Título:
Fuente Ovejuna

Autor:
Lope de Vega

Versión:
Mar Zubieta
Francisco Rojas

Lugar:
Teatro Cuartel Conde Duque

Elenco:
Victor de la Fuente (Comendador)
Alejandro Chaparro (Flores)
Raúl Pulido (Frondoso/Ortuño)
Alex Villazán (Maestre/Cimbranos)
Ana Cañas (Laurencia)
María Romero (Pascuala)
Enrique Cervantes (Mengo/Manrique)
Alberto Novillo (Alonso)
Samy Khalil (Esteban)
Ángela Martín (Reina/Jacinta)
Álvaro Fontalba (Rey)

Quique Montero (Juan Rojo/Juez)

Escenografía y Vestuario:
Silvia de Marta

Iluminación:
José Espigares

Dirección:
José Luis Arellano

No nos cansamos de decir que el teatro está en crisis, lo mal que está todo, que de esta no salimos… y con mas razón que un santo, pero ante tanta oscuridad siempre hay destellos que iluminan el camino y hacen creer que este vuelve a ser un bache del que acabaremos por salir fortalecidos.
O al menos esa es la sensación que me dio cuando salí el pasado jueves del pase del montaje de “Fuente Ovejuna” llevado a cabo por La Joven Compañía.
Siempre sabemos de jóvenes actores que quieren despuntar, que estudian, que se preparan, que quieren llegar a algo dentro de la profesión, pero no sabemos de todos esos otros jóvenes que se decantan por alguna de las otras profesiones que hacen que lo que vemos sobre los escenarios, llegue a ver la luz, y, sin embargo, La Joven Compañía se ocupa de todos ellos.
Un fantástico proyecto del que desconocía su existencia y que me entusiasmó desde el mismo momento en el que visité su web y descubrí todo lo que había tras esa primera imagen de compañía juvenil.
Este proyecto tiene dos aspectos que me parecen fantásticos. Por un lado formar a jovenes en el ámbito profesional que desean, asesorados por profesionales del medio, pero permitiendo que sean ellos los que pongan en pie todo el proyecto, tomando decisiones y arrancando la iniciativa. y por otro lado que se trabaje en un despertar teatral de la juventud, a través de esta compañía, poniendo en pie campañas escolares, visitas a institutos, encuentros con alumnos, etc… “fabricando” nuevos espectadores tratándolos de tú a tú, dándoles a conocer todo lo que hay tras los telones, pero sin sentirse sermoneados, si no viendo cómo gente de su misma edad trabaja por sacarlo adelante.
Sinceramente, conociendo el proyecto, sentí envidia de no haber podido contar con algo así cuando yo estaba estudiando interpretación. Es una magnífica oportunidad de poder crecer dentro de la profesión conociéndola desde dentro y desde un primer momento. Algo que considero indispensable para quererla y respetarla como se merece.
Sé que mi cometido es hacer una valoración del espectáculo, pero no quería dejar pasar la ocasión de destacar su trabajo, sus orígenes y sus metas, y darlo a conocer con los medios que cuento porque creo que merece la pena que todo el mundo conozca y valore lo que se está gestando.
Hablando ya del espectáculo, creo que no tiene nada que envidiar a otros montajes que hay en estos momentos en cartel. La propuesta que nos trae José Luis Arellano del clásico de Lope de Vega es muy potente en su puesta en escena, funciona y tiene un nivel mas que notable. 
Quizá la versión de Mar Zubieta y Francisco Rojas esté excesivamente recortada, y me queda la duda de saber hasta qué punto, un espectador que desconozca la historia, no se pueda quedar algo descolgado de lo que la historia y los acontecimientos nos cuentan. Algunos momentos suceden de una manera tan fugaz que quizá queden confusos, pero por lo demás creo que todos los elementos utilizados suman y enriquecen la historia.
Del elenco destaco la energía que derrochan; la forma de afrontar los personajes, salvando la diferencia de edad, que en algunos casos jugaba a la contra, es muy valiente y honesta. Todos ellos se entregan a la historia de frente, sin temor y jugando con sinceridad, y estoy convencido que a mas de uno le veremos de manera continua en los escenarios porque aquí hay mucho donde rascar, y si no al tiempo…
Me gustó mucho la Lucrecia de Ana Cañas, el feroz Comendador de Víctor de la Fuente y la frescura del Frondoso de Raúl Pulido. Sin desmerecer al resto de la compañía que hacen un trabajo realmente emocionante.
Estoy deseando ver el montaje de “Invasión” de Guillem Cluá que traerán a comienzos de 2014 y la creación, a través de sus trabajos con el dramaturgo José Manuel Mora, y que han dado como fruto “Superhérores”.
Un proyecto que merece ser aplaudido y apoyado con ganas por todos los que amamos el teatro, porque aquí puede estar la semilla que regenere el espíritu del teatro y la lucha por mantenerlo a flote.