Título:

Los Miércoles No Existen

Lugar:
El Sol de York

Autor:
Peris Romano

Elenco:
Gorka Otxoa    – Mónica Regueiro
Diana Palazón  – Dani Muriel
William Miller  – Javier Rey
Irene Anula      – Armando del Río
Eva Ugarte       – Bárbara Grandío
Luís Callejo      – Marta Solaz

Músicos:
Alberto MatesanzEsther Rodríguez

Dirección:
Peris Romano

Hace unos días tuve la oportunidad de regresar a la sala “El Sol de York”, sala que ha irrumpido con fuerza en el panorama teatral de la capital, ofreciendo una programación de calidad y que está rompiendo moldes en cuanto a la forma de trabajar con las compañías que allí representan. Un equipo de gente que trabaja con ganas y muchísimo entusiasmo, que se preocupan por darse a conocer, por dar a conocer los montajes que ofrecen y que se esfuerzan por crear un público propio para la sala, manteniendo un contacto directo y muy caluroso con los espectadores. Toda una labor que merece ser correspondida por todos los que nos consideramos “teatreros”.

Esta vez la visita fue para ver “Los Miércoles No Existen”, obra escrita y dirigida por Peris Romano, conocido director y guionista de cine y televisión, que se lanza a los escenarios para traernos una historia con un regusto generacional en la que nos cuenta la vida de seis personas que se entrecruzan a lo largo de cinco años para transformarlas en lo que ninguno esperaba.
Quizá la propuesta a primera vista suene algo comercial y de la sensación de “ya visto”, pero enseguida uno se da cuenta que el poder de esta función radica precisamente en ese primera piel que Peris Romano nos muestra a modo de cebo; ya que nos atrae por esa supuesta sencillez, pero en el momento que uno ocupa su butaca y se apagan las luces, todo cambia y nos adentra en un juego de instantes claves que juguetean y estimulan la mente del espectador que se ve en la obligación de ir desmadejando, a golpe de carcajada, las situaciones que se le plantean.
Me gustó mucho el enfoque que se le da a todo para que la energía con el público esté siempre activa, desde el mismo comienzo en el que nos olvidamos de locuciones para pedir que apaguemos los móviles (Aunque aún hay personas que ni con esas se dan por aludidas…), hasta la idea de usar todo el espacio de la sala como escenario en el que transcurren las historias, habiendo ocasiones en las que tenemos a los actores a escasos centímetros. 
La función parte desde un punto concreto de la vida de estas personas, con lo que no se nos permite ni un momento de adaptación; la vida de estos personajes, como la de todos nosotros, lleva un ritmo concreto que hay que agarrar al vuelo y seguir la estela desde el comienzo para captar qué es lo que está sucediendo. Aunque a primera vista parezca complicado, no lo es y si alguien se pierde, ellos se encargan de dejárnoslo claro con una particular cronología de los hechos (No desvelo nada, ya sabéis que prefiero que aunque sean detalles mínimos, haya que descubrirlos “in situ”)
Disfruté mucho del espíritu que se desprende de la obra, de sus personajes, de ese aroma generacional con el que tanto me identifiqué; en sus comportamientos, en esas actitudes. Hay algo en “Los Miércoles No Existen” en lo que me encuentro muy reflejado. Puede que sea en ese aire de presunta inmadurez que llevamos impreso la gente de mi generación o la sensación de estar aún por encontrar nuestro hueco dentro de todo esto… También capté cierto aire de aquellas comedias españolas de los 90 en las que se presentaban a los personajes aferrados a la rebeldía de no querer ser parte de lo establecido y la urgencia de encontrar ese “algo” que nos hace especiales frente al mundo, e incluso el cachondeo y el surrealismo de ciertos intentos de comedia musical que, como ya he dicho, me hicieron pasarlo a lo grande porque, a pesar de ser un montaje hecho por profesionales ya consolidados, uno nota el espíritu de “colegueo” y eso nos lo hace aún mas cercano. A veces es bueno romper con la solemnidad para llegar al público, y esta función es la prueba de ello.
Aún no os he comentado que además hay dos repartos diferentes para poder ver la función y que la música es en directo, cosa que lo hace aún mas cercano si cabe. Yo vi el elenco integrado por Gorka Otxoa, Diana Palazón, William Miller, Irene Anula, Eva Ugarte y Luís Callejo y con Alberto Matesanz como músico/cantante de la función. 
Un reparto sólido y muy divertido que deja al terminar la función un regusto muy positivo. Un trabajo actoral complejo y muy bien resuelto por el tempo de comedia que lleva, por la forma de ponerse y quitarse los personajes, como esos mandiles que usan a veces en escena, y por la frescura que irradian; en momentos su actitud me recordaba al entusiasmo con el que uno se entregaba a las escenas que se preparaba cuando estudiaba en la escuela de interpretación y me encanta ver eso.
Mas allá de que pueda tomarse como una comedia ligera, que tampoco es nada negativo, uno va a poder ver una serie de personajes que poco a poco van  ganándote y que con su desamparo frente a la vida no puedes mas que regalarle tu simpatía.
Ahora lo que corresponde es ir a ver al otro reparto y tener una nueva visión de lo que ya hemos visto, que estoy seguro que merece la pena. En El Sol de York nos lo ponen fácil porque después de ver la función te dan un flyer con descuento para que puedas volver y te salga a mitad de precio.
¡No os la perdáis!