Título:

La Noche Al Revés

Autor:
Xavier Durringer

Lugar:
El Burdel A Escena

Elenco:
Chema Coloma
Fátima Sayyad

Vestuario y Maquillaje:
Antonio Mañas

Adaptación:
Fátima Sayyad

Dirección:
Chema Coloma

Siempre es una gran noticia que broten espacios en la ciudad, pequeñas cajas contenedoras de historias, donde uno ni se lo hubiera llegado a plantear. Este es el caso de El Burdel A Escena, espacio teatral creado por Doriam Sojo, actor, director y productor; donde se da cabida a creaciones y propuestas que se adaptan a un lugar como este, un burdel en la Calle Sombrerería que estuvo funcionando como tal hasta comienzos de este mismo año.
Doriam nos recibe abriéndonos las puertas a un lugar donde lo inesperado es el pan nuestro de cada día. Donde la intimidad y lo peculiar flotan en el ambiente.
Uno se sienta en la sala y mientras espera piensa que quizá le toque entregarse un poco mas de lo que se le pide a un espectador sentado en una butca. La cercanía a lo que allí ocurre es lo que tiene.
En esta ocasión la función con la que descubrimos este espacio es “La Noche Al Revés” de Xavier Durringer, texto que Fatima Sayyad ha traducido del francés para ponerlo en escena dirigido por su compañero de reparto Chema Coloma. Una pieza íntima, como ellos mismos la denominan.
La historia nos sitúa una noche cualquiera en el que una prostituta de Lavapiés lleva a su habitación al que debería ser el último cliente de la noche. Lo que ella no espera es que este cliente, aparentemente anodino, le haga vivir una noche en la que todo cambiará…
Una historia donde se respira desde el comienzo que las cosas no van como deberían. La actitud de los personajes, la tensión desde el mismo momento en el que irrumpen en escena, hace preveer que algo no está marchando como debería. La cercanía de los actores hace que uno pueda masticar la tensión, percibir las intenciones ocultas y el miedo en quien cree tener dominada la situación.
La normalidad del comienzo ya viene descascarillada y sin quererlo, solo con los compartamientos habituales, los fragmentos de esa falsa normalidad se van desprendiendo, dejando a la vista las dobles intenciones, las verdades contadas a medias y los propósitos ocultos. Dejándonos ver unas vidas rotas que buscan, quizá de una forma equivocada, lograr la felicidad o al menos un poco de consuelo ante el sufrimiento de sentirse solos.
Si bien es cierto que la cercanía ayuda a que los espectadores nos involucremos de una manera mas activa, adoptando nuestro papel de voyeur, también hace que queden expuestas ciertas imperfecciones. A mi, como espectador de este tipo de teatro me gusta meterme de cabeza en las historias y casi poder respirar encima de los actores; el problema es que desde tan cerca  uno puede detectar aristas pendientes de ser limadas y que impiden terminar de creerse lo allí expuesto.
Pienso que una propuesta teatral basada en una cercanía tan radical debe estar trabajada asumiendo los riesgos de la proximidad, pensando que cualquier atisbo de “fingimiento” puede dar al traste con todo y “La Noche Al Revés” tiene momentos que rompen la atmósfera conseguida al dejar al descubierto algunos límites pactados por los actores, dotándolo todo de una “amabilidad” que va en detrimento de la trama.
La química entre Fátima Sayyad y Chema Coloma es muy buena, logran cotas de intensidad y veracidad muy altas, pero en ciertos momentos me dio la sensación que el pudor les impedía asumir riesgos mayores. La propuesta me pedía algo mas de crudeza en sus intenciones y estoy convencido que, por lo que vi de ellos, podrían lograrlo sin esfuerzo. Sin embargo, cuando los personajes se abren uno al otro, resultan muy convincentes e interesantes de observar.
Destaco la evolución de Fátima a través de la función; como a la vez que su personaje se desprende de todos los complementos, nos muestra la herida tan profunda con la que ha tenido que aprender a vivir. Y de Chema me estusiasmó la forma en la que logra transmitir una inestabilidad tan real que, acabas por creer lo peligroso e impredecible de sus actos; a mi particularmente me hizo sentir muy incomodo.
Creo que, aunque le falte cierto riesgo para lograr que la experiencia sea completa, es una función interesante de ver.