El pasado viernes tuve el privilegio de asistir al estreno de “Cuando Fuimos Dos”de Fernando J. López en El Sol de York, y ayer Felipe Andrés y a David Tortosa, los dos actores que encarnan a Eloy y a César en esta versión dirigida por Quino Falero, se vinieron a tomar un café con En Un Entreacto y acompañarlo con una entretenidísima charla sobre la función y sus personajes, sobre la forma de trabajar, sobre el nuevo enfoque que se le ha dado al montaje y, además, poder intercambiar opiniones sobre los entresijos de la producción. La verdad que fue una de esas tardes que apetece que se alarguen.
No hizo falta casi ni preguntarles. Aquí os dejo la charla que tuvimos, se nota que están agusto y contentos con el resultado:

EN UN ENTREACTO: Para los que aún no conozcan “Cuando Fuímos Dos”, ¿Qué es lo que cuenta la obra?

FELIPE ANDRÉS: Es una historia de amor de dos pesonas, César y Eloy, que se aman profundamente, pero que tienen ciertas dificultades para que ese amor llegue a buen puerto. Los dos tienen muy claro que tienen sentimientos el uno hacia el otro, pero no pueden evitar tener celos, tener inseguridad, tener miedos… es una historia muy reconocible, que a cualquiera nos puede pasar, ¡que nos pasa! y que es muy fácil identificarte porque son sentimientos universales.
DAVID TORTOSA: Cualquier persona que tenga pareja o que la haya tenido en algún momento, reconoce cosas en la obra cosas vividas. Y es que se habla de cosas muy cotidianas en la pareja.

F.A.: Sí, la obra retrata momentos muy felices de la pareja, momentos donde hay una tranquilidad, una ternura, una emoción y luego momentos donde se ven los conflictos, donde se ven que son dos personas muy diferentes, que tienen sentimientos comunes, pero que son tan diferentes que chocan constantemente. Pero es lo bueno, que la gente se siente identificada… Unas veces con Eloy, otras con César… Es lo bueno que tiene esta obra, que retrata muy bien la vida de una pareja.
E.U.E.: A mi una de las cosas que me ha gustado de la función es que no se lleva todo a la comedia o no se lleva todo al dramón, si no que es realmente la vida de una pareja lo que se ve. Donde en algún momento hay algo cómico, relajado, mas tranquilo y hay otros momentos mas intensos, y yo creo que eso es lo que ayuda al espectador a identificarse con lo que quiere contar “Cuando Fuimos Dos”.

D.T.: Claro, porque la vida es así. La vida está llena de momentos buenos, o momentos en los que una risa se quiebra con un lloro. Lo bonito es que nosotros estamos haciendo  escenas donde los personajes sufren muchísimo, pero provoca la carcajada en el público y es porque el público se reconoce en lo que está viendo. Se sufre y se ríe cuando se ama. Cuando tú lo estás viviendo dentro, como lo hacen los personajes, a la gente no le resulta cómico, pero cuando la gente lo ve, pues sí. La cosa es tremenda, porque uno piensa “¿Pero cómo no se dan cuenta? ¡Como sigan por ese camino lo pueden estropear todo!” y es que es muy fácil ver los toros desde la barrera.


E.U.E.: “Cuando Fuimos Dos” ya tuvo otra etapa diferente en el 2012, ¿cómo surgió la idea de retomar el montaje? Cuando terminasteis con aquella etapa ¿Ya había idea de retomar?

F.A.: Bueno, aquella etapa sencillamente terminó, y desde mi productora “CriaCuervos” conseguí los derechos de la función y decidí hacer una producción como yo creía que se merecía el texto de Fernando J. López.

E.U.E.: ¿Cómo llegaron Quino Falero y David Tortosa al proyecto?

