Título:
Yo lo que quiero es bailar

Lugar:
Teatro La Latina

Elenco:
Concha Velasco
Xavier Mestres (Piano y vocal)
Tomás Alcaide (Violín, teclado y vocal)
Roger Conesa (Saxo, batería y vocal)
Xavi Sánchez (Contrabajo y vocal)
Salvador Vidal (Voz en off)

Texto:
Juan Carlos Rubio

Dirección Musical y arreglos:
Xavier Mestres

Dirección y dramaturgia:
José María Pou



Cuando la semana pasada mis amigos Alfonso y José Antonio nos ofrecieron la posibilidad de ir a ver este espectáculo (¡Gracias, gracias y mil gracias!), que está ahora en el Teatro de La Latina, no dudamos ni un segundo. Hay que resarcirse de todo ese tiempo que no hemos estado ahí como espectadores y beber de ella todo lo que podamos. Y es que debo reconocer que a Concha Velasco la he descubierto para el teatro bien tarde. La he admirado y la he disfrutado mucho en cine y televisión, pero en teatro… No, no es que me enterará hace poco que hiciera teatro, no; sé desde bien pequeño que ha sido y es una dama de la escena;  pero la primera vez que la pude ver en directo sobre las tablas fue cuando nos deleitó con esa Madame Rosa de “La Vida por Delante” y la verdad… ¡cómo me arrepiento no haberla visto mas! 

¡Cuántas cosas ha regalado esta mujer al teatro! El imaginario popular esta lleno de momentos suyos sobre los escenarios y que muchos, sin haberlos visto, también los reconocemos; “Mamá quiero ser artista”, “Carmen, Carmen”, “Yo me bajo en la próxima ¿y usted?” “Hello Dolly”… por decir algunas de las mas populares…
En este espectáculo que nos trae ahora, Concha nos habla de su vida y su trayectoria artística, de cuando era una niña en Valladolid hasta llegar a hablarnos de las cosas que hace con su nieto… No se deja nada por el camino, aunque sea una sola frase, una nota musical, un gesto o un guiño, incluye todo el amplio abanico de personajes que ha interpretado y habla de todos aquellos artistas con los que ha trabajado.
Quizá fuera el momento de que Concha se diera el gusto de hacerse un espectáculo a medida y gozarse a si misma en escena, a modo de las grandes estrellas internacionales. Un espectáculo donde recoger la esencia del talento desplegado durante toda una vida, ¿y quién podía ideárselo mejor que el grandísimo José María Pou? Nadie como él para saber cómo poner a Concha Velasco sobre el escenario, con mayúsculas, pero cercana como un roce. Ella sola, sin aditivos, sin mas acompañamiento que una banda de cuatro magníficos músicos dirigidos por Xavier Mestres que, de vez en cuando, le dan la réplica y un texto de Juan Carlos Rubio muy bien construido, lleno de fragmentos de Antonio Gala, Jardiel Poncela, Zorrilla… y salpicado de canciones de Algueró o Sondheim… ¡Qué sorpresa y qué bonito oir ese “I´m still here” o ese “Nothing”! Y con permiso de Concha… ¡Espectacular ese número acapella de los chicos de la banda!
No a todo el mundo le queda bien un espectáculo donde se pasa de un número musical a lo Broadway a ponerse unas gafas de cerca y urgar en su bolso para contarnos qué hay en él o recitarnos unos versos deliciosos de Jardiel Poncela y poner a caldo al mismísimo Dalí… O demostarnos como sabe reirse de si misma con la sana intención de humanizarse ante nosotros. No a todo el mundo le queda bien, no.
Lo que mas me gusta de este espectáculo, sin duda, es la cercanía con el espectador. Ella se pone ahí, a hablar, a contar, a cantar todo lo que le ha ido sucediendo y nosotros desde el comienzo pensamos que somos únicos para ella y la escuchamos atentamente, compartiendo todo lo que nos dice, riendo con ella, muchas veces a carcajadas, y emocionándonos cuando notamos ese brillo asomar en sus ojos, sabiendo que nos está contando cosas que a la persona que hay tras la actriz tienen que escocer, pero que como todo buen artista, sabe disimular escondiéndolo detrás de una pirueta o un mohín cómplice. ¡Es hermoso! 
Y qué bien sabe llevarnos para que después de hablarnos de tú a tú, se ponga las lentejuelas y se marque un número brillante de “Conchas” por toda La Latina y que lo disfrutemos no ya como la actriz a la que estamos viendo, si no como casi nuestra “amiga” Concha.
Yo creo que es un espectáculo admirable, maravilloso y cercano que nos muestra esa mujer valiente que es Concha, que ha vivido mucho, muy al límite y que ahora nos lo cuenta de frente, admitiendo errores y aciertos y saboreando todos ellos con el gusto de quien ha sido consciente de lo vivido, sabiendo hacer de ello un espectáculo tan cuidado y con tanto gusto como este “Yo lo que quiero es bailar”