Nunca me había dado por ir… No me llamaba la atención, sinceramente. Incluso puedo decir que me daba cierta pereza, con perdón de todo amante de este género, pero es que le notaba cierto aire a naftalina… Sé que alguno se estará haciendo cruces con estas palabras, pero son las sensaciones que despertaba en mi el oir hablar de la zarzuela.

Al final el viernes pasado, por estas cosas de conocer a gente de la farándula, en este caso a una queridísima amiga y pedazo de artista, que se estaba por estrenar en este género; me acerqué a ver mi primera zarzuela, con bastante espectación, para qué negarlo… La cosa no es que comenzara del todo bien. Cuando me acerqué a la taquilla a recoger mis entradas, me encontré con un hormiguero de señoras enlacadas y vestidas de domingo, revolviéndose para llegar las primeras a la puerta, como si en ello les fuera la vida. Vamos, como cuando estás esperando el turno en la charcutería y con un empujón descuidado y una sonrisa te dicen que las dejes pasar primero, que solo quieren un “cuartito” de choped, que es lo único que puede masticar y, finalmente, se compran media tienda abusando de tu buena intención… pues eso mismo en las puertas del Teatro Nuevo Alcalá. Me costó dejar mi codo en las costillas de alguna señora que “distraida” se ponía lenta, pero decidida, delante de mi… Lo siento, no me arrepiento…

Sinceramente, conseguir entrar en un estadio a ver a Madonna no me había costado tanto como esa noche en el teatro, y eso que cada uno tenía su entrada numerada. Incomprensible la histeria y la mala organización, no sé si del teatro o de la productora o de quien. El caso es que esto me estaba dando un mal rollo increíble. Aunque también reconozco que me despertaba mucha curiosidad pensar qué es lo que iba a presenciar para que tanta señora elegante o vestida de chulapa, se comportara de manera tan salvaje y estuvierna dispuestas a dar lo poco o mucho que les quedara de vida por entrar el viernes a ver “La del Manojo de Rosas”. ¿Estarían dando dentro cocido o callos gratis?

La función comenzaba a las 20,30h, eran las 20,40h cuando conseguí llegar a mi butaca y aquello tenía pinta de que iba a tardar lo suyo en comenzar. El patio de butacas estaba medio vacío, ya no sabía si los que faltaban habían muerto en el intento de poder entrar o estaban taponados en la puerta insistiendo en ser los primeros con la excusa de que solo venían a por su cuartito de choped… Eso sí, los que estaban dentro no dejaban de protestar por el retraso en el comienzo y nosotros, ya acomodados, pensábamos en los pobres actores, que sin tener culpa de nada y sin siquiera haber dado una nota, se estaban llevando el pataleo de la noche… Finalmente anunciaron que la función iba a comenzar, las luces se apagaron y la gente se relajó de tanta tensión.

Ya digo que fue mi primera zarzuela, por lo tanto esta crónica no pretende ser una crítica, simplemente es mi vivencia desde la mas absoluta ignorancia.

En mi cabeza tenía referentes de imágenes que uno ha visto por la tele, así que en cuanto comenzó la función me dio la sensación de haber presenciado mas de una. La ambientación, el tipo de interpretación, los decorados, etc… Me hizo gracia escuchar los diálogos, ese “castizismo” chulesco de aquellas épocas, me hace sonreir. Eso sí, me costó horrores comprender el texto, no por lo enrevesado, que lo era, si no porque a algunos actores la proyección de voz se les acababa en la corbata del escenario… y había que hacer un grandísimo esfuerzo para poder saber qué es lo que decían. Al final la cosa se solucionó y se oía algo mejor, y ya digo me eché algunas risas. Sé que han tenido muy poco tiempo para ensayar y en algunos momentos eso se notaba, en las intenciones y las ocasiones en las que se pisaban el texto unos a otros, pero cuando no hay tiempo de ensayos, es lo que pasa. Yo supongo que, a parte de esto, cuando se ensaya una zarzuela se hace mas hincapié en las partes cantadas y en las coreografías y los momentos de texto quedan un poco como puente entre número y número… Desconozco si es así, pero es la sensación que me dio.

La verdad que a mi las voces líricas siempre me han impresionado mucho, no me parecen humanas. Me pregunto de qué parte del interior del ser humano sale ese tipo de voz… ¡es increible y maravilloso! Sinceramente, me dan una envidia terrible. En los momentos en los que cantaban me quedaba esperando el final, coon muchísima curiosidad, ya que casi siempre terminaban con una subida brutal y un foco iluminando a la estrella de la canción, como enfatizando el momento; un momento Divo absoluto, al que no estoy acostumbrado y que sin embargo parece algo totalmente aceptado dentro del mundo zarzuelero; el artista cosecha sus aplausos en ese momento, sin esperar al final de la función. Aunque he de decir que las letras de las canciones casi no las entendía, sobretodo las femeninas, y decidí convencer a mi cabeza que hiciese como si estuviera oyendo una ópera; quiero decir, que se dejase llevar por las emociones que pudieran transmitir, no por el contenido de la canción, como si estuviera cantada en un idioma que no comprendiera. De esa manera mi atención se centraba en eso y no en intentar entender y dejar de disfrutar de lo que me estubieran ofreciendo… Sin embargo, al igual que digo que me llaman mucho la atención las voces líricas, he de decir que cuando esas mismas voces interpretan, me resultaron carentes de toda verdad, me da la sensación  que una voz tan colocada hace que el cuerpo esté rígido y no exprese de manera natural. Aunque no creo que una zarzuela pretenda transmitir mucha verdad, sinceramente, yo creo que de lo que se trata es de entretener al público a base de chistes, diálogos sencillos y situaciones llevadas al extremo (Cuando lo que trate sea una comedia, claro). Es un lenguaje diferente a otro tipo de género. Un lenguaje que me crea un conflicto en mi manera de ver el teatro, pues intento justificarlo, como puede estar comprobando quien esté leyendo este artículo, pero que mi cabeza rechaza.

Otra cosa que me llamó la atención y que cuando terminó, oí comentar a mas de una persona, fueron las coreografías. En este montaje en concreto, ¿no hay ciertas reminiscencias a West Side Story? ¿Está calando el teatro musical dentro de este género?… Con esos momentos de enfrentamiento de bandos, las coreografías acompañadas de los zapateos, las palmas… No me resultaron muy zarzueleros, o no esperaba encontrar algo así dentro de una zarzuela. Alguien que haya visto mas, lo mismo me dice que sí, que hay mas coreografías de ese tipo… pero a mi me dió la sensación que intentaron introducir un toque musicalero. Cosa que agradecí porque esos número son los que mas disfruté.

Al acabar la función tuve una sensación rara, no estaba seguro si lo que había visto me había gustado o no… Quizá no sea espectador para este tipo de espectáculo o no he comenzado con el título apropiado para que haya quedado atrapado… ¿Volveré a repetir experiencia? ¡Quién sabe!

¿Salí contento? Sí, pero porque el objetivo con el que fuí era ver el nuevo paso dado por una amiga, apoyarla en este nuevo reto al que se enfrentaba y del que salió victoriosa. Solo por eso ya mereció la pena vivir una noche de zarzuela.