Tras la pausa veraniega pensé que lo mejor para enfrentarme a esa depresión post-vacacional que nos trae por la calle de la amargura al común de los mortales era comenzar la temporada teatral a golpe de comedia y, barajando posibilidades, decidí que una buena opción podría ser “Nuestras Mujeres” escrita por Eric Assous, un éxito desde su estreno en Francia en el 2013, y que ahora podemos ver en el Teatro La Latinacartel-nuestras-mujeres-teatro-la-latina

“Nuestras Mujeres” cuenta la historia de tres amigos que quedan en casa de uno de ellos, para pasar una típica velada de “hombres”, bebiendo y jugando a las cartas. Hasta ahí todo pinta normal, pero uno de ellos se retrasa y cuando por fin llega confiesa a sus compañeros que el motivo de su demora es que ha asesinado a su mujer, detonante más que justicable para que los conflictos morales se activen en sus amigos. De esta manera, a través de sus dudas, de sus miedos y preocupaciones, se plantean si ayudar a su amigo, si entregarle a la policía o qué hacer, indagando en los motivos por los cuales ha tomado una decisión tan drástica y que sirve de excusa para dar un repaso al tipo de relación que tiene cada uno de ellos con sus mujeres.

Una comedia ligera, con diálogos ágiles que se apoyan en la guerra de sexos y los conflictos matrimoniales para reírse de los tópicos y hacer que el grueso del público acabe por identificarse… O al menos esto es lo que se espera porque la función cae en un estado comatoso y en la misoginia desde el mismo momento en el que se desvela el conflicto. Algo que sorprende teniendo en cuenta que Gabriel Olivares es todo un experto en comedia, que sabe por dónde se anda y cómo sacar el máximo partido a las producciones que capitanea, sólo hay que mirar la cartelera de las últimas temporadas para darse cuenta que tiene mano para convertir lo que toca en todo un éxito comercial, sin embargo aqui pincha en hueso.

Y creo que el problema radica en que los actores no encuentran el punto de encuentro entre ellos, problema tanto de dirección como de ellos tres; cada uno trabaja desde un sitio diferente, falta química, a penas si se miran y da la sensación que la comunicación escénica es inexistente. Sorprende la poca sintonía entre ellos.

Gabino Diego opta por darnos un poco más de lo mismo, da la sensación de estar fuera de la acción, esperando el momento de su réplica, sin mojarse más de lo necesario.

Antonio Hortelano desde el mismo momento que entra en escena ya sabemos que no se cree lo que está pasándole a su personaje, ha asesinado a su mujer y, por su comportamiento y el de sus compañeros, parece que se le ha llevado el coche la grúa.

Al único que salvo es a Antonio Garrido que en todo momento juega a favor de la función, tiene el tono y la actitud apropiadas y hace comedia sin pretender ser “gracioso” (¡gracias!), aunque no puede tirar del carro solo para que “Nuestras Mujeres” lleguen a mejor puerto. Y además hay que agradecer esa voz, esa dicción y proyección, ¡placer máximo!, que por otra parte deja en evidencia las carencias de sus compañeros a los que, en ocasiones, costaba entender desde la fila 9.

Creo que la función tiene demasiadas carencias que no permiten que alce el vuelo en ningún momento. Una propuesta excesivamente plana de la que nos llevamos el descubrimiento, en las tablas, de un estupendo actor.

Título: Nuestras Mujeres Autor: Eric Assous Dirección: Gabriel Olivares Elenco: Gabino Diego, Antonio Garrido y Antonio Hortelano Escenografía: Anna Tusell Vestuario: Liber Lado Iluminación: Carlos Alzueta Lugar: Teatro La Latina