F.A.: Rocio Vidal y yo, que somos los productores, hablamos con Quino Falero, porque tenemos conocidos comunes que han trabajado con él y que me dijeron que Quino era maravilloso dirigiendo actores y porque además creo hizo con “El Manual de la Buena Esposa” una maravilla. Así que contacté con él; y al mismo tiempo que contacté con Quino, lo hice con David que es un actor que siempre me ha gustado y que pienso reúne las cualidades para el personaje de César. Daba la casualidad que termina el musical de “Mas de 100 Mentiras” y que Quino tenía cuatro semanas antes de irse a dirigir otro proyecto, nos juntamos estas cuatro semanas y así ha surgido todo.
Quino Falero, Fernando J. López, Rocio Vidal, David Tortosa y Felipe Andrés

E.U.E.: Han debido ser cuatro semanas de locura, de ir a por todas y sin descanso, ¿no?
D.T.: Tenía que ser así, cuando me lo plantearon, ya me comentaron que ya había fechas en El Sol de York, entonces sabíamos que iba a ser un mes de trabajo muy duro. Recuerdo que Felipe me decía: “Hombre, aún no acabas de terminar el musical, y no sé si te apetece meterte tan rápido en otro montaje…” pero reconozco que estas cosas me encantan, el ir empalmando historias… Ya estoy acabando una cosa y, de repente, ya estoy metiéndome en otra… ¡Me emociona muchísimo! y mas con un personaje tan diferente como César. Porque en cierta manera se puede parecer un poco a los personajes de “Mas de 100 Mentiras”, pero era otra historia; partiendo de la base que esto es texto y el otro montaje era musical, pero este es un trabajo con un texto tan bonito como “Cuando Fuimos Dos”, que a mi me gustó tanto cuando lo vi, lo disfruté tanto, que dije que sí sin pensarlo. Me puso tantas facilidades, que no pude negarme y ¡entré directamente a matar!
F.A.: Además que fue un trabajo extra para David por el tema de estudiarse el texto, porque yo por lo menos tenía el texto aprendido…

E.U.E.: Sí, pero tú has encarnado a Eloy en las dos versiones ¿cómo hace uno para dar un toque diferente a un personaje ya visitado?

F.A.: Quino me pidió que dejara a un lado el trabajo que había hecho y recuerdo que después de la primera lectura me dijo “Tú tienes el doble de trabajo que David, porque tienes que olvidar lo hecho y aprender lo nuevo” pero trabajarlo con Quino como director, que es muy concreto y muy preciso, ha hecho que vaya por un camino muy claro … Y luego el trabajo con David, ¡con el que se ha creado una relación de pareja en dos días!

D.T.: ¡Literalmente!
F.A.: A Quino le gusta trabajar haciendo ejercicios para crear equipo y generar comodidad y lo logramos en dos días.

D.T.: Hay muchos directores y mucha gente a la que le gusta trabajar haciendo mucho análisis de texto, mucho trabajo de mesa, y con un buen trabajo de mesa es cierto que salen cosas, y se avanza mucho, pero en este caso no hicimos apenas trabajo de mesa, vinimos con nuestro trabajo de casa, e hicimos un trabajo de fondo, a base de improvisaciones, donde había que hablar, jugar, explicar y así vimos el pasado de uno y de otro, de cómo se conocieron, con esas improvisaciones; y cómo nos teníamos que adaptar a lo que decía el otro, sin tirar nada para atrás. Si él decía que nos conocimos en “tal sitio”, yo asumía que nos conocimos donde él decía, y creamos la historia a base de juego. Fue maravilloso porque, al trabajar, yo visualizaba momentos que habíamos hablado. Y a la hora de la pelea, de discutir, a mi me servían mucho esas imágenes. Es una forma de trabajar maravillosa. Es la que yo utilizaría si en algún momento decidiera dirigir.

F.A.: Es que te sitúa en la situación de una manera inmediata. No es una cosa tan intelectual, es algo mas orgánico, que ha provocado que surja una química trabajando y una historia en muy poco tiempo. Recuerdo que hicimos un ejercicio en el que los personajes tenían que hacerse un regalo entre ellos, y resultó que, sin haberlo acordado, el regalo que teníamos el uno para el otro estaba muy relacionado.

