“A las ocho de la tarde nos vemos”… Esas fueron las últimas palabras que intercambié con mi cita de hoy… Una cita a ciegas en toda regla. Digo que era una cita a ciegas porque cumplía con todas las características; no nos conocíamos de nada, pero los dos veníamos de parte del mismo amigo y teníamos cierto interés en conocer a alguien como el otro… intercambiamos algunos mails, intentando ser simpáticos el uno con el otro, dándonos pistas y finalmente ¡surgió la cita! A las ocho de la tarde en la Plaza de los Cubos de Madrid. Daríamos un paseo y charlaríamos…

He salido del trabajo nervioso, pensando en si lo que llevaba era lo adecuado para la ocasión, temeroso de cómo iba a resultar todo, si se llevaría una buena impresión de mi o quedaría decepcionada… y es que no había quedado con cualquiera ¡había quedado con la mismísima Julieta! Sí, si, Julieta la amada de Romeo. Podéis imaginar lo que eso significa, tener ante mi a la protagonista de la obra de Shakespeare, charlando conmigo, paseando y… ¡bailando para mi! Bueno, en realidad había quedado con siete Julietas a la vez… ¿Que cómo es eso? Muy sencillo, tenía seis fragmentos de la personalidad de Julieta, cada uno de ellos con su nombre y apellido personal (Helena de Ramón, Olga Tarrés, Esther Ariño, Clara Gispert, Bárbara Martín y Cristina Castellà), mas su cabeza pensante (Mercè Grané) y es que han venido a Madrid porque el día 23 de Agosto estrenan en la Sala Triángulo, el espectáculo “Los Pensamientos de Julieta”. Estarán los días 23, 24 y 25 a las 20,30h y quería que me contaran de qué iba todo esto para poder contároslo después a vosotros.
Mercè Grané me comenta que el espectáculo fue un encargo para ser estrenado en el Festival Shakespeare de Catalunya del 2011 y que debido a los cambios políticos que hubo en ese momento, todo se fue al garete.

Foto Ariel S. Boissiere

Ya sabéis que aunque la cultura siempre sea la misma, si hay cambios políticos, todo da un giro extraño y lo que antes era bueno para ser subvencionado, acaba por no ser lo suficientemente válido como para ser apoyado. Obviando el esfuerzo, la ilusión y el trabajo invertido para llevarlo a buen puerto. Pero como el que vive de esta profesión mama desde el comienzo el “no” como respuesta, pues está curtido, y de un parón como el que sufrió el montaje se enriqueció y creció hasta ser lo que el 23 se podrá ver en Madrid.

Mientras me comentaba todo esto, las “Julietas” estaban calentando en mitad de la Plaza de los Cubos para llamar la atención sobre el espectáculo a los que por allí pasaban. Le pregunté a Mercè como llegaron hasta ella cada una de las bailarinas/actrices y me dice que cada una ha salido de un sitio diferente, que algunas son antiguas alumnas suyas, a otras las ha conocido del teatro musical, de la interpretación e incluso del basket! Y es que como bien han recalcado, Julieta tiene muchos fragmentos diferentes en su personalidad que tienen que ser alimentados de diferentes personalidades. Y ahora Mercè dice que le cuesta pensar en un equipo mejor para el montaje… ¡Aunque las chicas siempre la miren incrédulas cuando le oyen decir esto!

Las Julietas están ansiosas por ponerse manos a la obra y con un altavoz que funciona con bluetooth, se lanzan a bailar la primera pieza coral, consiguiendo que algunos ciudadanos se paren a ver qué es lo que están haciendo. En cuanto la pieza se acaba, las chicas se lanzan a entregar flyers promocionando la obra, y es que si ciertos sectores han ignorado en su web cultural su presencia en Madrid aun siendo de ámbito publico, ellas no se van a rendir al desaliento que esto podría ocasionar y tratan de llevar de la mano al teatro a todo aquel que quiera dejarse atrapar.

