Es una pena no poder ir a todas las obras que se estrenan en los primeros días y poder escribir sobre ellas, pero también es cierto que procuro no ir en las últimas funciones por si, con lo que escribo, puedo ayudar a decidirse a alguien o no… Aunque me temo que cuando estéis leyendo esto o bien “Crimen Perfecto” ha cerrado el telón definitivamente en Madrid o está a punto de hacerlo… La verdad es que fue una sorpresa el ir a recoger las entradas y encontrarme con el cartel que decía “Última semana” ¿Falta de público? ¿Cambios en la programación del teatro? En cualquier caso, una pena, sinceramente.
Tenía ganas de ver la función desde que en Julio entrevisté a Victor Conde (Si pincháis en el nombre podréis acceder a ella), me habló de su pasión por Alfred Hitchcock  y de cómo fue el montaje de la obra. Así que vi una oferta en Atrápalo ¡un salvavidas para que este blog siga existiendo! y reservé mis entradas con todas las ganas del mundo. 
Como no podía ser de otra manera, un montaje de Victor tiene cuidado hasta el mas mínimo detalle. Desde los carteles en el exterior con sus comentarios en inglés anunciando lo sensacional que es lo que dentro nos espera (Me encantó “Mistery and Melodrama!” como si estuviera por entrar en un cine de doble sesión o una matiné), hasta ese precioso programa de mano con esas fotos y esos textos tan personales e interesantes; y el ambiente creado mientras el público está ocupando sus localidades. Todo respira un aire a “hecho con cariño” y a una calidad exquisita, que ya nos predispone a todos a su favor.
La escenografía hace que nos situemos como espectadores dentro de un plató de cine. Vemos los camerinos, la tramoya desnuda e iluminada y los decorados en los laterales, mientras que en medio del escenario nos encontramos el decorado principal donde transcurrirá la función/rodaje. No voy a entrar en comparaciones ni en si está bien o mal adaptada la función. No tiene sentido, es un homenaje de Conde hacía su admirado Hitchcok y punto. Lo que cuenta es el trabajo que hay en escena. Como digo, la escenografía hace que el público sepa que el lenguaje que se va a utilizar no es el habitual. Se nos invita a ser cómplices de lo que acontece y a saber desde el primer momento que todo va a ser una farsa de la que lo que se espera es que entretenga… y lo consigue.
Los cinco actores que dan vida a los personajes son Jorge Sanz (Tony Wendice) al cual me gustó verle en un papel oscuro y manipulador, fuera de lo que nos tiene acostumbrados, María Castro (Margot Wendice), uno de los descubrimientos de esta obra, Pablo Puyol (Max Halliday), muy contenido y resolutivo con su personaje, Antonio Albella (Inspector Hubbard), su composición de personaje me sorprendió muchísimo, me pareció muy buen trabajo tanto gestual como textual y difícil de mantener a flote durante todo el tiempo que pasa en escena y José Sánchez-Orosa (Capitán Lesgate) ofreciendo un personaje con muchas capas que según transcurre su escena lo hace mas y mas atractivo al espectador.
Es cierto que al comienzo de la función tuve un poco de conflicto con la vocalización de Jorge Sanz, me costaba entender el texto, pero a medida que transcurrió la función ese problema desapareció y disfruté de ese personaje frío y calculador que nos ofrece. 
María Castro, como digo, fue todo un descubrimiento. A parte de lo guapa que está caracterizada como estrella de cine clásico, cuando pisa el escenario el foco se va hacia ella, ¡derrocha un carisma tremendo en escena!. 
A Pablo Puyol me gustó verle mas comedido que de costumbre, ya que siempre le he visto en musicales y eso no ayuda a que pueda dar un toque mas “real” a sus personajes.
Antonio Albella no le había visto actuar nunca y me gustó, me parece una apuesta muy arriesgada la que ofrece con su personaje, pero muy acertada y muy bien lograda. Ese toque de astucia cómica hace que se gane el favor del público enseguida.
José Sánchez-Orosa tiene en sus manos la mayor de las víctimas de este juego perverso, me gustó las transiciones que le da a su personaje, hasta llegar a mostrarnos la realidad de un pobre hombre.
Hablando de otros aspectos del montaje, me pareció muy acertado el cambio de perspectiva que se le ofrece al espectador con el escenario giratorio y los paneles desmontables. Creo que es la primera vez que tengo la sensación en el teatro de estar viendo un traveling circular (No sé si eso tiene un nombre técnico, si es así, pido disculpas por mi ignorancia). En todo momento vemos lo que sucede desde planos completamente diferentes, tal y como sucede en el cine. Al igual que también me gustó mucho presenciar, la “salida” de personaje en cada uno de los actores cuando se supone que se encuentran fuera de “plano”. Quizá a veces esto pueda despistar al público, pero enseguida comparte el lenguaje utilizado y todo fluye a la perfección, sabiéndonos participes de un juego.
La verdad, este montaje no se merecía salir de cartel tan pronto, no todos los días nos encontramos con montajes tan entretenidos como este y hacen falta. 
No sé si después de Madrid le espera mas vida a este montaje o si pasará a ser un recuerdo.
Lo que sí sé es que ha sido un gran trabajo y los que lo hemos visto podemos decir que lo hemos disfrutado.

P.D. ¿Alfred Hitchcock, como en todas sus películas, aparece en la función? Yo creo que sí, aunque no digo nada por si la obra sigue de gira… Esto que me lo contesten los autores e intérpretes a mi.