D.T.: Recuerdo que en otro momento dije que a César le hubiera encantado que Eloy le hubiera llevado a Nueva York, y esto a Felipe se le quedó y en el ejercicio de los regalos, recuerdo que le llevé una cajita de música que cuando la abrías sonaba la melodía de “New York, New York”; y él me hizo una “gincana”, bueno de hecho hay una cosa que utilizamos en escena, que el público no lo sabe, pero en esa caja que utilizo al final, hay muchas cosas dentro, y entre esas cosas hay un puzzle, ese puzzle me lo hizo él y en la parte de atrás de las piezas me escribió una poesía muy bonita que me llevaba a un sobre, ese sobre me llevaba a otro donde había ¡dos billetes a Nueva York! ¡Fue increíble! Él me dio el regalo primero y se me quedó una cara… y le dije “Ahora te tengo que dar yo mi regalo… Lo vas a flipar” y cuando le di la cajita y comenzó a sonar “New York, New York”… ¡fue un momento mágico! Fue el momento en el que me di cuenta de lo grande que era esto, por la conexión que se había creado en tres días. Al comienzo me daba miedo que, o bien por él o bien por mi, no hubiera feeling, porque si no lo había… ¡Apaga y vámonos! Pero en ese momento me di cuenta que lo había y que Felipe es como yo. Yo soy muy Kamikaze y me lanzo sin censuras y si te toco, te toco, pero si me dices que trate de no hacerlo o pones limitaciones, lo respeto, pero ya se crea una barrera que impide que surjan cosas. En este caso eso no ha existido.

F.A.: Para creer que se ha creado una relación de pareja como esta, no se pueden tener prejuicios que te limiten porque si no, no es real. Estamos hablando de unas personas que se han amado durante años, que se han amado y que se aman profundamente, para darle la carne que necesita el espectáculo, porque si esta función no tiene carne, carne de emociones y, como dice David, de físico, no se entiende.
E.U.E.: Si no fuera así, no traspasaría como tiene que traspasar al espectador.
F.A.: Claro, no traspasa. Y he encontrado un compañero en David, para esta función, bestial; porque hay una conexión y un entendimiento total. Con él puedes estar tranquilo y centrarte en la historia con tan solo mirar a los ojos al compañero.

D.T.: Fíjate que a mi, cuando tenemos esos momentos tan intensos en escena, de violencia que el personaje levanta la mano pensando “Te estamparía la cara”, esos momentos tan físicos; momentos que en mi mismo no reconozco, porque no soy así, pero si es verdad que trabajando el personaje de César salen, me siento tranquilo sabiendo que quien está ahí es Felipe. Hay una escena que le digo “Cojonudo, Eloy, cojonudo…”, siempre se lo decía de boquilla y hubo un día que me acerqué a él haciéndole un gesto de levantarle la mano y se creó un momento realmente tenso y cuando terminamos de ensayar yo le dije “No sé lo que va a pasar ahí…” Me vino algo muy fuerte, pero que funcionó y ahí se quedó.

F.A.: Es que cuando sale un impulso orgánico del personaje, no puedes reprimirlo. Cuando es algo que está dentro de lo que está pasando, de una manera totalmente visceral… Hombre, él es profesional y sabe controlar y sé que no me va a dar un guantazo que me rompa la cara, pero todos esos impulsos son los que dan la magia y la credibilidad.
E.U.E.: Sentado en el patio de butacas, viendo la función, siempre tienes un momento de incertidumbre hasta que entras en el código que se te ofrece como espectador. Estás como en tensión hasta que entiendes el lenguaje que se está proponiendo y de repente viendo la naturalidad que dais en escena, provoca que el público se relaje y sienta la verdad que ofrecéis. No hay acciones que rechinen o que estén injustificadas y eso hace que todo fluya de una manera impresionante.

