Todos ansiamos ser “algo más”. Que nuestro paso por la vida deje una impronta en la historia de la humanidad.

Foto Jael Levi

Se nos ha educado de tal manera que no concebimos que la vida pueda ser esto y ya está, que seamos seres anónimos que no tienen que brillar y deslumbrar, sino “ser”, sin más. Pero no es que no lo concibamos para nosotros, es que no lo hacemos ni si quiera para que nuestros hijos, sobrinos -Aquellos que nos preceden- tengan una vida barnizada de sencillez y ansiamos, porque decir que “deseamos” es maquillarlo de buenos sentimientos cuando todo esto va más de egoísmo encubierto, que sean todo eso que nosotros no hemos podido ser: Ese descubridor, ese líder o ese artista. Al final lo que sucede es que vivimos para convertir nuestros sueños frustrados en los planes de vida de otros a los cuales seguramente no les hayamos dado ocasión ni de poder planteárselo. Y “Entre tu deseo y el mío” va de eso, de la carga insoportable en la que se convierten nuestros sueños incumplidos para quienes no los soñaron.

María ya no puede más y decide acabar con su vida a golpe de pastilla; mientras ingiere una a una las píldoras que darán alivio a su tormento, rememora su paso por la vida: Reflejos desafinados del sueño frustrado de una madre que es incapaz de ver más allá del plan de futuro diseñado para su hija.

“Entre tu deseo y el mío”, texto escrito por Juan Diego Botto, es un traje a medida para su hermana María Botto, para ella por el reto interpretativo que le supone y para nosotros para que podamos descubrir una maravillosa composición que muestra segundo a segundo durante toda la función. Un personaje que indudablemente lleva cosido a su piel. Esa forma de lograr subir a lo más alto para tocar la inocencia y la luz, y acto seguido lanzarse en picado hacia el más oscuro de los abatimientos y escupir la rabia en forma de incómoda ironía, emociona y sobrecoge. Y esa voz en la que le caben Judy Garland y Janis Joplin sin que se den de tortas ¡Tan opuestas y, sin embargo, tan iguales! Un sutil resumen de lo que es esta función.

Foto Jael Levi

Pero no solo está ella, bajo la batuta de Cristina Rota se encuentra Carmen Balagué, que es un fantástico contrapunto como esa madre defraudada por la vida que lleva clavados en el alma los pedacitos de un espejo de deseos quebrados en los que pretende que su hija se refleje, sin reparar que las aristas filosas que le sobresalen de esas heridas con las que ha aprendido a vivir, desgarrarán las alas de una hija que ni si quiera ha tenido ocasión de aprender a volar por si misma.

Ellas dos no están solas en escena, también está Mateu Bosch al cual le toca bailar, a mi forma de ver, con la más fea y defender un tramo de función que es totalmente prescindible.

“Entre tu deseo y el mío” nos engancha desde el comienzo con ese doloroso y catártico “Over The Rainbow” que abre las puertas hacia este viaje por el boulevard de los sueños rotos de dos mujeres intoxicadas de desesperación y frustración que no nos son en absoluto lejanas. Víctimas de una sociedad que nos vende que, para que sintamos que nuestra vida haya merecido ser vivida, debemos inmolarnos a golpe de éxito ante los demás.

Título: Entre tu deseo y el mío. Texto: Juan Diego Botto. Dirección: Cristina Rota. Elenco: María Botto, Carmen Balagué y Mateu Bosch. Iluminación: Cristina Rota y Jesús Díaz Cortés. Escenografía: Mónica Boromello y Alessio Meloni. Proyecciones: Mónica Duce. Asesor de voz: Íñigo Asiain. Lugar: Sala Mirador