Al teatro se va a que te remuevan cosas por dentro, si no, sirve de poco. Al menos esa es mi visión. Me es lo mismo un vodevil que me anime el espíritu o una tragedia que me desgarre, pero yo quiero que me sucedan cosas por dentro, que me planteen preguntas, que se me incite a buscar respuestas, que me haga salir diferente a como cuando entré. Puede que sean expresiones demasiado sobadas, que suenen a frase hecha, pero así image-00012-726x1024es como yo lo veo. Por eso, cuando “El Año del Pensamiento Mágico” se cruzó en mi camino gracias a la gente de la Guindalera, no lo dudé ni un instante. Al conocer la historia algo me decía que aquí iba a encontrar una buena dosis de eso que busco.

Jeannine Mestre es Joan Didion, la propia autora del texto con el que ganó el National Book Award en 2005, que nos convoca en la Sala Margarita Xirgú del Teatro Español para hablarnos del proceso por el que ella misma pasó al perder a su marido y a su hija. Una expiación voluntaria, de íntima confesión; un recorrido por las incongruencias de sus actos en la desesperación y el deseo por encontrar sentido a algo tan devastador. Una narración del sufrimiento y el intento de asimilación ante un trance semejante. Y de un amor profundo.

A simple vista puede parecer una especie de panfleto de autoayuda. Que esta señora salga ahí a narrar los acontecimientos que rodearon la muerte de sus seres queridos realmente da lo mismo; cualquier otro podría haber salido igualmente y contar su caso, el suyo como el de cualquier otro no tiene nada de extraordinario, pero es que ahí es donde radica la extraña belleza de este acto teatral. La intensa identificación con lo narrado.

Es lo mismo el estrato social al que se pertenezca, la época, el país, a todos nos toca pasar por ahí sí o sí y esa caricia nos escuece en el alma porque cuando ella habla de su marido, de su hija, a cada uno de nosotros nos visitan los rostros de los nuestros y en sus acciones, su desquiciamiento, sus razonamientos salidos de madre, inconfesos, nos vemos totalmente reflejados.

Podría decirse que todo está tratado con tanta exquisitez, elegancia y una mordacidad tan medida, que podría inundar el montaje de frialdad, las maneras de alta sociedad, la cuidada  y pulcra sencillez en el atuendo, hacen que de alguna manera sea así, pero posiblemente esa frialdad y esa pulcritud en el análisis de cuanto sucede nos lleva a encontrar precisamente el lugar más íntimamente doloroso de nosotros mismos. Ese lugar donde encontramos las ilógicas razones por las que seguimos atando a nuestras vidas a aquellos que se han marchado para siempre, haciendo que esa pretendida frialdad, no confundir con desapasionamiento porque pasión hay mucha, se desmaquille dejando ver el desconsuelo y resignación ante la muerte, eso hecho para el que no existe razón que nos reconforte.

Sentarse a escuchar a Jeannine Mestre mientras te mira a los ojos y te cuenta, con esa dicción perfecta, con esa forma de modular, de jugar y paladear el texto, se convierte en un acto de una belleza ciertamente gozosa. Hay algo en ella un aroma a elegancia, que hace de “El Año del Pensamiento Mágico” una delicatessen que se recibe con sumo gusto, por mucho que pueda escocer.

Ella fluye en escena con distinción, dibujando esa compostura a la que se le derrama el desconsuelo por todos lados, y que recoge con elegancia, pausadamente, acariciándolo con pinceladas de humor y una media sonrisa, pero sin miedos, mirándonos directamente a los ojos, sabiendo que nadie en la sala está libre de sentir lo que a ella le está sucediendo.

Juan Pastor dirige con su habitual maestría este espectáculo sobrio, desprovistos de estridencias, que acaricia el alma del espectador como un inesperado bálsamo ante ese eterno y reverberante “¿Por qué?” que no deja de resonar dentro de nosotros.

La elección del texto vuelve a reafirmar el gusto que tiene la familia de la Guindalera por aquellas historias repletas de una deliciosa cercanía y que parece que se les van acumulando en su seno, porque ahora, además de ofrecernos esa cercanía desde el Teatro Guindalera, nos la han querido regalar desde el mismísimo Teatro Español.

Dejen que “El Año del Pensamiento Mágico” les invada.

Título: El Año Del Pensamiento Mágico Autor: Joan Didion Dirección: Juan Pastor Elenco: Jeannine Mestre Iluminación: Sergio Balsera Espacio Escénico: Juan Pastor Vestuario: Teresa Valentín-Gamazo Producción: Guindalera Teatro, S.L. Ayudante de Dirección: José Bustos Lugar: Teatro Español (Sala Margarita Xirgú)