A mi me encanta el teatro hecho por y para las masas tanto como ese otro teatro más minoritario, no soy de los que porque la cosa huela a “comercial” sale huyendo. Lo siento, pero los esnobismos me repelen y las ganas de ver me pueden. Por eso mismo, cuando se anunció la “Medea” de José Carlos Plaza no lo dudé y compré mis entradas, me apetecía ese reparto, pensaba que podía ser una buena opción con la que perder mi “virginidad” en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.ana-belen-Medea

La verdad es que cualquier función es buena como excusa para asomarme por primera vez a ese lugar. No os podéis hacer una idea de la experiencia que ha significado para mi el encontrarme allí, puesto en pie, en las gradas de semejante belleza, dejándome empapar de la cantidad de energías allí acumuladas. Son de esos momentos únicos en los que te descubres viviendo, al fin, algo que has acariciado largamente. Tengo un poco ese rollo del misticismo tontorrón del que pide a los demás que le dejen un instante, sin hablarle, sin interferir con el momento, para dejarse envolver, asombrándome, emocionándome por cuanto me rodea y guardarme eso para mi intimidad, y cuando entré en el Teatro Romano de Mérida, a pesar de las miles de personas que revoloteaban a mi alrededor, lo logré. Vamos, que disfruté el momento de entrar en el recinto y presentar mis respetos a la Diosa Céres como un niño chico.

Lástima que ese momento no fuera rematado con mi elección como primera función. A ver, tampoco es para huir despavorido, pero esta “Medea”, versionada por Vicente Molina Foix, opta por una visión tan clásica y comercial sobre el texto de Eurípides, que se ha quedado anticuada, al menos para mi gusto. Sin riesgos, correcta, ciertamente acartonada. Con honrosas excepciones, por supuesto, como es el caso de Consuelo Trujillo que sobresale y vuelve a demostrar que ella es sinónimo de buen teatro, levantando, en muchos momentos, la función con su trabajo. 1343_fichero_1

Supongo que está pensada para asegurarse una buena gira por grandes plazas.

Ana Belén soporta la función con “oficio”, como me dijo un amigo. Y creo que efectivamente tira de herramientas que sabe efectivas para dar vida a su Medea, pero no se lanza al barro en ningún momento. Oigo en su voz lo que no veo en su cuerpo y eso me lleva a pensar que me está intentando hacer ver lo que ella no está creyéndose. Y es que es un problema que quien se sabe perfecto conocedor de un instrumento como la voz, cosa imposible de negarle a Ana Belén, se apoye en exceso en su perfección a la hora de “decir” el texto, sin darse cuenta que la perfección muchas veces es frialdad, y la frialdad no traspasa, se queda hueca. Hay que sentir el dolor de cuánto se está contando, romperse, desgarrarse. Transmitir desde las tripas y no desde las cuerdas vocales, al menos cuando se está interpretando para teatro.

Y algo peor sucede con Adolfo Fernández y ese Jasón, que transmitía una desgana francamente irritante.

La historia de Medea es de una crudeza tan vibrante que si no se tiene, no se puede suplir a base de proyecciones, fasntástica labor de Álvaro Luna, en un “marco incomparable” (¡sobadísima expresión!) y cartón piedra. El problema no es sólo de ellos, quizá José Carlos Plaza, con todos mis respetos, no ha querido correr riesgos y se ha conformado con una propuesta sin ese “paso más allá” que pellizca almas, la clave entre remover espectadores o la indiferencia.

El resto del reparto, bastante descompensado, pelea por dar dignidad y solidez a sus intervenciones, –Luis Rallo, Olga Rodríguez– dando cierta veracidad que los cabezas de cartel no logran. Permitidme insistir con entusiasmo, en la labor de esa Consuelo Trujillo que bien merece la entrada.1344_fichero_1

Y no quiero que ahora se piense, “ya está el bloguero de turno tirando por tierra el trabajo de unos profesionales”, todo esto lo digo como verdadero amante del teatro y con la libertad y la exigencia del espectador que se gastó su dinero, con todo el gusto del mundo, en trasladarse desde Madrid hasta Mérida, pagando su butaca dispuesto a emocionarse y sentir.

Semejante equipo lo podía haber hecho francamente mejor, hay material para ello, pero se han quedado en la corrección, conformándose con el aprobado raspado para poder pasar de curso…

Tengámosle fe, aún son pocas funciones, y este estreno debe caminar, coger fuerza, confianza en sí mismo y tomar cuerpo para que nos hable desde su plenitud.

Título: Medea Autor: Eurípides (Dramaturgia de Vicente Molina Foix) Elenco: Ana Belén, Adolfo Fernández, Consuelo Trujillo, Luis Rallo, Poika Matute, Alberto Berzal, Olga Rodríguez, Leticia Etala y Horacio Colomé Escenografía: Francisco Leal Vestuario: Pedro Moreno Iluminación: Toño Camacho Diseño Videoescena: Álvaro Luna Dirección: José Carlos Plaza