Hace ya un tiempo, cuando aún no existía la versión radiofónica de este blog, además de crónicas también publicaba entrevistas, bueno, o charlas, o cómo queráis denominarlas para no etiquetarme como alguien que no soy, ni acusarme de intrusismo por algo que no pretendo… El caso es que el director Víctor Conde se prestó a conversar un rato conmigo, una charla que recuerdo con mucho agrado, que se llenó de teatro, de cine y de mil y una referencias fascinantes, y entre todas ellas surgió el nombre de Carlos Atanes, un personaje absolutamente desconocido para mí, pero que me llamó poderosamente la atención, tanto por lo que Víctor Conde me contó sobre él, como por todo lo que fui averiguando por mi cuenta. (Si no habéis visto sus cortos, deberíais asomaros a ellos y su perturbador estilo) un_genio_olvidado

Pasó el tiempo y en vez de perderle la pista, cada vez oía hablar más de él, supongo que las redes sociales y su creciente actividad teatral tuvieron bastante que ver en esto; aun así, queriendo conocer de cerca su trabajo, siempre había trabas de por medio, tiempos y agendas terribles lo impedían una vez tras otra, hasta que “Un Genio Olvidado” se plantó en mitad del camino y me llevó de la mano hasta La Pensión de las Pulgas para acabar de una vez con esa especie de maldición que parecía que se estaba enquistando entre Atanes y los Entreactos.

Como ya me imaginaba, ver “Un Genio Olvidado” iba a ser, cuanto menos, un paseo interesante de experimentar.

La función nos sitúa en Yokohama, en un día cualquiera en la vida del matemático Charles Howard Hinton y su esposa Mary Ellen, donde la vida conyugal comparte espacio con teorías sobre la cuarta dimensión, cubos de colores y la opción de la bigamia, ¿consentida? ¿real? ¿imaginada? ¿deshilachada entre varias dimensiones?, escondida tras las cortinas de una vida aparentemente tranquila.

Un texto escrito por el propio Carlos Atanes e interpretado por Germán Torres, Alicia González y María Kaltembacher que se cuela en nuestros cerebros para hacerlo hormiguear de gusto durante la hora que dura la función.

Lo que aparenta ser una maraña de ideas escogidas de allá y de acá, se descubre como un elaboradísimo tejido, donde nada está dejado al azar, de interesantes referencias, brillantes líneas de diálogo y agudísimo sentido del humor. Atanes nos adentra en su particular universo de personajes esperpénticos, surrealistas y casi vodevilescos a los que dirige de manera juguetona, y muy gamberra, para que nos muestren una dimensión deformada, de situaciones posibles que acaban por desdoblarse en tantas resoluciones como espectadores haya en la sala.

Brillante la manera con la que juega a ponernos en antecedentes, esos inteligentes cambios de plano  para dirigir nuestra atención a según qué lugar, y desde ahí encontrar respuestas si, con el rabillo del ojo, no perdemos de vista lo que acontece en segundo término.

Los tres actores están divertidos, ágiles, y, porqué no decirlo, tan estupendamente pasados de vueltas que, verles trabajar con la cercanía que Las Pulgas permite, nos hace disfrutar de un ejercicio que posee mucho de fascinante e hipnótico.

Por suerte regresan ahora en septiembre para continuar haciendo cosquillas en el cerebro con esta pieza tan curiosa de descubrir.

Título: Un Genio Olvidado Autor: Carlos Atanes Lugar: La Pensión de las Pulgas Elenco: Germán Torres, Alicia González, María Kaltembacher y Juan Antonio Molina (Voz en Off) Escenografía: Lita Echeverría Dirección: Carlos Atanes