F.A.: Tanto Quino como director, como nosotros los actores, procuramos trabajar desde la mayor sinceridad y comodidad y desde la honestidad de estar contando algo que es muy personal, pero intentando convencer a los espectadores de cómo fue y porqué pasó lo que pasó. Eso es lo bonito, recibir los comentarios de la gente diciendo “Pero es que estáis tan creíbles…”
E.U.E.: Sí, es que en ningún momento sientes la incomodidad de ver algo forzado, es como que todo va por donde tiene que ir…
F.P.: Sale todo fluido. Esto no pasa siempre, pero es que en un montaje de 21 días de ensayos, que se consiga esto y que tanto el trabajo de Quino, como el nuestro, como las luces, la música, el vestuario… todo vaya con esa fluidez, es maravilloso. Recuerdo el primer día que hicimos un pase con música, fue un empujón hacia adelante impresionante.

D.T.: Nos situó en otro lugar. Fue brutal porque las músicas están tan bien metidas que la sensación que tuve ese primer día fue como que la producción subía un peldaño mas. Si uno ya tenía la sensación de que el trabajo estaba marchando, ese día, con la música y las luces ya salí pensando que este montaje adquiría otra dimensión. Y es que los elementos escénicos elevan muchísimo la calidad del espectáculo… ¡A pesar de que en cada función me cargue unas cuantas cajas de la escenografía! Jajajaja

F.A.: Jajajaja ¡David en cada función se pone mas violento! Jajajaja Pero es que ese comportamiento de David genera una energía tremenda.

D.T.: Eso salió un día ensayando, Quino me dijo “Me da la sensación de que tu rabia la puedes exteriorizar mas” y estaba tan cargado en ese momento, que cuando me dijo eso, cuando me dio la posibilidad de descargar mas esa rabia, no con mi compañero obviamente, pero si con otro elemento, ¡a mi me dio la vida! porque se convirtió en un momento de escape. Quino me decía “Yo no quiero que todo esté en escena tan ordenadito, ¡yo quiero que haya un caos! Es una mudanza y todo está lleno de cajas. Y qué mejor momento que ese para que el espacio se destroce”

F.A.: Eso es lo bueno de Quino, que ve el impulso natural del actor, y en este caso había un impulso en David que debía salir, ese impulso real de hacer algo Quino lo supo ver y como todo lo que monta, lo monta en favor del actor, vio esto y convirtió esa reacción natural del actor en algo artístico.
D.T.: ¡Y cómo queda eso! Porque ese momento es… se crea un silencio en la gente … No se oye ni un murmullo.
E.U.E.: Es que es un momento que impacta, el ver un momento de violencia tan evidente, porque en ningún momento está siendo tan evidente y que de pronto surja un golpe así…

F.A.: Y que además ese momento genera una atmósfera y una tensión… Es una montaña rusa porque a los segundos estamos casi desmoronados y fundiéndose en un abrazo…
D.T.: ¡Como la vida misma! Cuántas veces hemos discutido con nuestras parejas y hemos liado la “marimorena” y al momento por cualquier cosa te has abrazado y has acabado llorando… por eso creo que gusta tanto esta obra, porque te sientes muy identificado
E.U.E.: ¿Creéis que sea posible que el hecho de que se hable de una pareja gay genere una barrera con cierto público?

F.A.: Yo creo que no, la única barrera es la barrera mental que tenga la gente al planteárselo, pero no. Viene público de todo tipo y a todos les encanta la obra. En la obra no hay ninguna justificación para que sean gays. Son dos personas que se aman y ya está. Que sean chicos o chico – chica o dos chicas da igual. La historia llega a todo el mundo.
E.U.E.: Incluso los propios personajes se mofan un poco de los estereotipos gays, ¿no?
F.A.: ¡Claro! Mira, yo no he visto una obra escrita por ningún dramaturgo español que trate con total naturalidad y sin justificación alguna lo que es una historia de amor entre dos hombres. Porque o se hacen en plan coña usando los tópicos o se hacen desde lo tremendo, como dice el personaje de Eloy “Desde lo tremendo, desde los traumas…” No, aquí se trata desde la absoluta normalidad de una pareja de dos hombres; pero no, no es habitual ver una obra así…

E.U.E.: En este nuevo montaje, Fernando aparte de, evidentemente, ser el autor y firmar el texto ¿Ha tenido algo que ver?

