Título:
Vacaciones en la Inopia
Autor:
Íñigo Guardamino
Lugar:
Kubik Fabrik
Elenco:
David Aramburu
Mon Ceballos
Montse Gabriel
Laura Maure
Iluminación:
Pedro Guerrero
Escenografía y Espacio Sonoro:
María José Pazos
Música:
Joan Cerveró
Producción:
La Caja Negra Teatro
Dirección:
Íñigo Guardamino

Fuí con muchísimas ganas a ver “Vacaciones en la Inopia” de Íñigo Guardamino a Kubik Fabrik, me habían llegado comentarios muy positivos sobre ella y no quería perdérmela. Es la segunda vez que la programan en la misma sala y no quería desperdiciar esta segunda oportunidad que se me estaba brindando para ver aquello que todo el mundo elogiaba.
Me senté en mi butaca y me dispuse a disfrutar de la experiencia, pero a medida que la función avanzaba, la sensación que me iba invadiendo era como cuando uno lee un libro del que necesita releer lo ya leído porque hay algo en sus páginas que se nos escapa… Solo que en teatro, esa segunda lectura es imposible de realizar, con lo que muchas de las situaciones planteadas se me perdieron entre referencias y simbolismos…
Es cierto que hay escenas que me gustaron y me parecieron brillantes, momentos hilarantes que me hicieron soltar carcajadas de puro surrealismo e incluso en otros me provocaron una incomidad abrumadora, pero la sensación con la que salí fue la de no haber llegado a captar con claridad la idea de lo que se me estaba queriendo contar.
Íñigo nos habla de los problemas que generan los nacionalismos, las divisiones, la religión; que lanza teorías sobre cómo el mundo occidental maneja los hilos y manipula la visión que tenemos sobre todo lo que acontece a nuestro alrededor, utilizando un humor muy ácido y negro que muchas veces juguetea con otro mucho mas tontorrón.
Un conglomerado de situaciones que giran en torno a un objeto divino que desemboca todo tipo de reacciones y de situaciones, que en muchas ocasiones, siendo honesto, me hicieron plantearme que estaba contemplando el techo de mis límites culturales porque me sentí perdido, incapaz de identificar referencias o cazar al vuelo las imágenes e ideas que el director lanza. No voy a mentir porque no tiene sentido, cuando uno no comprende lo que ve, también tiene que decirlo, no pasa nada. No todo está hecho para todo tipo de públicos.
Si he de destacar algunos momentos de esta función destaco la escena en el banco, donde el jugueteo lingüistico me pareció interesente de seguir y muy divertido, aunque el planteamiento del cuento de los elefantes se me escapó. La de los Israelíes en alta mar. La de la familia que reza por conseguir cada uno lo que mas desea, con las terribles consecuencias que esto acarrea. Y la que mas, por lo conmocionado que me dejó, la escena en la que la mendiga recibe lecciones de cómo pedir en el metro, que me resultó turbadora y muy incómoda de ver con esa carga de violencia tan brutal.
En cuanto a las interpretaciones, creo que los cuatro actores se entregan al juego que el director les propone. David Aranburu, Mon Ceballos, Montse Gabriel y Laura Maure realizan unas interpretaciones muy valientes y arriesgadas.
Una función que golpea fuerte y provoca muchas reacciones encontradas en muy poco tiempo, pero que no está hecha para cualquier tipo de paladar.