El domingo pasado tuve la gran suerte de ser invitado a un ensayo de “La Caja”, obra de la que  actualmente se están haciendo las funciones previas en el Teatro Lara y que tendrá su estreno oficial el próximo 17 de Mayo.
Un vodevil francés escrito por Clément Michel y adaptado por Gabriel Olivares y Beatriz Santana,  que viene precedido de un éxito arrollador en Francia.
La historia nos sitúa en el apartamento alquilado de Antonio, un treintañero cualquiera que debe dejar la casa de manera repentina y sin tener nada preparado y que, con la “ayuda” de sus amigos, debe desalojar el piso en tiempo record. Problema que destapará secretos y mentiras y que desatará un sin fin de situaciones cómicas e irreales que harán que parezca que esta mudanza no tendrá un final feliz.

Fue toda una sorpresa cuando Elena Camacho se puso en contacto conmigo para invitarme a pasar por el local de ensayo y compartir con la compañía una jornada de trabajo. (¡Gracias!)
Siempre me ha resultado extrañamente irresistible el irrumpir en los ensayos de una compañía. Es como entrar en un camerino y ver a una gran diva sin maquillaje y despojada de sus lentejuelas
Poder estar presente y ver el trabajo “sucio” de lo que después todo el mundo verá encima del escenario es algo maravilloso; sobretodo para alguien que, como yo, no se conforma con vivir el teatro desde el patio de butacas.

Cortesía de Javier Tomás Biosca

Es un absoluto privilegio que Gabriel Olivares y todo su equipo quisieran abrirnos las puertas . Pero mas privilegiado se siente uno cuando el propio Gabriel Olivares se toma la molestia de explicarte los métodos de trabajo que están utilizando e incluso, mientras realizan los trabajos de ensayo, vaya explicándote personalmente los pasos que van siguiendo, el entramado de movimientos y texto que han ido construyendo para que el resultado final sea el que vimos el pasado miércoles sobre las tablas del Lara.

Gabriel nos explicó que “La Caja” cuenta con 13 actores en el elenco para interpretar a 7 personajes. Esto quiere decir que hay multitud de combinaciones posibles a la hora de representar la función, con lo que uno puede repetir y ver una versión completamente diferente de la que ya ha visto.
En el reparto se encuentran César Camino, Javier Martín, Fran Nortes, Daniel Gallardo, Irene Arcos, Leticia Etala, Bart Santana, Nacho Diago, Mar del Hoyo, Mónica Vic, Eva Higueras, Joseba Hernández y Fran Calvo. Actores reconocidos que hemos visto en cine, televisión y teatro, y que generosamente se prestaron a mostrar esa parte del trabajo que no siempre se nos permite observar.

Cortesía de Javier Tomás Biosca
Gabriel nos comentó que llevan trabajando y entrenándose desde hace mas o menos un año, ya que para lograr el resultado perseguido se han basado en los métodos Suzuki y Viewpoints (Puntos de vista) para así hacer de los ensayos un trabajo mas orgánico y llegar a  encontrar en la acción del propio actor la necesidad de integrar el texto en la función. Una opción mas que acertada a la hora de afrontar una comedia como esta en la que el ritmo prima sobre otras muchas cosas.
Para el que desconozca estas técnicas os hago un pequeño resumen sobre estos métodos de entrenamiento actoral que creo os pueden resultar interesantes de conocer:
El Método Suzuki es un método creado por el dramaturgo y director teatral Tadashi Suzuki en el cual el trabajo del actor con su cuerpo es la base de todo. Es casi una disciplina de artes marciales, ya que se basa en movimientos muy concretos que ayudan a que el actor adquiera mayor consciencia de su espacio, del suelo  que pisa, además de con sus compañeros y lo que le rodea. De esta manera su concentración será mas orgánica, trabajando desde “las tripas”, las emociones, del propio actor y no tanto desde la psicología del personaje (esto llegará mas tarde, cuando el entrenamiento de sus frutos).
Cortesía TeatroLab


The Viewpoints se basa en el trabajo de improvisación por parte del actor, donde su cuerpo responde a estímulos externos como puede ser una música determinada, la acción de sus compañeros o el propio espacio. Esto hace que el actor esté alerta en todo momento, siendo consciente de su posición en el escenario, ayudándole a desarrollar una gran orientación espacial; sabiendo, sin tan si quiera mirar, donde está ubicado cada compañero en la escena.

Son dos técnicas que requieren de una gran forma física ya que exigen mucho esfuerzo por parte del actor, y se suelen entrenar en grupo para ayudar a tener una mayor conexión entre todos los miembros del equipo, además de ayudar a lograr una interpretación basada en el momento presente, reaccionando a los instintos propios del actor, sin pensar en algo establecido previamente. Casi provocando que en cada función haya que comenzar de nuevo, activando los códigos de alerta aprendidos con estos métodos de los que hablamos.
En este enlace que os dejo podéis echar un vistazo y saber un poquito mas de lo que os hablo (A partir del minuto 17): La tarde en 24 horas cultura-Método Suzuki
Varios miembros del elenco, antes de pasar al ensayo de la función, se prestaron a realizar una demostración para nosotros, para que conociéramos en la práctica la teoría que nos acababa de explicar Gabriel. Y para mi, que he vivido muchas clases de teatro y ensayos, fue realmente interesante descubrir este método por la marcialidad de la disciplina y la absoluta concentración y conexión que transmitían todos los actores antes de comenzar con el trabajo de ensayos.
Cortesía TeatroLab

