Título:

Anda que no te quiero

Lugar:
Teatro Alfil

Autor:
Miguel Ángel Flores

Elenco:
Sandra Marchena (Ella)
Jorge Gonzalo (Él)

Escenografía/Vestuario/Atrezzo:
Anna Tussel

Diseño de Luces:
Pablo Muñoz-Chápuli

Diseño Sonido:
Ángel Francisco López

Dirección:
Jorge Gonzalo





El domingo pasado por fin llegó la primavera a Madrid. El día invitaba a lazarse a la calle y sacudirse el invierno de encima, dejarse empapar por el sol y finalizar la tarde yendo al teatro a disfrutar, a despejar la mente, y dejarse seducir por un montaje tan amable como este, convirtiendo el final de la semana en un verdadero placer.
“Anda Que No Te Quiero” es una delicia de texto escrita por Miguel Ángel Flores, que nos muestra una colección de seres que habitan en un universo muy especial, hecho literalmente de cartón, donde habita el desamor en todas sus vertientes, siempre buscando la complicidad y la sonrisa con el espectador; este montaje dirigido e interpretado por Jorge Gonzalo nos hace sentir cómodos en la butaca, con ganas de divertirnos y que crea una atmósfera tan agradable e interesante de ver que uno no se puede resistir a dejarse llevar; poder mirar un poquito mas allá en esa ciudad y descubrir cuanto personaje la puebla.
Me fascina ver el complejo entramado de este montaje. ¡Me quito el sombrero ante lo maravilloso de la escenografía, vestuario y atrezzo de Anna Tussel! ¡Qué idea tan magnífica y tan bien ejecutada! Un trabajo hecho con minuciosidad, casi podríamos comparar al equipo con esos apasionados a las maquetas que de una cosa aparentemente pequeña son capaces de sacar infinidad de detalles, de guiños, de toques especiales, hechos con sumo cuidado y que se nota están hechos con mucho cariño… y que además en la gran mayoría de los sketches logran dejarnos con una sonrisa, sabiendo cerrarlo en el momento justo.
Saber donde está la medida exacta de un gag o de una escena completa es una labor difícil porque normalmente, cuando algo funciona, solemos ser propensos a alargarlo en exceso, acabando por agotar la idea brillante de la que partía. Sin embargo aquí todo está medido con gusto y con sutileza, haciendo que uno empatice con los personajes y acabe por quererlos en el breve espacio concedido para ser observados. Un universo disparatado que el espectador acepta con ganas, que divierte y, sobretodo, apetece. A veces es oxigenante dejarse llevar por la blancura y la sencillez.
Todo esto no podría ser posible sin los dos actores que lo dan vida, Jorge Gonzalo y Sandra Marchena. Dos actores que se divierten como dos niños que nos han invitado a su cuarto de juegos y que quieren mostrarnos todos sus juguetes y cachibaches. Corretean de un lado para otro del escenario transformando los pocos, pero aprovechadísimos, elementos de la escenografía con una sonrisa en la cara; sacudiéndose los personajes de encima para mostrarnos otro aún mas loco y mas tierno. Ofreciéndonos mil y una combinaciones, a cada cual mas increíble y cómica; siempre bien ejecutadas. Es cierto que algunos funcionan mas que otros y que algunas escenas son mas chispeantes que otras, pero en su conjunto son mas que notables.
Si queréis pasar una tarde divertida y salir con una sensación de buen rollo, dejaros caer por el Teatro Alfil y saborear esta función que es como una chocolatina.