F.A.: No, esta vez de hecho hemos respetado mas su texto que en su propio montaje. Quino insistió mucho en que el texto fuera tal cual, respetando la última versión, no la que está publicada, si no la última que escribió Fernando para la anterior producción. En la anterior versión había muchísimo texto añadido por nosotros; sin embargo ahora se respeta el texto tal cual, el ritmo… funciona mucho mas. Además yo le decía a Quino “Oye, y si aquí decimos…” y él siempre me decía “¡No! Lo que ha escrito Fernando, no añadas” Pero con respecto a la producción, no ha sido parte directa, pero nos ha brindado toda la colaboración del mundo. Ha tenido fe en nuestra producción y ha cedido todo con toda la generosidad del mundo. Confianza ciega, en nosotros, en David, en Quino…

D.A.: Además es maravilloso verle lo entusiasmado que está. Es increíble porque ¡nos hace mas publicidad que nosotros mismos! Cada día Fernando publica algo sobre nosotros, cuelga algo en internet…
F.A.: Creo que Fernando se merecía que su texto tuviera una producción como la de ahora. No quiero decir que la anterior fuera mala ni mucho menos, pero creo que se merecía algo como lo que se está haciendo ahora.

E.U.E.: ¿Cómo se lleva eso de actuar en tu propia producción?

F.A.: A veces se lleva muy bien porque tú tienes la capacidad de decidir sobre todo, por ejemplo puedo llamar a David y él generosamente decide. Yo digo que Rocio y yo hemos generado el proyecto, pero realmente es tanto nuestro como de David, como de Quino y de todo el que ha trabajado en él. Entonces es mucho trabajo y a veces es un poco agotador, porque llegas al ensayo cansado, estás estresado, no puedes dormir bien por las noches de tantas cosas que tienes en la cabeza, pero bueno, también puedes elegir muchísimas cosas y decidir cómo enfocar el proyecto, la promoción, con qué tipo de gente contar; esa es mi recompensa. Ahora, me lleva muchos días en los que no puedo dormir en condiciones, ¡qué voy a hacer! A veces también prefiero estar contratado. Pero bueno, está bien poder compaginar el estar contratado como estuve el año pasado en La Guindalera o en la compañía de Ainhoa Amestoy y otras poder trabajar con mi propia compañía y que me puedo permitir hacer los papeles que hago.

E.U.E.: Y tú, David, ¿qué tal sienta eso de ir encadenando personaje tras personaje y tan diferentes unos con otros?
D.T.: ¡Se lleva muy bien! No hay nada que mas me guste que no encasillarme.

E.U.E.: ¡Y además en diferentes géneros!

D.T.: Fíjate que con los musicales, que fue algo que apareció de repente en mi vida y que unos me llevaron a otros… “Cómplices” me llevó al “Tick Tick Boom!” que apareció al poco y este me llevó a “Mas de 100 Mentiras”… Yo quería hacer musicales porque era una de mis ilusiones desde pequeñito y, cuando ya hice uno dije “Bueno, ya he hecho uno, ya está”, pero el trabajo llama al trabajo, pero también tenía ganas de meterme en algo de texto y por eso disfrute mucho “¿A quién te llevarías a una isla desierta?” porque estaba deseando meterme en un personaje así y que no tuviera que ponerme a cantar en algún momento y “Cuando Fuímos Dos” justo acababa con el musical de Sabina, después de 6 meses cantando todos los días y pasar a solo tener que hablar… Bueno “solo tener que hablar” es un decir porque ¡madre mía! la de cosas que se dicen aquí… ¡Casi es mejor ponerse a cantar! Jajajaja No, en serio, es maravilloso poder hacer tantas cosas y poder hacer tantos personajes diferentes. No he vivido eso de encasillarme en algo y espero no tener que hacerlo… y si me toca y me encasillo, pues maravilloso también ¡porque será trabajo!. Me encantó el reto de “Cuando Fuimos Dos” porque quizá yo me vea un poco como Eloy y, sin embargo, me ha tocado ser César y me encanta poder aceptar este reto.

