Título:
Autostop

Autor:
Carlos Be
(Basado en un relato de Milan Kundera)

Lugar:
Teatro Lara

Elenco:
Mentxu Romero
Juan Caballero

Vestuario:
Reme Gómez

Escenografía:
Alberto Puraenvidia

Iluminación:
Jesús Antón

Producción y Ayudante de Dirección:
Sara Luesma

Dirección:
Fran Arráez

Me encanta asistir a los montajes de The Zombie Company y ver las reacciones de aquellos espectadores que desconocen el terreno en el que se adentran; las caras de estupefacción con la que salen son dignas de ver, y es que Carlos Be tiene el poder de hacer que todos nos sentimos un poco estupefactos cuando nos sumergimos en sus mundos. Asistir al estreno de uno de sus textos es como volver a perder la virginidad. Te sientes inseguro, excitado, esperando con ansiedad el momento; sientes que te invade una mezcla entre miedo y entusiasmo y, llegado el momento, te entregas con cierto temor sabiendo, por lo que te han contado, que puede doler, pero que lo acabarás por gozar… ¿Sentirse satisfecho al acabar? ¡Ahí ya cada uno con su experiencia! Yo cuento la mía.

Ayer asistimos al estreno de “Autostop”, nueva producción de esta compañía que no ha dejado de parir montajes, cada uno con su estilo y todos con el mismo, el de su autor, Carlos Be. En esta nueva función, basada en un relato de Milan Kundera, nos adentramos en un peligroso juego que, con un aparente tono inicial de inocente socarronería, nos presentan a una pareja que durante un viaje cargado de intenciones románticas se descubre a si misma…
Si quieres que tu pérdida de virginidad en “Autostop” sea única y genuina, te aconsejo que no sigas leyendo porque quizá pueda “spoilear” parte de la función.
Es curioso como uno se entrega con entusiasmo al juego que Carlos Be y Fran Arráez, director del montaje, nos proponen. Uno sabe que la aparente armonía e idealidad de los personajes se va a ver truncada en cualquier momento por alguna circunstancia que sacará a la superficie su verdadera naturaleza. Hurgar en la herida nunca trajo nada bueno… y si además jugamos con fuego, lejos de cauterizar esa herida, lo que haremos será ahondar en ella y acabar perdiéndonos dentro, como si fuera una caverna de tierras movedizas.
Partiendo de una colorida y preciosista premisa, nacida del vestuario de Reme Gómez y la escenografía creada por la brillante mano de Alberto Puraenvidia; reflejo de esa artificiosidad con la que estos personajes han decidido decorar toda su “mierda”; vamos desgarrando, a golpe de juguetonas cuchilladas, esas “vidas estupendas” en las que se encuentran atrapados estos dos seres, para despertar el dolor tan corrompido y repulsivo que se revuelve en su interior. Una “mierda” que es simple y llanamente la liberación de ellos mismos y sus verdaderos sentimientos.
Un trabajo por parte de Juan Caballero y Mentxu Romero muy arriesgado, no tanto por su desnudez física, si no por la emocional, por el paso de esa artificiosidad de la que hablaba antes, a la visceralidad de sus interpretaciones y, por supuesto, la absoluta entrega en respuesta a lo que Fran Arráez les propone.
No creo que cualquier actor se atreva a exponerse y dar tanto de la manera que ellos lo hacen. Pasar de la aparente insustancialidad de la comedieta inicial al desgarro final de una manera tan despojada de prejuicios, hacen que aplauda la valentía con la que se entregan. 
No es un montaje fácil y nada convencional, de hecho no creo que todo el mundo soporte mirar dentro de la habitación a la que nos invitan The Zombie Company, pero este es su estilo y es lo que defienden. A mi particularmente me gusta y me entrego cada vez con más curiosidad a sus propuestas, pero no sé si esta es la obra apropiada para dar el salto del Off al On. Confieso que me encanta ver montajes tan arriesgados en las tablas de un gran teatro y no en su hall o en su sala pequeña. Es como ver cumplida parte de una utopía que muchos compartimos.
Mi mayor temor es pensar que no encaje con el tipo de público que acostumbra a acercarse por el Teatro Lara, ojalá me equivoque. El tiempo lo dirá y espero que sea lo suficientemente justo con ellos.