Título:

Héroes

Autor:
Ray Loriga

Dramaturgia:
Mario Hernández

Lugar:
Nave 73

Elenco:
Mario Hernández (El Chico)
Gerardo de Pablos (La Estrella)
Esther Vega (La Chica)

Esenografía:
Quincalla Teatro

Música:
Charlie Mysterio

Dirección:
Mario Hernández

“Héroes” está basado en la novela que, con el mismo título, publicó en los 90 Ray Loriga
Un texto desconsolado, que rezuma la desilusión y la rabia de la época.
En su viaje a los escenarios se transforma en un grito ahogado de tres personajes que viven enclaustrados en si mismos, que viven con resignación el momento que les ha tocado en suerte. 
Los tres están encerrados en un bar que, a modo de purgatorio, les hace planear sobre sus ilusiones truncadas, volver a visitarlas y volver a caer sobre ellas, haciendo que cada uno de ellos entre dentro de un círculo vicioso de pensamientos y sentimientos lacerantes y atormentados.
Es un montaje duro, tanto por la prosa rebuscada del autor, como por su planteamiento. En ningún momento vemos un hilo conductor de la historia que nos facilite el camino a estos personajes de los que, en momentos, dudas si podrían simpatizarte y en otros, si has vivido ese aspecto de los 90, puedes verte reflejado.
Una puesta en escena con cierto olor a pasado que se niega a marchar. Donde la decadencia campa a sus anchas, impregnándonos a todos y dejándonos una sensación viscosa y, porqué no decirlo, premeditamente desagradable.
Mario Hernández, encargado de la dramaturgia y de la dirección del espectáculo y en estos momentos también actor, nos trae un montaje oscuro, lleno de lisérgicos soliloquios con toques de desquiciamiento que dejan sensación de asfixia en los espectadores. Quizá en exceso. Quizá se reitera demasiado en algunos aspectos, olvidándose de llegar a un punto en el que dar importancia a contar una historia que pueda enganchar al espectador. 
Es cierto que a veces uno se deja llevar por lo que los personajes nos cuentan, es interesante e incluso identificable, (Sí, en los 90 fui un adolescente “raro” y ciertamente atormentado), pero el enrevesamiento de las figuras que el autor crea son tan complejas que es complicado entender con claridad lo que nos quieren transmitir y no sé hasta que punto su filosofía no ha quedado algo trasnochada.
El trabajo de los actores es complejo y convence. Desde el momento en el que aparecen en escena ya nos anuncian lo descarnado de su situación; propuesta que les funciona mejor a Mario Hernández y a Esther Vega que a Gerardo de Pablos, quizá por ser el suyo un personaje con una pose permanente que le resta credibilidad. Sin embargo Mario trabaja dentro de una realidad que resulta refrescante dentro de tanta intensidad; cosa que Esther Vega nos quita cuando llega su turno, pero, a la vez, su camarera tiene algo de hipnótico y de muñeca rota que convence e interesa, con una humanidad muy palpable.
Eché en falta algo mas de interacción entre ellos, aunque supongo que la propuesta de Mario Hernández, es el aislamiento de estos tres personajes, con lo que mi anhelo rompería su creación.
Es un montaje diferente y arriesgado, que recomendaría a nostálgicos y curiosos de la época y a amantes de los textos complejos de este autor nada convencional.