Desde hace cosa de un mes La Kimera Teatro está poniendo en pie una nueva versión de “Bajarse Al Moro” de José Luis Alonso de Santos.

Una función fresca, divertida, que se ha sacudido de encima todos los prejuicios y con una enorme sonrisa nos  proponen un viaje a los 80 para que revivamos esta época junto a ellos y unos personajes de los que deberíamos recuperar ese espíritu de superación y esa chispa de inocencia que tanta falta nos está haciendo últimamente.
Los chicos de La Kimera Teatro han sacado un ratito para responder a las preguntas que desde En Un Entreacto les hemos hecho para que les conozcáis un poquito mejor y os animéis a ver las dos funciones que aún tienen en el Auditorio Marcelino Camacho de Madrid.

          En Un Entreacto.- ¿De dónde viene La Kimera Teatro?
     La Kimera Teatro.-  La Kimera Teatro viene de la necesidad y las  ganas de crear de cuatro jóvenes actores formados en  la escuela de Cristina Rota. Las ganas de hacer cosas y mostrar nuestro modo de contar historias son nuestro origen y es a lo único que podíamos agarrarnos al empezar. Sabemos de donde venimos y aún no sabemos donde llegaremos, pero cada vez que nos perdemos nos agarramos a eso, a la ilusión y a todo lo que nos empujó a empezar. 
      Los tiempos son difíciles, pero mientras haya obstáculos que salvar seguirá habiendo carrera en la que correr.
          EUE.- ¿Quiénes son los integrantes de esta compañía?
          KT.- La compañía como tal la conformamos Miguel Rascón, Lucía Espín, Hector González y Ana Salas. Somos el núcleo del que todo partió, pero siempre contamos con colaboradores y gente que va y viene. Gente profesional en la que creemos y confiamos al igual que ellos lo hacen en nosotros. Anteriormente pudimos trabajar con Luis F. Jimenez, un lujo, premio Max de la crítica, por ejemplo, y para este montaje contamos con la dirección de Samuel Señas, y las interpretaciones de Lucía Navarro y Laura Cabrera, tres grandes descubrimientos que han enriquecido a la compañía, así como Sergio Delgado en escenografía o Chules Piñango como asesora de puesta en escena entre muchos otros.
           EUE.- ¿Qué queréis aportar al panorama teatral?

          KT.- Si algo aportamos es una visión joven y fresca aunque profesional; queremos ocupar el hueco que en otra época estaríamos ocupando. El cambio generacional en el gremio es algo que muchos otros llevan reclamando de hace tiempo, pero nosotros lo que buscamos es seguir creciendo en compañía de los más experimentados. No pretendemos suplantar ni apartar a nadie, sino todo lo contrario, enriquecernos todos en nuestro camino. Nos gustan los textos grandes de la historia y creemos que hoy aún están vivos. Nos encanta poder mostrar a gente de nuestra generación que aún se puede reinventar el siglo de oro español sin que pierda un ápice de su esencia, así como nos encanta ver emocionarse a nuestros padres presenciando como reproducimos en un discurso actual todo por lo que ellos luchaban cuando ni siquiera esperaban que nosotros llegáramos a la vida. Creemos en lo que hacemos, y en una época en lo que todo parecen ser trabas nosotros aportamos ganas de seguir hacia adelante con lo nuevo adquirido y lo viejo aprendido. 
    EUE.- El año pasado coqueteasteis con el teatro clásico y ahora os lanzáis con una comedia ochentera. ¿y este cambio? ¿dónde os sentís más cómodos?
     KT.- Podrían parecer dos temáticas opuestas, pero tan solo en lo más evidente lo es. Con “De Finea y Nise” nuestra particular versión de “La Dama Boba” de Lope de Vega fue toda una aventura que nos llevó por toda la península y con la que conseguimos pisar el Cafe de la Danse de París, nunca lo olvidaremos, pero sentíamos la necesidad de trabajar otros textos más cercanos al público. Las emociones han existido siempre, y los conflictos universales alrededor de temas como el amor, la supervivencia, o la amistad están presentes en todos los grandes clásicos, y nos fascina como Jose Luis Alonso de Santos fue capaz de trasladarlo de una manera tan natural a unos diálogos tan frescos que 30 años más tarde siguen de total actualidad. “Bajarse al Moro” ha sido un paso más en la carrera de La Kimera Teatro, y hoy por hoy nos sentimos muy cómodos con el trabajo realizado.
Ana Salas, Hector González y Miguel Rascón en “Bajarse al Moro”. Foto Sergio García
          EUE.- ¿Qué os atrajo de “Bajarse al Moro” para volverla a poner sobre las tablas?
     KT.- El teatro debe ser una herramienta más allá del ocio, eso creemos nosotros. La cultura provoca inseguridad a quien la teme, y si alguien la teme es porque al fin y al cabo nos hace más libres a todos. 
     Bajarse al Moro habla de una generación y de los sueños y frustraciones de unos jóvenes que tenían nuestra misma edad hace casi 30 años. Nos parecía alucinante ver de una manera tan clara que todo eso que movía a la gente en esa época nos mueve hoy a nosotros mismos, y no había una manera mejor que, entre risas, poder llegar a  contarlo. Era un reto estimulante, y una aventura divertida. Bajarse al Moro es la obra que todo el mundo debería conocer en 2013 para ver que no estamos tan lejos de nuestra generación anterior y seguir tirando hacia adelante con sentido del humor y esperanza.
          EUE.- Habéis tenido que retocar el texto para adaptarlo a la compañía, ¿cómo creéis que juega este cambio en la función?
    KT.- La adaptación en el texto ha sido muy pequeña, pero necesaria para impregnarle lo que buscábamos. Siempre da miedo meterle mano a  las letras que con tanto cariño alguien colocó en un papel. Pero el mayor cambio reside en las transiciones y en la supresión de los personajes que menos presencia tenían. Cuestiones técnicas y dramáticas para nuestro montaje en casi todos los casos. Le hemos añadido protagonismo a algunas partes que pasaban más desapercibidas en la puesta en escena, pero la historia es la misma.
Miguel Rascón en “Bajarse al Moro”. Foto de Sergio García
          EUE.- ¿Cómo está funcionando en pleno siglo XXI?
        KT.- Estamos muy contentos con las impresiones que nos llegan de quien ha visto nuestra función. No pensábamos recibir tantos abrazos de gente desconocida a las salida del teatro. La gente se emociona, ríe, y a veces baila. La gente empatiza con todos y cada uno de los personajes de la obra y se van a casa con la sensación de haber tenido una charla con un colega o haber vivido en primera persona esta historia.
       EUE.- La obra destila una inocencia que parece que ya no se respira en el ambiente, los ideales parece que han cambiado y la gente transmite un desencanto muy diferente al que transmite la obra ¿No creéis? ¿Cómo serían los personajes en estos momentos?
    KT.- Es inevitable desmoralizarse cuando no paran de decirte lo que no debes hacer constantemente. Estos personajes se mueven entre lo que quieren ser, lo que son, lo que les gustaría ser, y lo que nunca podrán ser. La diferencia más grande reside en que en aquella época se vivía en una especie de esperanza de que todo estaba cambiando, y hoy en día la esperanza va por otro lado, por el de “algo debería estar cambiando”. El mensaje de hace tres décadas nos encajaría muy bien hoy, pero para poder comprenderlo hay que ver la función, jeje.

