Cuando era niño siempre pasaba por delante de una papelería donde vendían prensa que tenían expuesta en el escaparate, era inevitable pararme y pegar mi nariz al cristal para mirarla con detenimiento, desde los periódicos hasta las revistas, e incluso las colecciones por fascículos, pero había una publicación que me llamaba poderosamente la atención, imagino que por sus portadas sensacionalistas y sus titulares truculentos, las miraba con la excitación de lo prohibido, con profunda curiosidad, algo así como tocar con un palo un bicho muerto y ver qué sucedía. Esa publicación era “El Caso”, todos sabéis el tipo de prensa que era este periódico y el caldo de cultivo que podía llegar a ser para un niño y su, aún por desarrollar, insana imaginación.165570_logo_900x500_claim

Esto os lo cuento porque al ver “Las Hermanas Rivas” y pensarla mientras me marchaba a casa, apareció en mi memoria este recuerdo de aquel escaparate y las portadas de “El Caso”, y es que esta historia podía ser perfectamente una de las protagonistas de sus titulares.

La historia nos presenta a dos hermanas que viven en un pueblo cualquiera donde la vida resbala en una sucesión de minutos, de horas, de días exactamente iguales, sin mayor emoción que la de aguardar el momento de la telenovela o acudir a visitar la tumba de los padres, llevarles flores envueltas en papel y comer con las tías solteronas; donde la única forma de sacudirse la monotonía es comprarse unos zapatos y salir a beber hasta no poder sostenerse sobre ellos. Hasta que una de las hermanas, en una de esas salidas, conoce al Potro Estrella, un boxeador que vive por y para este deporte y que desata el furor uterino de estas dos mujeres que al verse atraídas por el mismo “zángano” llegan a la conclusión de que lo mejor para mantener la paz en el hogar es compartirlo, por turnos, y que ninguna quede desplazada, a lo que él no pone objeción alguna ¡obvio! ¡Si es el sueño de todo machorro que se precie!, que le dejen hacer lo que más le gusta, en este caso entrenar y boxear, y tener un polvo fácil siempre que se le antoje; pero como es de prever, los celos, los resquemores, las envidias, no tardan en hacer acto de presencia y provocan que la historia acabe por irse por derroteros llenos de pensamientos turbios que llevan a decisiones drásticas. Tanto como para ser protagonistas de esos titulares de los que hablaba más arriba.

“Las Hermanas Rivas” muestra lo que el ser humano es capaz de hacer ante el pánico por la soledad o lo irracional del comportamiento ante el deseo. Somos capaces de romper el orden establecido para adentrarnos allá donde sabemos que no debemos ir y, cuando estamos dentro, sacar el instinto más primario desbocado por la angustia para intentar recuperar lo que teníamos y que sabemos perdido. Algo que puede resultar realmente aterrador en sus consecuencias.

Un historia creada por Adriana Roffi y Mariano Rochman que resulta atractiva en su oscuridad y apetecible en la sexualidad que rezuma, pero que cojea en sus razonamientos y resoluciones. No sé si porque el texto tiene aspectos algo endebles o porque la dirección no ha sabido plasmar sobre las tablas el posible potencial que reside en el texto, haciendo que los personajes tengan una trayectoria excesivamente lineal. No llegué a ver la evolución que justificara la decisión de semejante desenlace.

Los actores, dentro de la limitación a la que les somete la dirección, que les marca una dirección, pero no una evolución, defienden la historia con solvencia.

Creo que Luciana Drago y Regina Ferrando poseían las armas para darnos un reflejo mucho más espeluznante del que presenciamos. No era necesario ese sobreesfuerzo provocando la comedia para subrayar quienes son y cómo viven, menos casi siempre es más. Eso sí, me encantaron los momentos ante el televisor, reflejo de cómo la cotidianidad va siendo trastocada, al igual que la cocina casera y los canturreos que la acompañan. Destellos de por dónde tendría que haberse enfocado esta historia.

Mariano Rochman como el Potro nos ofrece una buena interpretación, un ser básico, primario, absolutamente posible, pero, volviendo al tema de dirección, transmite tanta candidez que no se llega a comprender el porqué de la decisión final.

Me dio la sensación de que podía haber visto un espectáculo mucho más potente de lo que acabé por ver. La materia prima estaba, pero el camino, para mi gusto, no era el adecuado.

Titulo: Las Hermanas Rivas Autor: Adrianna Roffi y Mariano Rochman Dirección: Adriana Roffi Elenco: Luciana Drago, Mariano Rochman y Regina Ferrando Vestuario: Lucía López y Yolanda Leal Iluminación: Martín Egido Lugar: Teatro Lara