¿Qué pasa si un día, después de un buen tiempo sin veros, aparece tu mejor amigo y descubres que el tío ha hecho todo lo que habíais planeado juntos, mientras tú te has ido acomodando a una vida más convencional? ¿Y si te plantea salir de copas un día entre semana como la cosa más loca y dejas a tu novia plantada ccartel-finalon la mesa puesta? ¿y si te inflas a chupitos con él? ¿y si te plantea filmaros haciendo una peli porno-gay como expresión artística para participar en un festival de porno-casero a pesar de vuestra heterosexualidad?

Pues eso es “Humpday”, la versión teatral que ha dirigido Raquel Pérez. Una comedia gamberra, llena de situaciones tan divertidas como comprometidas y salpicadas con dosis de nostalgia. Desconozco cómo es la película de Lynn Shelton en la que se ha basado Raquel Pérez, quizá algún día la vea, o quizá no. De momento me quedo con el regusto agridulce y, no voy a negarlo, ciertamente morbosillo que deja esta pieza que podemos ver en La Pensión de las Pulgas.

Sí, me lo pasé en grande. Me divirtieron sus diálogos, con todas esas pedradas de mala baba escondidas entre tanto cachondeo; su ritmo juguetón, sus situaciones tan reales como hilarantes, esa mezcla entre sitcom y comedia generacional, que provocaron que me pusieron un tanto “ñoño” y también un poco cachondo. Todos esos encontronazos en pareja, esas confesiones entre amigos -de las de tragar saliva para poder contar en intimidad-, las excusas baratas para justificar hacer lo que se sale de la norma, la atracción por lo que se encuentra fuera de nuestra zona de confort, una pizca del “No hay lugar como el hogar”. Y esa eterna pregunta que nos corroe a todos por dentro: “¿Y si…?”

Raquel Pérez, que es muy lista y sabe por dónde se anda y lo que queremos, ha sabido mezclar los ingredientes justos para que esta hifotos-humpday_4storia resulte un cóctel tan apetecible para la vista como para el gusto. Siendo el ingrediente principal un maravilloso trío de actores que hacen de la cercanía con el espectador un maridaje perfecto, haciéndonos vivir su historia en primer plano, incluso rompiendo la fina membrana que es la peculiar cuarta pared de La Pensión, y que sin darnos cuenta nos cuela dentro; pero lo mejor de todo es el poder desgranar cada una de sus intenciones a dos palmos de distancia, tanto y tan cerca como para que, a veces, acabemos reclinándonos en nuestro asiento intentando ver, dentro de la función, un poquito más de lo que realmente está al alcance de nuestra vista; como cuando vemos una película e inconscientemente nos dejamos escurrir en el sofá con la intención de ver lo que está fuera de plano, más allá del borde de la pantalla.

Andrés Gertrudix, Concha Delgado y Javier Ruíz de Somavía conforman un trío delirante, cercano, absolutamente real y tan posible que se nos escapa la carcajada nerviosa. Puede que no veamos nada que no hayamos visto ya, pero la forma de llevarlo a escena nos embelesa, nos engancha y renueva el gustillo de descubrir nuestro lado más “voyeur”.

Un divertimento que, aunque no tiene más pretensiones que las de entretener, viene con resaca final; la misma que queda reflejada en los ojos de Hugo antes del oscuro.

Título: Humpday Autor: Raquel Pérez (Basada en la película “Humpday” de Lynn Shelton) Dirección: Raquel Pérez Elenco: Andrés Gertrudix, Concha Delgado y Javier Ruíz de Somavía Música: Joe Crepúsculo Espacio Escénico: Alberto Puraenvidia Ayudante de Dirección: Raul Prados Lugar: La Pensión de las Pulgas