Título:
Dos en la ciudad

Lugar:
Garaje Lumiere

Autor:
Antonio de Cos

Elenco:
Mario Retamar
Carlota Romero
Joaquín Navamuel

Iluminación:
Pablo Rodríguez Seoane

Escenografía:
Irene Herrarte

Dirección:
Antonio de Cos


Una mirada furtiva. Un beso robado. Un guiño. Un amor de tres paradas de metro. Una discusión efímera. Un roce. Un destello de alegría. Una tristeza pasajera… Así es la vida en la ciudad, momentos aparentemente inconexos y que sin embargo nos llevan directos a nuestro destino. Y así son las historias que Antonio de Cos nos ofrece en estos días en la Sala Garaje Lumiere.
Antonio dirige un texto propio en el que, como él bien dice, se nos ofrece la oportunidad de asistir como “mirones” ante la vida de varios personajes. Vidas que transcurren anónimas, pendientes de si mismas y que, sin quererlo, acaban afectándonos. Vidas como las de “Preciosa” y “Perfecto”, que mientras sus destinos se balancean juntos en la esquina de Madison con la 42, la vida continúa en la ciudad de Nueva York…
En ocasiones a uno se le planta delante de las narices un montaje como este y se agradece. Un montaje cálido y amable, que provoca sonrisas, que te hace pensar, que te estimula y te descubre un juego divertido al que apetece jugar, que te hace sentir cómodo y donde descubres dentro de una aparente sencillez un texto divertidamente complejo; un texto que te sumerge en un pequeño caos de irrealidad, donde finalmente todo tiene su significado.
Una función poblada de personajes entrañables, algunos desquiciados, algunos quizá demasiado solos, otros bondadosos… Parecen sacados de una comedia americana de los 50, con una candidez rallando la inocencia casi infantil y que, sin embargo, poseen un sentido del humor absolutamente actual. Personajes que se mueven cómodamente en las situaciones mas “rocambolescas”, haciendo que parezca mas habituales de lo que en principio pueden resultar.
Antonio hace que en cuestión de minutos queramos a esos personajes, nos identifiquemos con ellos o al menos los comprendamos. En definitiva construye situaciones que apetecen y que queremos ver.
Es cierto que alguna de ellas me sobró y no empaticé (la historia del Papa, por ejemplo, creo que no está a la altura de las demás), pero el conjunto me pareció muy acertado y uniforme, haciendo que la hora de espectáculo volara y me dejara con un regusto muy agradable.
Me parecieron muy acertadas tanto la escenografía de Irene Herrarte como la iluminación de Pablo Rodríguez Seoane. Dibujan una atmósfera de realidad mágica, casi de cómic, que me encantó. Preciosas las transiciones a contraluz con la ciudad recortada al fondo, y esa mezcla de colores que aportan tanta calidez al conjunto.
Salí contento de descubrir a los tres actores que componen el reparto, Carlota Romero, Joaquín Navamuel y Mario Retamar; era la primera vez que los veía y creo que ofrecen un trabajo mas que interesante. Saltando de personaje a personaje y haciendo de cada uno de ellos un alma con vida propia. Divertidos, tiernos, reales. Un bonito trabajo que estoy contento de haber descubierto.
“Dos en la Ciudad” creo que es un montaje inteligente, divertido y muy dinámico que recomiendo a todo aquel que quiera sumergirse en un texto que juega con el absurdo y la cotidianidad.