Titulo:
Cuando Fuimos Dos

Lugar:
Sala Triángulo

Autor:
Fernando J. López

Elenco:
Doriam Sojo (César)
Felipe Andrés (Eloy)

Música:
Warko

Producción:
DoriamsOjOproduce

Dirección:
Fernando J. López



Hay veces que los montajes tienen algo que atrapa al público, o bien por lo excepcional de la historia o por todo lo contrario, por la cotidianidad de la situación que te plantea, haciendo que te sientas identificado con lo que te están contando; y creo que esto último es el arma con el que ha conquistado “Cuando Fuimos Dos” al público para que los sábados estén llenando la Sala Triángulo como lo están haciendo desde que se representó y sorprendió en el pasado Festival Visible de Madrid.
La historia, escrita por Fernando J. López, que también la dirige; nos cuenta la relación de una pareja, César y Eloy, que con la excusa de repartir sus pertenencias, se reúnen una última vez en la que fue su casa, pues aparentemente su historia ha llegado al final. Aunque lo que realmente buscan es ser escuchados y sacar de dentro todo lo que no han dicho hasta el momento y casi a modo de “juicio”, nos toman al público como confidente de lo que les fue pasando y a través de “flashbacks“, nos ponen en situación de cómo surgió su historia de amor y el camino que tomó hasta llegar al día de hoy.
La función nos habla de la fina línea en la que vive cualquier relación de pareja, esa línea que se puede romper con ver un simple “Me gusta” de alguien inapropiado en el perfil de facebook del otro o como el sonido de un SMS a destiempo puede acabar por resquebrajar una relación que comenzaba a fraguarse.
Fernando J. López nos presenta dos personajes perfectamente identificables. César, un tipo que quiere vivir al día, totalmente desinhibido, que le gusta salir, y que en la vida no se preocupa de nada porque, como él mismo dice, todo lo expresa con el sexo, pero que sin embargo demanda una parcela de cariño que finge no querer. Y Eloy, que es la obsesión por el trabajo, por ser “algo mas en la vida”, que tiene calculados sus pasos y que busca tener a alguien a su lado, pero que cuando lo logra, piensa que ya lo tiene todo conseguido dejando de luchar por mantenerlo vivo, sumiéndose en un peligroso ostracismo.
La función hace que en la oscuridad del patio de butacas cada uno haga examen de conciencia consigo mismo, pues todos tenemos un poco de César y un poco de Eloy y nos sentimos identificados con ellos. Y aunque la función contiene mucho humor, es un humor corrosivo que nos hace reir con mas nerviosismo del que podríamos reconocer públicamente. Y es que creo que la clave de su éxito está en la “normalidad” del asunto que trata.
Tanto Doriam Sojo como Felipe Andrés nos llevan a su terreno nada mas comenzar la función. Nos hablan a nosotros directamente, con lo que ya hacen que nos sintamos confidentes de su historia y desde ahí, ya comienzan a jugar, a llevar nuestros sentimientos hacia donde ellos quieren. Se complementan a la perfección. El trabajo de concentración que hacen es enorme. El montaje no es nada sencillo para el actor; los contínuos flashbacks les obligan a cambiar de actitud con solo “chascar” los dedos, pasan de un extremo al otro sin aparente dificultad. Nos muestran todos los estadios por los que pasa una relación sin ningún tipo de tapujo. Aunque si he de ponerles un pero, diría que eché en falta un poco mas de “cariño de pareja”, me resultaban demasiado “colegas” y no tanto una pareja, quizá si hubiera algo tan sutil como una caricia, una mirada un poco mas tierna entre ellos… pero no la había y me transmitían demasiada frialdad en esos momentos en los que se supone que las tensiones daban paso al cariño. Pero al igual que digo esto, también destaco que, en los momentos de discusión transmitían una violencia muy incomoda de ver, la impotencia de César para rebatir los argumentos de Eloy tensan mucho la cuerda y eso se notaba en el público, también me gustó mucho como transmiten la desesperación por recuperar la estabilidad en la relación agarrándose al sexo o ese final que duele tanto.
Un montaje con un código muy sencillo, sin grandes aspavientos, pero muy bien resuelto. Que hace que el público se deje llevar y que a la salida genere tantas discusiones sobre lo que se ha visto. No dejéis de ir pensando que es una historia de amor gay; es una historia de amor, sin mas. La forma de ser tratada deja fuera cualquier género y es perfectamente aplicable a cualquier pareja.