Este mes de Agosto me lo estoy tomando mas relajado, sin correr por las salas de la ciudad. La temporada ha sido intensa y un respiro viene muy bien para recargar energías. Había que tomar aire para la temporada que viene y perfilar algunas novedades con las que En Un Entreacto cobrará una dimensión diferente que os contaré en breve.
Eso sí, hay cosas que son imposibles y una de esas cosas es que un servidor esté un mes completo sin pisar un patio de butacas, sea cual esa, y no aparecer por aquí para contároslo. Así que el miércoles pasado, aprovechando que al día siguiente no se madrugaba, me metí una dosis triple de Microteatro.
La programación de este mes de Agosto en Microteatro es de esas que provoca que a uno se le caiga la baba. Muy buenos actores y directores con pequeñas joyas bajo el brazo que no hay que perderse. Sí, me he quedado con dos de ellas pendientes y no descarto dejarme caer de nuevo para hacer el pleno porque me han hablado muy bien de ellas.
Esto de ir a Microteatro con intención de ver varios títulos es como ir al Parque de Atracciones. Una saca los tickets en taquilla, con la excitación de no saber qué se va a encontrar, qué sensaciones le va a provocar.; suena el timbre que te llama para que entres a ver la primera de las funciones y bajas los escalones que te dirigen a la sala, aguardas escuchando las instrucciones; solo falta eso de “Por su seguridad, mientras la atracción esté en marcha, no saque los brazos del coche”, y te adentras en lo desconocido… Y cuando ya sales y subes las escaleras que te devuelven a la realidad, los que esperan en la cola te miran con ojos interrogantes tratando de captar cuáles son las sensaciones que te ha provocado la experiencia. Y corriendo vuelves a taquilla, ¡a por otra!

La primera de la obras que vimos fue “Superman de Postre”, escrita por Daniel Llull y dirigida por José Luis Sixto, donde somos testigos de ese momento que todos hemos esperado cuando hemos visto las películas o hemos leído los comics del Hombre de Acero, ese instante en el que Clark Kent (Enrique Asenjo) y Lois Laine (Mery Cabezuelo) se confesarán sus mas íntimos secretos… ¿Todo será como siempre hemos esperado?

En esta obra nos adentramos en una historia en la que José Luis Sixto y Daniel Llull cuidan que todos los detalles tengan su significado, hasta el mas pequeño de ellos. Envolviéndonos en ese universo con regusto naif tan propio de las historietas del superhéroe. 
Nada mas llegar, al espectador se le hace entrega de una gafas especiales que le protegerán del efecto de la Kriptonita y en cuanto se abre la puerta de la sala es arrastrado al interior de una viñeta de comic. Con estos detalles uno ya entra con la sonrisa en la cara, predispuesto a adentrarse en una historia que da para mucho en muy poco tiempo, donde Enrique Asenjo y Mery Cabezuelo nos hacen vivir un momento del que siempre hemos especulado y que ellos, por fin, lo aclaran… ¡a su manera! Dos actores que aportan una visión bien diferente y muy esclarecedora de este mito.
Una comedia que nos hizo pasar un rato muy divertido y que os recomiendo que curioseéis si pasáis por Microteatro en estos días.

La siguiente pieza que vimos fue “Ayer”, un texto de Helena Tornero, con Carmen Mayordomo e Iván Ugalde, dirigidos por Pilar Massa.

Una historia de amor con un giro totalmente inesperado. Un mordisco de actualidad que, como ya nos tienen acostumbrados Carmen e Iván, nos hace salir de la sala con la respiración entrecortada y sobrecogidos por la experiencia, nada de lo dicho está dejado al azar, cada acto tiene sus consecuencias y así lo transmiten. Son un tandem perfecto que maneja la emoción del espectador a su antojo y desde la mas absoluta verdad. Sus palabras, sus reacciones, sus giros en las conversaciones, texto sorprendente de Helena Tornero, me fascinaron.
Son dos actores que siempre me seducen con la forma de manejar los claroscuros de sus personajes. Iván Ugalde consigue que lo repudies y te enamores de él en cuestión de segundos y Carmen Mayordomo es de esas actrices que vive en el límite de los personajes mas duros y la delicadeza de quien necesita ser amparado… Dos bestias de la escena que electrizan el ambiente en centésimas de segundo.
Es complicado hablar sobre este montaje sin desvelar nada que no sea clave; ni el argumento, ni sus reacciones pueden comentarse sin destapar el pastel. Hay que verlo y dejarse salpicar por esta historia que es un lobo disfrazado de cordero.

Y para terminar, tuvimos el acierto de hacerlo con “No sé tú, pero yo…”, una descacharrante comedia escrita y dirigida por Antonio Gabasa e interpretada por Aixa Villagrán y Germán Torres.
Una comedia que habla sobre las relaciones de pareja, los estereotipos entre hombres y mujeres y la magia…
Siempre es un gusto poder ver en escena a Germán Torres, un actor que se da a los personajes, sea cual sea su género y su condición, con el cariño y el respeto de quien ama esta profesión y si a eso le añadimos el maravilloso descubrimiento de Aixa Villagrán que tiene el don de la comedia clásica. Todo se hace perfecto. Uno entra con la intención de pasarlo bien y sale con una sonrisa de oreja a oreja y la sensación de habérselo pasado en grande.
Entre los dos hacen que no podamos evitar reirnos a carcajadas con las situaciones planteadas, desquiciando los tópicos para que todos nos veamos reflejados en ellos y los encontremos absolutamente cercanos. ¡Qué difícil es la comedia y qué fácil parece con ellos!
Un acertado broche final para una tarde de lo mas fructífera y variada, donde disfruté de grandes y acertados trabajos y donde se volvió a demostrar que el teatro sigue estando muy vivo.

¡Qué bien poder ver como el arte patalea y se hace notar allá donde se represente!