Foto Ariel S. Boissiere

Como la cosa no se puede quedar aquí, nos dirigimos a Callao, a reclutar mas espectadores y a que las Julietas nos regalen algún otro momento de la función. Mientras, Mercè me va contando que ella ha optado por ofrecer un espectáculo que mezcle la danza con el teatro, en este caso Shakespeare, porque cree que esa mezcla de ambas disciplinas es la clave para abrir puertas a nuevos espectadores que normalmente son reacios a ir a este tipo de espectáculos. Para conseguir que la posible frialdad de la técnica de la danza se derrita un poco y rompa ese muro que hace que muchos ni se planteen este tipo de propuestas… Ojalá tenga razón y este sea un paso hacia adelante para llenar las salas de nuevos espectadores con ganas de descubrir cosas diferentes.

Foto Ariel S. Boissiere

En Callao hay mucho movimiento y la policía vigila algo desconfiada con la espectación que despiertan nuestras Julietas, no les dicen nada y dejan que podamos saborear otro de los números. Yo, que voy con ellas y voy viendo los números unos tras otro, me voy envenenando de sus movimientos y cada vez tengo mas claro que tengo ganas de ver el montaje completo. Hay cierta “imperfección” en sus movimientos que me seduce, que las hace mas cercanas. Supongo que eso es lo que Mercè me contaba que buscaba, que siempre cuida la técnica, pero buscando algo mas de humanidad en las coreografías porque ellas son una mujer, con sus miedos, sus inseguridades, sus ilusiones, sus amores… y eso no está cortado en una serie de movimientos delineados, si estructurados y limpios, pero llenos de la debilidad humana. Mientras espero a que de comienzo el número, una Julieta me cuenta que en todo momento están en escena, ya que todas son una sola y lo que siente una lo exteriorizan también las demás, cada una desde su personalidad, pero toda aman, sufren, se envenenan juntas…

Foto Ariel S. Boissiere

Como ya había dicho, mi cita era para pasear y charlar con Julieta, así que en nuestro paseo, nos dirigimos a Sol, donde todo el que ha estado allí, sabe que espectadores y curiosos no les van a faltar a nuestras chicas, así que cuando llegamos, mientras ellas calientan bajo las órdenes de su coreógrafa y ya cuentan con un buen número de seguidores que les miran sin saber muy bien qué es lo que está por suceder.  Ellas se van animando cada vez mas y se van creciendo, han pasado de tener cierta timidez cuando estaban en la plaza de los Cubos, a parar por un momento la rutina de unas cuantas personas que quizá este fin de semana se animen a pasar por la Sala Triángulo y terminar de ver lo que estas desconocidas han comenzado.

Foto Ariel S. Boissiere

Nuestra última parada es la Plaza de Santa Ana y mientras vamos hacia allá  les pregunto por la música del espectáculo. Una mezcla muy variada de voces femeninas y en varias lenguas. Desde Janis Joplin, pasando por Noa, Montserrat Cavallé o Marlango, entre otras y es que hay que tener en cuenta que son varios cuadros mezclados con seis solos, uno por cada una de ellas, con lo cual requieren varias voces que expresen lo que sucede.
Cuando llegamos a nuestro último destino, nos desvelan un momento mágico del montaje. No os cuento mucho por si vais a verlo, pero es un número lleno de plasticidad y de sentimiento que ha acabado por conquistarme. Después solo hay que quedarse a un lado, mirar a la compañía. Ver como disfruta de todo este momento que han vivido en una tarde, como intercambian sensaciones, para darse cuenta de la ilusión con la que afrontan este reto de salir de su Mataró natal y venir a Madrid a mostrar lo que les nace de dentro.

Sinceramente, valoro mucho la valentía de querer poner en pie algo así, montarlo y dejarse literalmente la piel en ello. Unas poniéndose encima del escenario, otras dirigiendo o, incluso, produciendo, como es el caso de Sara Pérez, que cree como Mercè, que hay algo entremedias del teatro y la danza, que está por descubrirse y que hay que intentar darlo a conocer.
Solo por esto, yo creo que ya merece la pena hacer el esfuerzo de acercarse y comprobar en persona que hay un buen trabajo tras tanto esfuerzo.

Gracias a todas ellas por dejarnos compartir un rato tan agradable, y poder ser por una tarde sus Romeos y así sentirnos conquistados por estas Julietas. ¡Todo un placer!