La semana pasada realicé uno de esos ejercicios que tanto me gustan y que pocas veces logro realizar, entregarme a ciegas a un montaje. Desconocía “La Tebaida” de Jean Racine de la que bebe Manuel De para poner en escena este “Eterno Creón”, eterno-creon-cartel_(1)1426001155_bigy decidí no leer nada, dejarme llevar y ver qué sucedía. Tan solo sabía cual era su reparto, motivo más que suficiente para despertar mi curiosidad.

La historia habla de Etéocles y Polinice, hijos de Edipo, que tras su muerte deben repartirse el tiempo de reinado, tal como desea el padre fallecido, pero esto lleva al enfrentamiento entre los dos hermanos, ya que los dos quieren conservar la corona más tiempo del estipulado.  

Yocasta, madre de ambos, es quien media entre ellos sin demasiado éxito, luchando por lograr el entendimiento entre ambos hijos ya que tras las sombras se esconde Creón, tío de ambos, que permanece a la espera de que ambos hermanos se destruyen para ser quien acabe finalmente poseyendo la corona.

Un montaje que habla del odio, de la ambición y de la terrible corrupción que no entiende de lazos familiares, cosa que a ojos del espectador lo hace todo mucho más terrible. Un montaje lleno de desgarradora actualidad, que se mezcla en el tiempo dejándonos en un limbo temporal, en el que las proyecciones de desastres bélicos, enfrentamientos deportivos y tragedias familiares vienen vestidas con túnicas y trajes de chaqueta.

primer plano actriz

Foto Simona Cheli

Esta no es una propuesta sencilla, el espectador debe llegar a ella con todos los sentidos bien despiertos, porque corre el riesgo de poder quedar descolgado o sentirse apabullado ante la espiral de acontecimientos. La historia central no tiene demasiada dificultad, de hecho el director ha optado por centrarse en el suceso principal, deshaciéndose de subtramas, para desarrollarla con más dedicación, aunque eso no quita para que la forma que tiene Manuel De de contar, se despliegue con una alta complejidad no apta para todos los públicos… Cosa que estoy seguro no pretende.

Todo un ejercicio escénico enriquecido con proyecciones, músicas que redondean atmósferas y situaciones, y que de alguna manera me sugieren sabores del teatro alternativo de otros tiempos, en el que no se miraba tanto la pulcritud de la propuesta, si no lograr la contundencia y la denuncia a través de los elementos y del trabajo actoral, creando momentos llenos de dureza y de imágenes poderosas.

Foto Simona Cheli

Foto Simona Cheli

Las interpretaciones, como suele pasar en cualquier estreno, aún son delicadas de someter a juicio, todos sabemos que los cimientos se van asentando a lo largo de las funciones, se van limando imperfecciones, y sobretodo si hablamos de la complejidad con la que tienen que batallar en “Eterno Creón”. Pero Jesús Calvo, Iván Ugalde y Manuel Domínguez, se arriesgan y dan cuanto tienen en escena. Eso sí, Carmen Mayordomo se queda con el cetro, ella sigue demostrándonos que es la reina de la entrega, su interpretación es lo más visceral que uno pueda echarse a la cara en el teatro actual y apuesta por enfrentarse al riesgo saltando sin red y sabiendo aterrizar de pie.

Manuel De ha sabido rodearse de un equipo dispuesto, y en sintonía, que da cuerpo a ese universo arriesgado que es “Eterno Creón”. Un bocado de realidad que no resulta en absoluto lejano a nosotros.

Título: Eterno Creón Autor: Manuel De (Basado en “La Tebaida” de Jean RacineDirección: Manuel De  Elenco: Carmen Mayordomo, Jesús Calvo, Iván Ugalde y Manuel Domínguez Iluminación: Jesús Antón Espacio Sonoro: Letal Delirios Audiovisuales: Manuel De Escenografía: Carmen Pérez-Luco Lugar: Nave 73