Título:
La Visita

Autor:
Antonio Muñoz de Mesa

Lugar:
La Pensión de las Pulgas

Elenco:
Iván Villanueva (Padre Lucio)
Rosa Mariscal (Esther)

Producción:
Olga Margallo
Uroc Teatro

Dirección:
Antonio Muñoz de Mesa

Y mira que sigo acudiendo con asiduidad a La Pensión de las Pulgas, creo que ya tengo hecho el pleno de programación para este mes, y aun así sigo sorprendiéndome de lo que me puedo llegar a encontrar.
El pasado sábado fui a ver “La Visita” que ya ha cumplido ocho meses de éxito en La Casa de la Portera y ahora comienza nuevo periplo en La Pensión de las Pulgas.
Después de tanto tiempo en cartel, seguro que no voy a aportar nada nuevo a lo que ya se ha dicho sobre este montaje escrito y dirigido por Antonio Muñoz de Mesa y que viene de la mano de la siempre eficiente Uroc Teatro, pero no puedo dejar pasar la ocasión de alabarla.

Un texto sobresaliente, inteligente, engarzado con exquisitez, que contiene tanto esperándonos escondido entre sus líneas que no solo debería verse, si no que habría que leerlo y releerlo, para deleitarse y escandalizarse una y otra vez con todo lo que guarda. Sus personajes no se andan con medias tintas, afrontan con ojos retadores el tema principal de la función, con el descaro de quien se sabe dominante en una situación tan espinosa como esta.

Que se hable del problema de la pederastia en la iglesia de una forma tan directa y con ese tufo tan retorcido y mercantilista, pero tan real, hace que sea inevitable que se nos pongan los pelos de punta. Se nos lanza la trama a la cara con una cotidianidad tan repugnante, que es inevitable quedar en shock. Confieso que no soy muy “escandalizable”, que incluso disfruto cuando las historias que me cuentan me hacen entrar en una línea de pensamiento incomoda, pero “La Visita” me provocó momentos en los que tuve que echarme las manos a la boca como gesto bloqueador de exclamaciones en voz alta, incluso sentí el impulso de ponerme en pie de la tensión que me generó la forma en la que se cuenta todo. Porque la virtud de esta función es esa, el “cómo” lo cuenta, porque por desgracia, con tanta sobredosis informativa, uno acaba por inmunizarse ante cualquier tipo de drama, pero cuando se muestra esa brutal realidad en la que nos recuerdan que no somos más que meras transacciones, es imposible no escandalizarse y, sobretodo, sentir asco y temor.

Es apasionante, si se puede utilizar ese calificativo para semejante situación, seguir el transcurso de esta función donde presenciamos el brutal choque de trenes entre La Iglesia y las aseguradoras; plagada de giros sorprendentes, escondidos en unas líneas de diálogo tan vibrantes y brillantes. Esta función derrocha una astuta inteligencia que logra atrapar aunque el tema nos provoque tanto rechazo. 

Y si el texto es soberbio, las interpretaciones de Iván Villanueva y Rosa Mariscal son sobresalientes. 

Terrible la naturalidad con la que afrontan la situación; la cretina sinceridad con la que el Padre Lucio habla de esa velada realidad y los conflictos morales de Esther como madre y agente de seguros. Dan una dimensión escalofriante a estos dos personajes que juegan a una doble moral y de términos ambiguos que resulta repulsivo. El pulso que mantienen durante toda la función es formidable, logran un tempo aparentemente sosegado donde la tensión es muchas veces tan insoportable que hacen que el público no deje de removerse incómodo en sus asientos y provocar carcajadas en situaciones detestables; tanto es así que uno no puede dejar de mirar al resto de espectadores para comprobar que también han caído en esa terrible risa y así calmar la conciencia. 

“La Visita” es un viaje por un campo de minas que asusta, repugna y enfada, por ofrecernos una terrible y desalentadora realidad de la que somos conscientes y de la que nos sabemos meras piezas de ajedrez que se mueven a su entero antojo; y por la que os recomiendo que os dejéis provocar.

Una fantástica muestra de lo grande que es la generación de dramaturgos y el teatro tan extraordinario que tenemos la fortuna de ver crecer.