Título:
El Rey Tuerto
Autor:
Marc Crehuet
Lugar:
Sala Mirador
Elenco:
Xesc Cabot
Miki Esparbé
Alain Hernández
Ruth Llopis
Betsy Túrnez
Vestuario:
Mar Muñoz
Mar Guixé
Escenografía:
Pablo Sánchez
Dirección:
Marc Crehuet
De vez en cuando vienen oleadas de teatro desde otras provincias  que yo aplaudo curioso por descubrir, sobretodo sabiendo que desde Barcelona, por ejemplo, vienen propuestas y montajes de una calidad y un compromiso realmente destacables. ¡Queremos mas!
¿Qué puedo decir de “El Rey Tuerto”? Pues que no es una de esas oleadas… ¡Es un auténtico tsunami teatral! ¡Para qué me voy a andar con rodeos! Si lo que quiero es recomendarlo con todas mis ganas y que nadie se pierda este montaje que me ha enloquecido.
El tema ya parte de una premisa jugosa. Un antidisturbios revienta un ojo a un manifestante y, casualidades de la vida, acaban por coincidir en una cena “íntima”, pues son las correspondientes parejas de dos amigas… Desde ese momento lo políticamente correcto se queda a un lado, la tensión se intensifica y la comedia mas salvaje se desata.
No hay un solo momento en toda la función en el que el ritmo decaiga. 
El dedo en la llaga permanece constantemente hurgando, rascando e incluso profundizando, y cuando creemos que se ha llegado al summum de la historia, aún quedan un par de vueltas mas que nos hace llevarnos las manos a la cabeza sorprendidos y encantados de que aquello no tenga freno.
Un texto de Marc Crehuet que nos desarma, que nos hace ser conscientes de que, por mucho que lo intentemos, no tenemos respuestas para tanta cuestión que se nos plantea en el día a día. Un libreto que hace que nos miremos en este espejo ¿deformante? que son sus personajes y nos riamos de nosotros mismos. Que nos abofetea obligándonos a mirar como esa fortaleza ideológica que nos hemos creado nosotros mismos con las manipulaciones y los engaños de otros, es un tembloroso castillo de naipes a punto de ser derribado por el primero que pase y sepa como soplarnos.
Un montaje dirigido con total precisión por el propio Marc Crehuet, que tiene en su elenco a cinco magníficos actores que crean unos personajes en los que no podemos dejar de vernos identificados a pesar de lo esperpéntico que nos puedan resultar. Donde no hay “buenos” y “malos”, tan solo víctimas; de otros, de la sociedad, de nosotros mismos… que nos muestran, aunque nos resistamos a creerlo, cuán frágiles somos a golpe de un humor negrísimo.
Xesc Cabot, Miki Esparbé, Alain Hernández, Ruth Llopis y Betsy Túrnez. Están sencillamente soberbios. Realizan un trabajo desprejuiciado y muy comprometido que aplaudo a rabiar. Es fascinante esa perfecta combinación de teatro social, salpicada con destellos de clown, y comedia ligera, e incluso me atrevería a decir, romántica, mezclada con un sentido del humor brutalmente ácido. Sensacional la manera que tienen de lograr sacarnos risas de momentos espeluznantes, como seguidamente nos congelan esa risa para ser testigos de las consecuencias de sus acciones, para de esa manera hacer que acabemos estallando nuevamente en carcajadas sorprendiéndonos a nosotros mismos.
¡Sencillamente apoteósico!
¿Lo peor de esta función? Que tan solo estén programados en Madrid dos fines de semana… una pena porque estoy convencido que si diera tiempo a que el boca a boca funcionara, iban a reventar la Sala Mirador, que es donde actualmente se representa, tras los cuatro días que estuvo este verano en el Teatro Lara. De verdad, si estáis leyendo esto y no habéis ido, ni lo dudéis.
Nos hace mucha falta mas teatro así y que nos demos de tortas por ir a verlo.