Título:

Macbeth


Autor:
William Shakespeare


Lugar:
Teatros del Canal


Reparto:
José Tomé (Macbeth)
Pepa Pedroche (Lady Macbeth)
Óscar Sánchez Zafra (Duncan/Macduff)
Javier Hernández-Simón (Banquo/Médico)
Tito Asorey (Ross/Asesino)
Belén de Santiago (Malcolm)
Anabel Maurín (Lady Macduff/Enfermera)
Coro de Voces Graves de Madrid.


Dirección y Versión:
Helena Pimenta

Hace unos días vi un vídeo por internet de una nueva versión de Macbeth que había dirigido Helena Pimenta con Ur Teatro. Enseguida llamó mi atención la propuesta, tenía ciertos elementos innovadores que me la hicieron atractiva y compré las entradas para no perdérmela. La verdad es que siempre me produce mucha curiosidad cuanta vuelta de tuerca se le da a las obras de Shakespeare, leyéndolas te das cuenta de cuántas opciones diferentes te ofrece, cuántas puertas te deja abiertas para conseguir que, por muchos montajes que haya con el mismo título, nada tengan que ver unos con otros…
La versión que vi el pasado Sábado 3 de Diciembre en la Sala Verde de Los Teatros del Canal me pareció muy original. Un montaje basado en las proyecciones, utilizando tan solo unas sillas y unos telones semitransparentes. Muy sencillo y sin embargo dando un tono siniestramente épico, que no siempre se consigue en un escenario. Así es como aparecen unas fantasmales brujas, un ejército al completo, jinetes montados a caballo, espectros… Y con el que consiguen que el espectador haga una inmersión en ese universo en el que Macbeth hace de su deseo su propio infierno. En gran medida ese toque épico que menciono también fue gracias a la gran idea de integrar al Coro de Voces Graves de Madrid, que enfatizaba e incluso salvaba ciertos momentos. Como digo, gran montaje, aunque confieso que me dejo algo frío. Como elemento visual me pareció muy atractivo, pero no consiguió llegarme.
Con las interpretaciones tuve mis mas y mis menos.
José Tomé no llegó a convencerme como Macbeth. Me daba todo el tiempo como fuera de papel, no llegué a creerme su texto, salvo en contadas ocasiones. La verdad que no debió ser su mejor día; lleno de percances, esa daga que no dejaba de caérsele y ese vestuario mal rematado con botones desprendiéndose de casacas y chaquetas; se notaba que le hacían estar incómodo y demasiado pendiente de ello.
Tampoco me convenció Belén de Santiago como Malcolm. En todo momento veía una actriz intentando hacer de “jovencito”, pero siempre viendo una figura femenina en escena intentando dar el pego en un rol masculino. No tengo nada malo que decir de ella, simplemente que mi imaginación no se dejó engañar.
Pepa Pedroche sin embargo nos ofrece una Lady Macbeth que va siendo mas y mas interesante según va transcurriendo la obra. Al comienzo creo que se excede en histerismo, pero tras el asesinato todo cambia, y nos muestra una Lady Macbeth llena de matices que nos hace de su maldad algo humano.
Con los que disfruté muchísimo, hasta el punto de inclinarme en mi butaca para no perder detalle de sus interpretaciones fue de Anabel Maurín, Óscar Sánchez Zafra, Javier Hernández-Simón y Tito Asorey. Lo mas destacable a nivel actoral de esta función, sin lugar a dudas. Haciendo que el montaje adquiriera un ritmo realmente interesante en los momentos en los que el foco se centraba en ellos. Hubiera escuchado todo lo que hubieran tenido que contarme sin perder un ápice de atención.
En definitiva, el montaje es espectacular, bello e impactante, la mayoría de las interpretaciones son mas que interesantes; pero el conjunto no me parece que haya sido pensado para emocionar, sino para innovar. No digo que esté mal ofrecer nuevas opciones, soy de los que piensa que hay que desempolvar los clásicos, hacerlos mas cercanos, mas atractivos para todo tipo de público, pero hay que encontrar la dosis apropiada para encontrar un equilibrio que haga conectar con las emociones, no dejarlas eclipsadas intentando hacer algo “diferente”.