Hace poco, y tras muchos intentos fallidos, me acerqué al Teatro Lara a conocer uno de los ya reconocidos en las redes sociales como #MartesAbsurdos. Fui a ver “Manténgase a la Espera” una de las múltiples propuestas que actualmente tienen en cartel Los Absurdos Teatro

En “Manténgase a la Espera” se nos muestra una relación de pareja como la de cualquier hijo de vecino, con sus manías, sus costumbres, sus roces (de todo tipo), sus roles y un objetivo en común, darse de baja de la línea telefónica… Algo nada sencillo, y menos para esta pareja y su curiosa circunstancia.cartel-web

Con este planteamiento nos lanzamos de cabeza, a 200 km/h, por una montaña rusa de caída libre y repleta de loopings. Porque la propuesta de Los Absurdos es una comedia de estilo amable, pero con un ritmo trepidante, y cuando digo trepidante no es un calificativo puesto porque sí, no. Es que cuando esta compañía sale a escena se acaban los momentos de respiro.

Los Absurdos, como buena compañía que intenta sobrevivir en la jungla escénica en la que se ha convertido la cartelera madrileña, optan por guisárselo y comérselo solitos, creándose una identidad propia con la que poder asomar la cabeza entre la multitud, escarbando y retorciendo situaciones cotidianas para lograr un retrato de nuestras vidas y lograr que hasta lo más caricaturesco nos sea identificable.

Ellos hacen un humor que agradezco, que me hace sentir cómodo. Sacan esa vena gansa, llena de cachondeo y despreocupación de cuando uno está a gusto. Tan pronto rezuman mala baba como caen en el más puro estilo naif, haciendo que todo se empape de una energía muy apetecible. Algo muy difícil de conseguir porque toda esa aparente locura que les rodea, que parece que se va a ir de madre en cualquier momento, en realidad es una partitura absolutamente medida, donde cada respiración va en el lugar que le corresponde, ni un poquito antes ni un poquito después, donde las palabras tienen un tempo en el que el pisarse, el solaparse, está justificado y medido a conciencia, para provocar el efecto deseado. Y esto es gracias a los textos y dirección de Alfonso Mendiguchía y el compromiso de todo el equipo.

Alfonso Mendiguchía, Patricia Estremera y Jorge Gonzalo son una maravillosa máquina de precisión, pero no es eso lo que más me gusta, lo que más me gusta es que no se olvidan que lo que hay que hacer en escena es JUGAR, y ellos lo hacen, desprejuiciados, con ganas. Juegan de una manera tan sencilla y desprovista de complejos como cuando éramos pequeños y nos metíamos tan de lleno en las historias que no existía el sentio del ridículo ni dudábamos que aquello era una ficción, y así es como logran que nos metamos de lleno en su ilusión. Cantan, ríen, bailan, se meten mano, parlotean a la velocidad de la luz, nos plantean situaciones tan inverosímiles que podrían ser verdad y con ello hacen que todo se llene de un espíritu de diversión enorme y apetecible. Es como poder tirarse a una piscina de bolas sin que nadie te diga que ya estás mayor para eso. “Manténgase a la Espera” es como acudir a un espectáculo infantil para adultos.2015060519055963403

Quizá, y para que no parezca que estoy dorándoles la píldora gratuitamente, diría que los momentos musicales flojean en cuanto a coreografía. Si en esos momentos de transición y surrealismo se lanzaran y fueran un poco más allá, elaborándolas un poco más, buscándoles el brillo, sería el complemento perfecto para hacer de este espectáculo algo absolutamente burbujeante.

Y con esto no quiero desmerecer la propuesta porque contiene tantas dosis de diversión, de originalidad, de valentía y compromiso, que no puedo por menos que recomendaros que os acerquéis por el Lara a conocer uno de esos #MartesAbsurdos y os entreguéis de lleno a ellos y la maravillosa luz que irradian.

Título: Manténgase a la Espera Autor: Alfonso Mendiguchía Lugar: Teatro Lara Elenco: Patricia Estremera, Alfonso Mendiguchía y Jorge Gonzalo Escenografía: Joanmi Reig y Alfonso Mendiguchía Vestuario y Atrezzo: Patricia Estremera Producción: Los Absurdos Teatro Dirección: Alfonso Mendiguchía