Título:
Eva Ha Muerto

Autor:
César Augusto Caír

Lugar:
La Casa de la Portera

Elenco:
Mikel Arostegui
Adolfo Coria (Voz)

Iluminación y Sonido:
Ángel Salamanca

Producción:
Israel Ruíz (Teatro Fierabrás)

Dirección:
César Augusto Caír

He oído hablar de todo sobre “Eva Ha Muerto”, y no es de extrañar ya que es un montaje que lleva girando desde su estreno en el 2009, pero no ha sido hasta ahora, con su paso por La Casa de la Portera, que he podido acercarme a conocerlo de primera mano.
Un montaje con texto y dirección de César Augusto Caír, de aparente sencillez, en el que todo el peso de la función recae sobre su único actor, Mikel Arostegui, que se entrega despojado de todo artificio a dar vida este canto al amor desesperado.
Como es de prever, si hablamos de Adán atrapado en una especie de limbo maldito, nos encontramos un espacio sin escenografía y a un actor sin ropa. A nadie se le va a escapar este punto, ¿reclamo o exigencias del guión?, pues un poco de todo, ¿no? Para atraer público hay que buscarse la vida y si ya viene dado en la historia, pues la cosa viene rodada. Lo primero que hay que hacer es captar la atención del respetable y un buen reclamo puede ser tener ante nosotros, y a muy corta distancia, a un actor desnudo y físicamente atractivo; jugar con eso y con la polémica de que en su momento fue censurado por el Ayuntamiento de Madrid ¡cuánto puritanismo de doble rasero planea por esta ciudad! y después, cuando ya está captada la atención del espectador, descubrirle una historia que no por conocida deja de despertar curiosidad.
Eva ha muerto, y Adán, a causa de esta fatalidad, queda atrapado y maldito, castigo de un Dios vengativo, rencoroso y censor, que le condena a tener que vivir en un desvelo eterno para, cada hora, tener que narrar la historia que le ha llevado al estado en el que se encuentra, pero que cada vez que se sale de la línea argumental exigida por la deidad, recibe una furiosa descarga de rayos y centellas para reconducirle por el camino “correcto”, pero Adán está harto y ha decidido contar la historia tal y cómo ha sido, a pesar del sufrimiento que ello le causa, tanto en lo sentimental como en lo físico. Este es, a grandes rasgos, el resumen de lo que uno se va a encontrar cuando va a ver “Eva Ha Muerto”.

Todo es correcto en el montaje, el actor hace una buena labor con las herramientas que se le entregan, pero uno sale con la sensación de que  con esas herramientas se podía haber ido un pasó más allá y evitar caer en los típicos tópicos.
Esto es apreciación mía, pero quizá esta sensación viene dada porque esperaba, tal como se nos vende, encontrar algo más transgresor, que rompiera con todas las imágenes preconcebidas sobre el tema, que de verdad fuera un montaje desnudo, sin ningún tipo de artificios. Quiero decir, que por ejemplo, Dios no fuera una voz con “reverb“, que no sonaran coros celestiales ni Tchaikovsky, que Adán se despojara de toda retórica redicha a la hora de exponer su dolor frente a nosotros, se supone que ya está harto de “la palabra del Señor” y quiere hacernos llegar su propia verdad y eso debería venir dado por un cambio en su forma de expresarse, dejando a un lado el tono “bíblico” con la que Dios “quiere” oírle contar su desgracia; manteniendo la poética, claro que sí, que para eso es una especie de Oda a la amada ausente, pero evitando el perderse en descripciones acartonadas, que leídas seguro funcionan, pero que dichas caen en una recreación desprovista de naturalidad y que restan verdad, haciendo que uno mire la historia a través de un cristal..
Con esto no quiero hacer de menos la labor del actor, Mikel Arostegui, todo lo contrario, la valoro con más reconocimiento; creo que hace una buena interpretación, se expone y arriesga todo lo que la dirección le permite, y eso ya es digno de ser aplaudido; saca adelante con buen resultado interpretativo el montaje y en momentos logra la cercanía del público con el personaje, pero hay escollos difíciles de salvar por el actor si previamente no se le allana el camino y, quizá aquí es lo que le falta.
Uno sale de La Casa de la Portera con sensaciones encontradas, el texto de “Eva Ha Muerto” no consigue calar, pero con el regusto de satisfacción al ver un trabajo actoral bien hecho.