Anoche, por fin, fuí al Teatro Alfil a ver “Pegados” y solo puedo decir que no entiendo porqué he tardado tanto tiempo en ir… Bueno, al menos me queda la satisfacción de saber que he llegado a tiempo y que he podido disfrutar de uno de los espectáculos mas originales y divertidos de las últimas temporadas.

Aunque jure y perjure que el motivo por el que me he acercado no son esos dos merecidísimos premios Max que ha ganado (Mejor Musical y Mejor Director Musical para Joan Miquel Pérez), nadie se lo va a creer, pero bueno… si es cierto que es un aliciente mas, a parte de las recomendaciones de amigos y seguidores de este blog. Y repito, no estoy nada arrepentido, todo lo contrario. Es mas, desde aquí recomiendo a todo aquel que no haya ido, que aproveche y vaya antes de que se marchen el 12 de Junio, porque lo van a pasar realmente bien.

La historia nos sitúa en una sala de urgencias de un hospital. Un chico y una chica permanecen juntos en una camilla, a expensas de una enfermera mal encarada y un poco sádica, esperando la llegada del doctor que les va a atender. Los chicos se han conocido esa misma noche, en un bar de copas, se enrollan y acaban acostándose, pero ellos no contaban con que, en plena “faena”, se iban a quedar literalmente pegados…

El montaje es muy sencillo, elementos justos en escena para que entremos en situación, unas canciones con ritmos pegadizos y unas letras divertidas y sin pelos en la lengua, hacen que el espectáculo funcione y que la carcajada del público sea contínua.

En la función de anoche los actores que vi fueron Ferrán González, creador junto con Alicia Serrat de este musical, en el papel del Chico; en el de la Chica estaba Sandra de Victoria; como Enfermera / Madre1 / Madre2, una maravillosa y divertidísima, Gemma Martínez y como Doctor/Pianista Joan Miquel Pérez. Todo este conjunto está dirigido por Victor Conde, que consigue una función ligera, con un ritmo endiablado, con unas interpretaciones llenas de humor y mala leche, aunque siempre con un toque amable que hace que no se te borre la sonrisa de los labios. La historia nos hace ser conscientes en todo momento que estamos viendo un musical, entramos y salimos de la historia, a veces estamos viendo a los actores y otras a los personajes, creando una complicidad con el público que se agradece mucho.

Cuando salí del teatro pensaba en lo que había visto y me sentí contento, no solo porque presencié una comedia que me dejó muy buen rollo dentro del cuerpo, si no porque era consciente de que acababa de disfrutar un espectáculo de pequeño formato que ha crecido poco a poco y se ha hecho merecedor del reconocimiento de todos. Esto me hacía, y me hace, pensar que todo es posible, que cuando hay un proyecto con gente involucrada, con ganas de hacer un buen trabajo, se nota y se agradece. Sea en un gran escenario o en uno mas reducido; lo que cuenta es el espectáculo en si, que sea grande por méritos propios, por el contenido y la gente que lo defiende delante y detrás del telón, no donde lo veas.