Título:
Cuentos Surrealistas Para Mujeres Reales


Lugar:
Sala Triángulo

Autor:
Antonio Zancada

Elenco:
Gala García-Cuerva
Nani Rodríguez
Gema Zancada

Música:
Juan Manuel LaTorre

Estilismo:
Raquel Rodríguez

Iluminación:
Martín Egeido

Dirección:
Antonio Zancada


El viernes pasado asistí al reestreno de esta comedia escrita y dirigida por Antonio Zancada, que vuelve a la Sala Triángulo tras la buena acogida que tuvo hace unos meses.
“Cuentos Surrealistas Para Mujeres Reales” es un espectáculo montado a base de escenas independientes que tienen como nexo de unión a la mujer, así, en toda la extensión de la palabra, y las relaciones que mantienen entre ellas. Gala García-Cuerva, Nani Rodríguez y Gema Zancada, son las tres actrices encargadas de la difícil, y bien conseguida, tarea de encarnar a mas de una veintena de mujeres diferentes que viven situaciones cotidianas que poco a poco, sin que a te des cuenta hasta que lo tienes encima, se convierten en un absoluto delirio.
La función comienza con la creación de la mismísima Eva, pasando por diferentes mujeres, estados, situaciones y preocupaciones, hasta llegar a la vejez. Dando rienda suelta a todo un imaginario de momentos plagados de situaciones que todos reconocemos y que son llevados al extremo e incluso se pasan de él para saltar a otras dimensiones y convertir lo que estamos viendo en algo completamente inclasificable y con una trastienda que va mas allá de la propia “coña” o del mero divertimento.
Ir a ver un espectáculo escrito o dirigido por Antonio Zancada siempre es garantía de disfrutar de un montaje mordaz, ácido y con un toque de ternura, entre diálogos brillantes; de esos que te gustaría poder ir apuntando para tenerlos siempre presentes. A veces son pequeñas gamberradas juguetonas que te cosquillean cuando los escuchas y otras veces son puñaladas a la conciencia que te “noquean” porque no las ves venir.
Las escenas están muy bien hiladas y mezcladas, unas mas amables, otras mas cínicas, otras mas reivindicativas, pero casi todas muy acertadas. Incluso podría decir que me quedo con aquellas que dentro del “surrealismo” del espectáculo, van un poco mas allá, se mojan, y dejan un sentir agridulce en el espectador, como esas tres “Ritas” que dentro de su dulzura nos hielan por un momento la sonrisa y nos dan tanto que pensar o esas madres en la sala de espera e incluso esa ama de casa con esa relación tan “particular” con los electrodomésticos.
La música compuesta por Juan Manuel LaTorre nos transporta al mundo propuesto por el director y hace que el espectador se predisponga a entrar en el juego que se nos ofrece. Una música que tuvimos la suerte de disfrutar en directo en un momento del espectáculo, cuando Juan Manuel LaTorre acompañó a la guitarra a Gema Zancada en una de las dos canciones que la actriz interpreta en la obra.
Otro punto a destacar de la función es la escenografía, que a mi me sugería un “limbo” femenino, donde viven todos estos personajes y que les da pie a llevar a cabo todos estos cuentos surrealistas. Una casa de muñecas que sirve para crear todos los ambientes que se nos antojen y poder enredarlos y desenredarlos a nuestro antojo.
Si tengo que ponerle un pero al espectáculo, diría que son algunos finales de escena. Había ocasiones en las que se me quedaban algo descolgados, como si  la intensidad conseguida no se mantuviera  hasta el oscuro que marca el final de la escena. Noté como en algunos finales se desinflaba la atmósfera conseguida cuando las actrices salían de escena…era como si hubiera un tiempo muerto que juega a la contra del ritmo de la obra. Quizá fuera debido a los nervios del estreno.
Me gustó mucho el trabajo de las tres actrices.  Transmiten una gran sintonía entre ellas, ganas de divertirse y que nos divirtamos viéndolas. Tanto Nani, como Gala y Gema nos ofrecen una gran versatilidad interpretando a tantas mujeres y tan dispares, transformándose en apenas unos segundos. Tienen una vena “payasa” que me encanta y que me arrancó mas de una carcajada y tres miradas de las que traspasan, y una entrega que deja un sentir muy bonito en el espectador.
Tenía ganas de encontrar un espectáculo que me hiciera reir, que me divirtiera y que me despejara un poco de la intensidad emocional a la que me había entregado con otros montajes vistos recientemente, y creo que este me ha dado ese aire fresco que me necesitaba. Muy recomendable para disfrutar de un humor lleno de mensaje y de acidez.