No sé si será un paso obligado, una especie de evolución natural de quienes nos dedicamos a esto, ya sea de manera profesional o como afición, pero parece que quien se mira en el espejo del teatro acaba por colarse dentro, o al menos eso es lo que ha sucedido con Jesús Ortega, que a base de hablarnos desde Efecto Escecartel-QUA-pantallana, de mirar y vivir el teatro con pasión, ha dejado de ver los toros desde la barrera y ha saltado al ruedo. Es cierto que no es su primera vez, ya lo cató con “Tres Segundos”, pero debe ser que se quedó con ganas de más y esta vez, en vez de torear “a la limón” con otros autores, se ha liado la manta a la cabeza y ha gritado eso de “¡Dejadme solo!” y se ha lanzado primero a escribir y posteriormente a dirigir “Quiero Una Alegría”, así, en plan torero.

Una mujer que se ve obligada a emigrar fuera de su país, sin hablar el idioma, para trabajar en algo que no es lo que hubiera deseado. Una esposa que vive rodeada de casualidades que no soporta y que toma la decisión de vivir la vida como ella elige. Una secretaria que ve se recompone al ver cómo la vida le regala sonrisas para robárselas a dentelladas. Un hombre que está harto de ser víctima de las personas tóxicas de su entorno laboral. Son los cuatro personajes que nos hablan desde el escenario y que necesitan y reclaman a gritos esa “alegría” que les corresponde. Una porción de tarta que todos creemos merecer.

“Quiero Una Alegría” tiene cierta conexión con la anterior propuesta de su autor, pero no os voy a decir nada para que seáis vosotros quienes descubráis el qué y el cómo, un guiño cómplice para aquellos espectadores que vieron su primer trabajo. Eso sí, si no lo llegasteis a ver, no os preocupéis que “las Alegrías” que propone Jesús Ortega son un espectáculo totalmente individual e igualmente disfrutables para los que llegan de nuevas.

El ambiente laboral individual y global, los compañeros, la vida en pareja, la rutina, la falta de ambición son algunos de los aspectos a los que nos acercamos en estos cuatro monólogos interpretados por Rocío García Cano, Mayte Atarés, Merche Segura y Miguel Ángel Calvo que ponen voz y rostro a los cuatro personajes que conforman esta amalgama de anhelos, frustraciones y desencuentros con las que se nos golpea a base de risas perversas.

A Jesús le ha salido una criatura llena de humor con muy mala “follá” y de regusto malsano, casi corrosivo. Las risas de esta función abofetean al espectador incauto que lo confunde con un juguete cómico de carácter afable y costumbrista, una especie de vendetta de pincelada muy actual, que aborda temas con los que todos los que somos “curritos” nos identificamos y, aunque no lo confesemos, fantaseamos.

Ahora hay que dejar que este bebé recién nacido, y que apunta maneras, coja el peso adecuado, aprenda a caminar por sí solo y comience a conquistar con sus morisquetas de mirada torva a todo aquel que se deje caer por la Sala TU.

Título: Quiero Una Alegría Dramaturgia y Dirección: Jesús Ortega Elenco: Rocío García Cano, Mayte Atarés, Merche Segura y Miguel Ángel Calvo Vestuario: Guadalupe Valero Espacio Sonoro: Jesús Ortega Producción: Efecto Teatro Lugar: Sala TU