Título:
Que Vaya Bonito

Autor:
Jorge-Yamam Serrano

Lugar:
Teatro Lara

Elenco:
Jorge Cabrera
Carmen Flores
Jorge-Yamam Serrano

Música:
Jorge Cabrera

Producción:
TeatrodeCERCA – La Rueda – FiraTàrrega

Dirección:
Jorge-Yamam Serrano

Un local que se va llenando de gente, gente que a penas si se conoce, pero que se sonríe y que se arremolina alrededor de mesas con vasos de plástico, sangría a litros y boles llenos de picoteo variado. La música suena, alta, ya que es una fiesta, pero lo justo para que el rumor de las charlas sean perceptibles. Bombillitas de colores, banderines, proyecciones llenas de recuerdos… y ellos, los tres hermanos, anfitriones que se esfuerzan para que todo el mundo se divierta, y que el buen rollo flote en el ambiente. Es la última noche de David en España, mañana parte hacia Méjico en busca de un futuro mejor, y todo tiene que ser pefecto, lleno de alegría, buenos momentos y otros nuevos que recordar…
Asi es “Que Vaya Bonito” una fiesta en la que todos participamos, en la que nadie es espectador. Y de la que si vas a participar, yo te aconsejaría que dejaras de leer y volvieras más adelante. Quienes se dejan caer por el Off del Teatro Lara acudirán a una auténtica fiesta llena de amigos, familiares y seres queridos, a los que se les tratará de mil amores y, ¿qué es  lo que pasa cuando sucede esto?, pues que estando en confianza, uno se siente agusto bebe un poquito más de la cuenta y afloran ciertos sentimientos que normalmente ocultamos de cara a la galería y los convertimos, sin querer, en pensamientos dichos en voz alta… Y lo malo de eso es que cuando se da un paso como este, un poco más allá de lo establecido, y se destapa el pastel, ya no hay más vuelta atrás; hay cosas que por mucho que uno intente maquillar una vez dichas, ya no logran que nada vuelva a ser igual y no queda más remedio que apechugar, dejarse de farsas y mentiras piadosas que se nos comen por dentro y echarle un par de huevos al asunto. Eso sí, ya que nos ponemos, hagámoslo con alegría, con amor e intentando mejorarnos a nosotros mismos, aunque eso suponga exponernos al ridículo de motrar una versión más fiel de nosotros mismos ante los demás… pero ¿qué mas da? ¡si estamos en familia!
Jorge-Yamam Serrano nos plantea una propuesta muy cercana a la performance en la que ha querido involucrar a actores y espectadores, metiéndonos a todos en el mismo saco, sumergiéndonos de lleno en la acción para que el calado de la propuesta sea más cercano; y es que, seguramente, si se plantease de otra manera, la cosa no tendría el mismo sabor, ni despertaría el sentir que despierta en quienes lo hemos vivido. 
Los tres actores, Jorge Cabrera, Carmen Flores y el propio Jorge-Yamam Serrano, se entregan a la difícil tarea de transmitir verdad a dos palmos del espectador, y a veces ni eso; dejando la sensación de que en cualquier momento vas a ser tú mismo el centro de atención, participando en alguna de las ocurrencias de estos tres hermanos que se ocultan tantas cosas entre ellos, cosas que les duelen, que podrían herir a los demás y que no saben como expulsar. Un cúmulo de sensaciones que se disparan y que parecen llevar a estos tres seres de cabeza al desastre. 
Pero esta función no se regodea en el sufrimiento de sus protagonistas, tan solo lo justo, y lo sazona con gotas de sensibilidad, de miedo, de fragilidad, de cariño, dejando claro que fuera de cualquier rencor, existe el perdón y la comprensión; y es ahí donde radica la belleza de “Que Vaya Bonito”. Es muy interesante ver llegar a estos personajes al borde del precipio y lo que les sucede cuando están allí.
Una función que algo tendrá cuando ha sido finalista en los Premio Max como mejor espectáculo Revelación y que en FiraTàrrega fue premiado como Mejor espectáculo. Pero que yo recomiendo sobretodo por la estupenda labor de sus intérpretes, por cómo logra que empaticemos con ellos y lo reflejado que podemos llegar a vernos, además de la sensación tan agradable que deja al finalizar.