abel Zamora, Juan Caballero, Javier Mejía, Julio Vélez, Noemí Rodríguez y Fran Boira juegan, algunos con más acierto que otros -¡Ojo! No olvidemos que están comenzando a caminar- a favor de la propuesta de su directora. No podía ser de otra manera, pues para llevar a buen puerto este montaje y lograr ese ambiente opresor e inquietante con solvencia, se necesita de profesionales curtidos en las distancias cortas, que supieran dibujar las acciones y reacciones de sus personajes con credibilidad, dibujando con pincel de trazo fino y lograr que, con el permiso de Don Antonio, una mirada de soslayo o una respiración puedan llegar a decir más que una línea de diálogo.

“La Fundación” es el primer, y valiente, paso de su directora Ruth Rubio, quien ya pisa con rotundidad el camino por el que quiere transitar.

¡Nos va a encantar acompañarla!

Título: La Fundación Autor: Antonio Buero Vallejo Adaptación/Dirección: Ruth Rubio Elenco: Abel Zamora, Juan Caballero, Javier Mejía, Julio Vélez, Noemí Rodríguez y Fran Boira Escenografía y Vestuario: Pier Paolo Álvaro y Roger Portal Lugar: La Pensión de las Pulgas