Sentado al lado de Gabriel tuve el privilegio de poder ir escuchando todas sus explicaciones, cual fue la construcción de las escenas, la creación de la topografía de los personajes (el camino que dejan al andar); un aspecto treméndamente curioso de observar, ya que todos los personajes efectúan la misma topografía en escena, dependiendo el momento de la función en la que se encuentren y cada uno adaptándolo a las necesidades de su personaje; haciendo que no sea perceptible al ojo del espectador y que sin embargo marca el ritmo de la función, haciéndola tan dinámica y enloquecida como después pudimos comprobar en la previa del miércoles.
La cabeza me voló llena de preguntas, tanto para Gabriel como para el elenco, pero como invitado a una sesión de trabajo, no quise entrometerme ni interrumpir; preferí observar y absorber todo lo que estaba viendo, disfrutando con los cinco sentidos esta oportunidad que no se presenta todos los días y vivir una jornada con un equipo de profesionales como estos. 
Muchos habréis llegado hasta aquí preguntándoos “Vale, sí. Y cuando la viste ya en el teatro, ¿qué?”
Pues debo decir que el resultado es mucho mas llamativo puesto en las tablas del Lara.
Cuando a la Diva que hemos visitado en el camerino ya la encontramos maquillada y vestida para la escena, todo adquiere una dimensión aún mas espectacular.
La función es una comedia divertidísima, que no decae en ningún momento. Está llena de momentos hilarantes, surrealistas, bobos y muy muy divertidos. Esta obra como muy bien la definen ellos mismos es una mezcla de vodevil y sitcom televisiva a la que no hace falta meterle risas enlatadas porque es el propio público el que de manera espontánea se carcajea, además con muchas ganas, de las situaciones que viven Antonio y todos sus amigos.
El espectador siempre tiene mas información que los propios personajes y eso hace que nos divirtamos aún mas con las situaciones que les toca sufrir. Una propuesta muy interesante, llena de secretos, de mentiras, de enredos que siempre están al límite de ser descubiertos, un empleo del gag bien resuelto y una mezcla de elementos visibles e invisibles que le dan un punto de vista diferente a esta propuesta.

Cortesía TeatroLab

Hubo algún detalle que vimos en el local que después no ha llegado a escena y que echamos de menos, ajustes necesarios de última hora. O que algún miembro del equipo nos gustara mas encarnando otros personajes que no eran los que finalmente les tocaron en suerte, aunque esto no quiere ser una mala crítica a su actuación, si no que habiendo visto el ensayo ya disponemos de dos versiones que comparar y eso ya crea nuestras propias preferencias. Es lo bueno de disponer de un elenco de tantos actores para tan solo siete personajes, que uno puede buscar cual es la combinación que mas le gusta viendo varias veces la función.
También nos gustó ver que alguna propuesta que surgió mientras nosotros presenciábamos el ensayo, ha acabado estando presente en la función. Esto demuestra la labor tan creativa y abierta que tiene Gabriel con su compañía, donde las ideas fluyen y son probadas, experimentadas y finalmente incorporadas o no al trabajo que ya traían hecho.

El reparto que pudimos ver el miércoles fue el integrado por Javier Martín, Fran Nortes, Irene Arcos, Leticia Etala, Bart Santana, Mónica Vic y Fran Calvo. Todos ellos divertidísimos, llenos de una simpatía y un carisma muy especiales; la verdad que la energía que lanzaban al patio de butacas era impresionante, llena de un buen rollo que caló en los asistentes. Prueba de ello son los comentarios que se escuchaban a la salida donde todo el mundo hablaba de lo muchísimo que se había sorprendido y reído con la función.

Cortesía TeatroLab
A veces, sin uno quererlo, pasa por alto la labor tan grande que se tiene que hacer para llevar a buen puerto una comedia. Como uno se divierte, nota la ligereza de la obra, piensa que lo que se está haciendo es sencillo y quizá no lleguemos a valorarlo en su justa medida, pasándolo por alto y juzgando por encima lo que en verdad ha supuesto tantas horas de esfuerzo. Aunque por otra parte así es como tiene que ser, pues eso significa que todo está correctamente ejecutado. El público no debe sufrir por el trabajo del actor, si no disfrutar desde su butaca. Para eso estamos los que husmeamos entre cajas, miramos entre telones y lo observamos todo para después contarlo.
Es un placer ver la entrega y el trabajo tan duro que hay tras esta función. Normalmente el teatro exige un esfuerzo enorme, tanto psíquico como físico, pero si además lo que se está preparando es una comedia tan llena de acción como es esta, todo se multiplica por mil, y ver el cuidado que se ha puesto en construirla y que funcione con el dinamismo y la vida con la que funciona “La Caja”, hace que no pueda por menos que valorarla con mucha admiración. 
Creo y espero de todo corazón que tengan mucho éxito, lo merecen, y que se alargue en la cartelera tanto como “Burundanga” que es la que le precede.

Desde esta crónica les doy las gracias por habernos dado la oportunidad de ser los primeros espectadores que han vivido “La Caja”, ¡un regalo de lujo que disfruté como un niño y que espero haber transmitido con la misma ilusión que lo viví!