         EUE.- ¿Pesa el tener como precedente tantos y tan grandísimos actores que interpretando a los personajes de esta función?
        KT.- Es una responsabilidad y las comparaciones a veces son odiosas, pero creo que hemos creado una visión nueva alejada de anteriores interpretaciones. No podíamos hacernos cargo de competir con nombres tan grandes como Verónica Forqué, Juan Echanove, Chus Lampreabe o Antonio Banderas entre tantísimos otros, así que decidimos coger la obra como si fuera la primera vez que oyéramos hablar de ella y darle vida de nuevo desde nuestras vivencias y características propias.
         EUE.- Finalizado este periplo en el Auditorio Marcelino Camacho, ¿qué futuro le aguarda a Bajarse al Moro?
  KT.- Aún no lo sabemos pero esperemos que sea bueno. Andalucía, Extremadura, Castilla y León o La Sala Margarita Xirgú en Alcalá de Henares, son próximas paradas. Pero aún no sabemos como llegaremos hasta allí. Estamos barajando pasar por latino américa, incluso tal vez Francia de nuevo, pero ahora mismo no sabemos nada.
          EUE.- Aún quedan dos funciones antes de acabar la temporada, ¿qué diríais a la gente para que no se la pierda?
    KT.- Simplemente que vengan si tienen ganas de reírse y de disfrutar de un viaje en nuestra particular máquina del tiempo a 1985. Tan solo hay que relajarse y dejarse llevar, todo está permitido en nuestra fiesta y hay una butaca para ellos. 

      La verdad que es un gusto leer lo que tienen que contarnos y la ilusión, las ganas y el tesón que destilan. Ellos son la nueva generación que ha llegado para quedarse en los teatros y desde aquí les damos la bienvenida con todas las ganas porque estamos seguros que nos harán vivir grandes momentos.
      Así que ya sabéis, si podéis, no dejéis de hacer este viaje con ellos, os aseguro que disfrutaréis de una bonita función que tocará la fibra de todos los que os dejéis conquistar por La Kimera Teatro y su “Bajarse al Moro”.


      Tan solo quiero darles las gracias por haberse fijado en En Un Entreacto, haber confiado y dejarnos ser partícipes de un trocito de su ilusión, regalándonos un rato de su tiempo. Ahora habrá que permanecer atentos para seguirles la pista y ver en qué nueva aventura se embarcan y compartirla con todos nosotros.
      Una vez mas… ¡Viva el Teatro!