Título:

Confesiones A Alá

Autor:
Arturo Turón (Basado en el libro
de Saphia Azzeddine)

Lugar:
Teatro Lara

Elenco:
María Hervás

Iluminación y Ambientación:
Jon Corcuera

Figurinista:
Ana López Cobos

Escenografía:
Beatriz López y Eduardo Basanta

Sonido:
Esteban Ruíz

Dirección:
Arturo Turón

“Confesiones a Alá” ha regresado a la cartelera madrileña. Tras su paso por el Teatro del Arte, ahora va a hacer del hall del Teatro Lara su nueva casa.
Una función que tuvo un gran éxito, que dentro de la profesión se valoró muchísimo y que incluso hizo que estuvieran nomidados a los últimos premios Valle-Inclán, todo un logro para una función nacida del Off Madrileño.

Jbara es una muchacha bella, no lo sabe, y cuando llegue a ser consciente de ello, muchos ya se habrán aprovechado de ella… De momento es una joven de a penas 16 años que vive en las montañas del Magreb con su familia. 
Llena de inocencia e ignorancia, nos deja adentrarnos en su historia, esa que hará que conozcamos en primera persona como una niña malhablada y descarada nos cuenta su día a día, su teoría de cómo saber si uno sigue siendo virgen, su anhelo por descubrir cómo es un autobús por dentro, la curiosidad por esa gente que quiere fotografiarse con ella y su pueblo por el simple hecho de ser pobres, que nos habla sin rubor de los escarceos sexuales, inconscientemente consentidos, que tiene con gente de su aldea… hasta el momento en el que queda embarazada, y es repudiada por su familia; obligándola a descubrir que todo ese mundo de curiosos interrogantes que siempre le había llamado la atención, no es tan maravilloso como parecía en su imaginación. Teniendo que enfrentarse a la crudeza de una mujer que aprende a base de golpes, de remordimientos,  de fantasmas, de sometimiento, incluso que llega a rozar el poder con sus dedos, pero que siendo mujer en la sociedad en la que vive, estará destinada a hacer lo que el hombre de turno tenga que decir.
Veremos la evolución de esta mujer que se crece ante la adversidad, que respira hondo y sacando fuerzas de flaqueza logra sobrevivir, llevando como único compañero y confidente a un silencioso Alá, presente en todo momento y justificación perfecta para entender y aceptar todo lo que le sucede en la vida.

Esta es la propuesta que Arturo Turón nos ofrece con una dirección sensibilizada con el tema y una versión inspirada en el original de Saphia Azzeddine que, aunque ya contaba con su propia adaptación teatral, él ha preferido realizar la suya para acercarnos al mundo de Jbara
Un texto lleno de encanto, de inocencia, de una candidez emocionante y a veces desasosegante. Con mucho sentido del humor, a veces un tanto naif, que habla sin trabas sobre los aspectos más desagradables del viaje de la protagonista, mostrándonos el interior de estas mujeres que al mundo occidental se nos presentan como incógnitas. 
María Hervás se expone a través de un trabajo arriesgado, desprendiéndose de prejuicios, transformándose, sosteniendo a esta Jbara que supone un paso adelante en su carrera y que la sitúa en una liga mucho más potente, aunque en momentos es complicado de sostener, pero que acaba por llevarlo a buen término. No hay que olvidar que son más de 90 minutos de intenso monólogo en el que la actriz nos muestra a una mujer que sufre una evolución tremenda, y bastante explícita, tanto en lo físico como en lo psíquico, un recital interpretativo que merece la pena.

Una puesta en escena que apuesta por la simplicidad en los espacios, de la que destaca esa estupenda música; la sencilla, pero eficaz, iluminación y unas proyecciones que apoyan la historia de esta mujer. Lástima que quede algo deslucida a causa del espacio tan reducido y, admitámoslo, limitado del hall del Lara. Las entradas y salidas de los actores, la acústica, la incomodidad para los espectadores que estén más allá de la 2ª fila… Quizá haya que hacer algunos ajustes para adaptar este montaje y que pueda lucir con el brillo que Arturo Turón lo ideó; en esta función cada elemento suma y sería una pena que tuvieran que hacer ciertos sacrificios por las carencias que ofrece el lugar.
¡Ojo! Que el hall del Lara para mi tiene su encanto, pero hay algunas propuestas que ciertamente sufren siendo programadas en él. Esperemos que el nuevo espacio que está por surgir del Lara juegue a favor de lo que allí se programe.
Pero de lo que estamos hablando es de “Confesiones a Alá” y creo que es una función con una enorme sensibilidad y cercanía, que gracias a la adaptación de Arturo Turón se convierte en un maravilloso reto para cualquier actriz, y que en este caso es María Hervás la que lo acepta poniendo toda la carne en el asador.