Título:
Comment Te Dire Adieu

Autor:
Sergi Manel Alonso

Lugar:
Sala AZarte

Elenco:
Gorka Lasaosa (Francesc)
María Asensio (Lola)
Nuria Deulofeu (Mónica)
Roc Esquius (Andreu)

Dirección:
Sergi Manel Alonso

Vivo en el extrarradio de Madrid y toda mi vida la he compartido con la gente que arranca su día a día en las marquesinas de los autobuses que los lleva a su trabajo, con esa gente de mirada perdida, que quizá piensa en una quiniela ganadora, en aspirar a un pedacito de felicidad que no esté hipotecada, de sueños alimentados con el regusto del desencanto. 
Convivo con amas de casa que charlan en los rellanos de las escaleras, y que en su casa piensan en un destino más amable; con tenderos que fuman parlanchines a las puertas de sus establecimientos y que resoplan entre cuentas que no les salen, con bares de barrio sustentados por los cuatro parroquianos de siempre, que dejan pasar el día lánguidamente, anhelando un destino algo más luminoso. Es gente que cuando sueña a lo grande siente vértigo y se conforma con un sueño más pequeñito, que quepa en el cuenco de su mano y suspiran por ello. Eso sí, dentro de esa vida con tintes grisáceos, no falta la alegría y nunca faltará en cualquier patio de luces el sonido de alguien cantando a grito pelado pensando que nadie le oye, besando el boleto de la lotería e intentando cruzar los dedos de los pies dentro de los zapatos para que no se note mucho la superstición, o el motivo más liviano para brindar con un botellín y sentirse dueño de su porvenir. Yo vivo en ese barrio, así que seguramente me pase igual…
Por eso, cuando me encontré con estos cuatro personajes que habitan dentro de “Comment Te Dire Adieu”, función escrita y dirigida por el jovencísimo Sergi Manel Alonso, yo ya sintiese que los conocía.
Lola (María Asensio) trabaja en el bar de Francesc (Gorka Lasaosa) , vive una vida convencional, sin más aspiración que la de ser feliz junto a su novio, quien la hace más bien poco caso, aunque ella se conforma…
Andreu (Roc Esquius) , cliente del bar, ama a Lola en secreto, no sabe cómo hacérselo notar, es un don nadie y él lo sabe, por eso no se atreve, y se conforma con ir a desayunar todas las mañanas al bar en el que trabaja Lola
Franscesc, el dueño del bar, es un tipo desencantado de la vida, nada le satisface, vive en un enfado permanente, lanzando su frustración a bocajarro a cuantos le rodean, pensando que son unos ignorantes que se dejan vencer por el amor, ese destello de felicidad que luego nos hunde más profundamente en nuestras miserias… Hasta que un día se le cruza Mónica (Nuria Deulofeu), que aparentemente se come la vida por los pies, y hace que  se tambaleen los cimientos desencantados de Francesc, y los dos inician un tramo de sus caminos juntos,  poniéndose a prueba, viendo cuán difícil es mirarse frente a frente y hablar de los sentimientos sin tapujos, ser capaz de remontar sus taras sentimentales y personales, y romper con ellas…
Una comedia con tintes agridulces, que no es más que el día a día de cuatro “cualquieras” en cualquier punto del planeta. Cuatro seres que ansían secretamente ser un poquito más felices, que les da pudor mostrarlo frente a los demás o que sencillamente son incapaces. Cuatro personajes que tienen eso que anhelan al alcance de la mano, y que deben vencer su cobardía para lograr verlo. ¿Lo conseguirán? Pues es que esto es la vida…
La verdad es que al comienzo no lograba entrar en esta propuesta, las butacas de AZarte tampoco ayudan, pero me conquistaron con esa mezcla de referencias, “Los Paraguas de Cherburgo” (a mi me pasó como a Lola), Raphael o Bakara, o con los momentos de revelación metafísica provocados por croissants y muffins. Me gustó que la historia evolucionara por sí misma, rápida, concreta, sencilla, sin dar sesudos rodeos por la trama, ayudando a que situemos a sus personajes en nuestra propia realidad. 
Me pareció un acierto que Sergi Manel Alonso colocara pequeños guiños a lo largo de la función, golosinas para diferentes públicos y que jugase a crear un lenguaje en algunos casos, casi cinematográfico, con medios casi mínimos. Y esa música que se le queda a uno pegada aún pasados los días…
Los cuatro actores (María Asensio, Roc Esquius, Gorka Lasaosa y Nuria Deulofeu) trabajan con cercanía, juegan estupendamente los momentos de hiperrealismo y las ensoñaciones. Y convierten los destinos de cada uno de ellos en algo que podríamos ver en cualquiera de nosotros en cualquier momento. La sencillez de su propuesta genera empatía y cariño según avanza la historia y hacen que acabemos por comprender el porqué de sus destinos. Quizá están algo extraños en este espacio, y con todo nos dan grandes momentos como la borrachera de Francesc y Andreu, los pequeños destellos de libertad privada que se regala Lola o el desenlace de la historia de Francesc y Mónica.
Su humor, sus expresiones, sus réplicas tienen inevitablemente aroma catalán, lógico por la procedencia de la compañía; y no sé porqué me da que al estar en Madrid intentan suavizar un poco su acento… Quizá me equivoque, pero si es así, espero que se olviden, que lo dejen fluir con naturalidad porque les dará más sabor y frescura a sus interpretaciones y el público se lo agradecerá, estoy seguro.
Una bonita comedia-dramática que habla del amor, de cómo se lo toma cada uno y de cómo a veces somos nosotros los dueños de lo que nos puede suceder… Tan sólo tenemos que estar abiertos a que nos suceda.