E.U.E.: Ahora que dices el identificarte con uno de los personajes. Cuántas veces se habrá acercado la gente a deciros que se han identificado con uno o con otro, ¿no?
D.T.: Nosotros ya nos lo tomamos a risa, cuando se acerca alguien y me dice “Pues me identifico mas contigo” voy a Felipe y le digo “Ey, ¡que se identifican mas conmigo!” jajajaja

F.A.:  A mi hay veces que ya hasta me molesta porque no se refieren al personaje diciendo “Es que Eloy es muy pesado” No, vienen y me dicen “Es que eres muy pesado” jajajaja y yo les digo “¡Que yo no soy Eloy! Que yo no soy así” jajajaja Aunque si es cierto que tengo muchas cosas de Eloy y ¡por eso me sienta mal! Jajajaja

E.U.E.: ¿Qué es lo que mas cuesta de esta función?

F.A.: Creo que una de las cosas que mas cuestan de esta función son las transiciones.  El encajar momentos de euforia con la aparente tranquilidad para hablar en público. Son una de las cosas que mas nos costó. A mi, por ejemplo, en una escena en la que veníamos de un estado muy duro, de una discusión muy fuerte, me dice el director  “Tienes que templar los nervios en 20 segundos, porque tienes que hablar al público no con el odio de la escena anterior si no con la cotidianidad con la que te dirigiste antes al público” Es una de esas cosas que Quino insistió en que sintiéramos y disfrutáramos, su pauta siempre era “No aceleréis. No vayáis de un sitio a otro rápido, disfrutadlo”  Y es que mientras nosotros los disfrutamos, el espectador igualmente los disfruta con nosotros y hay que darle tiempo para que ellos también vayan transitando por esta montaña rusa. Para nosotros como actores, estas transiciones son un ejercicio precioso y es un regalo poder hacer tantos cambios en una función. El que la función no sea lineal, actoralmente, te exige que hagas verdaderos saltos mortales.
E.U.E.: ¿Qué diríais que tiene esta nueva versión de “Cuando Fuimos Dos” para que vayan a veros y para los que ya vieron el anterior montaje, repitan?

F.A.: A la gente que vio el montaje anterior decirles que si les gustó el texto que vuelvan porque es un montaje nuevo; que vengan a ver el texto de Fernando J. López, pero con una propuesta totalmente diferente, con una dirección diferentes, con unas elecciones de interpretación que no tienen nada que ver y que les va a enriquecer muchísimo el recuerdo de la anterior función. Y los que no la han visto que vengan porque se van a sentir identificados, se van a reir, se van a emocionar, se van a sentir metidos en una historia de una manera directa. Les va a tocar.

D.T.: Yo creo que vamos a llevar al público por la misma montaña rusa por la que transitamos nosotros. Que vengan a verla porque no solo somos dos, esta historia es de todos, de hecho ya nos han dicho en mas de una ocasión que la gente tiene ganas de volver,e incluso alguno me ha escrito y me ha dicho que se había marchado revuelto, que no conseguía descansar por estar toda la noche dándole vueltas a la historia. Es una obra de teatro que no acaba cuando te marchas, no es la típica función que consumes y te vas, aquí sales masticando cosas y genera debate.

Así que ya sabéis, si aún no habéis ido a ver esta función, no lo dudéis. Merece mucho la pena ver esta trabajo tan bien hecho y que llega tanto. Podréis hacerlo hasta el 2 de Marzo, los Jueves, Viernes y Sábados a las 22,30h en El Sol de York. (La última foto es un flyer que podéis descargaros e imprimir para que os salgan mas baratas las entradas, así no tenéis excusa para ir a ver la función)
Ya solo me queda darles las gracias por su tiempo y la inmensa amabilidad con la que se prestaron a charlar conmigo. Para mi, como amante al teatro, es un auténtico placer poder escuchar de primera mano todas las cosas que han compartido conmigo y conocer un poco mas de cerca a dos profesionales que espero podamos seguir disfrutando en la cartelera con trabajos tan interesantes como este. 
¡Gracias, Felipe! ¡Gracias, David! ¡Gracias de todo corazón!