Los pequeños acontecimientos hacen de nuestra vida algo extraordinario. La vida está llena de situaciones que hacen que nos encaminemos hacia nuestro destino, por muy increíble que este pueda resultar a ojos de los demás. Veamos: A algunas personas nos pasan “cosas”, a otros les ocurren muchas más cosas que al resto; las circunstancias, las decisiones, las casualidades o el destino se ceban con unos más que con otros, y luego está lo que le sucede a Eva Eisenberg1.-dios-contra-eva

En “Dios Contra Eva Eisenberg” somos testigos de la negativa de Eva a vivir prisionera. Ella huye de cuanto la hace sentir atada, y a modo de presentación y a golpe de recuerdo nos invita a conocer su camino en busca de la luz y de esa libertad que tanto ansía. Un camino lleno de reveses que cualquiera diría que estuviera escrita por un tal Charles Dickens. La familia, las parejas, la vida en toda la extensión de su significado provocan que Eva se convierta en un ser que intenta escapar y los cúmulos de desgracias y desengaños acaban por llevarla por unos derroteros que al común de los mortales nos harían exclamar un “¡Venga ya!” lleno de incredulidad, pero que después de meditarlo nos plantea un “¿Y por qué no?”

¿Dónde está el límite de lo que puede y no sucedernos mientras emprendemos una huida hacia adelante? ¿Qué pasaría si retásemos a duelo al destino y quisiéramos romper definitivamente con todo eso que nos genera tanta insatisfacción y que nos anula?

Los chicos de LaCanoa Teatro se marcharon a vivir su particular aventura londinense como continuidad tras el éxito de “Tape”, su primer montaje como compañía, y en plena aventura surgió la oportunidad de que Jano Sanvicente se lanzara a dirigir a su compañera Yolanda Vega con esta pieza, “Dios Contra Eva Eisenberg”, escrita por Saúl F. Blanco y que la Compañía LaCanoa ha querido poner escena. Un monólogo con aromas de thriller introspectivo que resulta ser un auténtico tour de force para su actriz, que se planta ante nosotros durante dos horas mirándonos a los ojos, mientras desciende a los infiernos por los que Eva camina mientras se busca a sí misma.

Un texto que sorprende, que nos lleva por caminos que para nada esperamos cuando entramos en la sala, que se nos va desvelando poco a poco, como un acertijo y que acaba resultando una broma bastante macabra. 2

Quizá con una revisión del texto y un poco de tijera jugarían a favor del ritmo y de la propia historia, encontrando su verdadero lugar. Hay cierta sensación como si se quisieran contar demasiadas cosas para llegar al objetivo principal, demasiados rodeos que distraen y no aportan, haciendo que la historia quede en un terreno un tanto desigual.

Yolanda Vega hace un trabajo de absoluta entrega, enfatizando y mejorando aquellos espacios donde el propio texto no llega, se nota que ella y su director creen a pies juntillas en este montaje, y la apuesta así lo demuestra. El trabajo interpretativo es delicado, divertido en ocasiones, y logra que nos deslicemos junto a ella hacia un lugar mucho más amargo, allí donde el alma de Eva Eisenberg realmente transita. La insatisfacción, la búsqueda de la propia identidad, de colocar las cosas en el verdadero lugar que corresponde y lograr, a pesar de los demás, hallarnos a nosotros mismos, por mucho que Dios se empeñe en lo contrario y jodernos la existencia.

Bravo por las compañías que apuestan y arriesgan realizando trabajos que no se conforman con la condescendencia del público, si no que buscan mostrar su propia identidad y aquello en lo que verdaderamente creen.

Titulo: Dios Contra Eva Eisenberg Autor: Saúl F. Blanco Elenco: Yolanda Vega Director: Jano Sanvicente Vestuario: Rosa Lafuente Escenografía: Jano Sanvicente Iluminación: Dimitris Theocharoudis Música: Juan Luis Madrigal Lugar: El Umbral de Primavera