Mary quiere abrir un centro suicida, un lugar donde la gente acuda a morir de la manera que más le plazca, un espacio donde se respete la decisión de dejar de existir, sin juicios ni prejuicios. Esa es la premisa desde la que parte “La Piel”, la nueva propuesta teatral de Teresa Rivera y Valeria Alonso que tras “La Sole” se lanzan de cabeza para ofrecernos una nueva experiencia sensorial; lo califico así porque decir que lo que hacen ellas es teatro acotaría injustamente lo que nos ofr11110274_801964229879816_976844247780511827_necen. Apuestan por tener al espectador entregado, con las emociones a flor de piel (nunca mejor dicho) y conseguir que se una a este viaje que explora el tránsito hacia la muerte.

Sería fácil optar por lo tétrico y lo melodramático, por hacer de “La Piel” un discurso, incluso por todo lo contrario, por intentar arrojar una luminosidad artificial. Sin embargo, las emociones fluyen solas y adoptan una gama de intensidades que calan sin ser forzadas. En “La Piel”, hay humor, emoción, sencillez, nostalgia, amor y mucha acidez e ironía.

Me fascina el poder que tiene Teresa Rivera para transitar entre lo poético y lo macarra. Para transportarnos gracias a esa estupenda puesta en escena -A destacar la maravillosa iluminación de The Blue Stage Family y el vestuario  de Elisa Sanz que consigue mantener la esencia y la personalidad de esta artista- A todos aquellos lugares por los que ella quiera hacernos transitar. A mí con ella me pasa como cuando éramos pequeños, que jugabamos con cuatro palos dos trozos de plástico y una lata a creer que estabamos viajando en una nave espacial y con el solo hecho de querer, creíamos. Pues ella posee ese poder de convicción. Ella dice que estamos en un centro suicida y tú lo ves posible, ella te dice que es Tina Turner y tú ni lo dudas… Ella quiere y nosotros accedemos a regalarle nuestra imaginación y eso es porque percibimos esa generosidad desde el otro lado. Hace de su propuesta un lugar en el que nos apetece estar. Sale a escena y sabes que se va a entregar en cuerpo y alma a su propuesta, y esto que suena a topicazo no lo es en este caso, ojalá todos salieran con el arrojo con el que ella se lanza al escenario… y claro, ¡cómo no corresponder!

Foto Jean Pierre Ledos

Foto Jean Pierre Ledos

“La Piel” es una caricia y un pellizco. Es un beso, es sexo, una dentellada y un recuerdo. Esta función está cargada de una belleza y una dureza tan cercana e inevitable que es imposible no identificarse en este imaginario por el que Teresa nos pasea. Dentro de “La Piel” hay instantes que se te clavan muy adentro: Ella comiendo la manzana recordando a su padre mientras escucha las sevillanas, o el momento en el que muda la piel, dejando la bata de cola para transformarse en lo que siempre ha querido y que nosotros, más que verlo, lo percibimos. Momentos realmente potentes: Ese comienzo en plan dominatrix o el éxtasis final con ese “Proud Mary” que es un auténtico delirio.

Hay artistas que no se conforman con lo fácil, con lo efectivo. Hay artistas a los que les gusta regalar riesgo, ofrecer concepciones diferentes para desarrollar una idea y se agradece tanto…

Título: La Piel Dramaturgia/Dirección: Valeria Alonso Idea/Interpretación: Teresa Rivera Vestuario/Escenografía: Elisa Sanz Iluminación: The Blue Stage Family Lugar: Nave 73