Definitivamente esta es una película que debemos ver todos. Sentarnos una tarde en el salón de casa y dejarnos atrapar por la nostalgia de la niñez, de aquellos veranos de cuando éramos pequeños. Recordar nuestro primer beso, nuestra pandilla de amigos, las bicicletas, las tardes con ruido de chicharras, las heridas en las rodillas, las rivalidades por conseguir ser el mejor, aunque solo fuera por un instante, los grandes planes para conseguir los deseos que tanto anhelamos… y sobretodo la intensidad de la amistad, esa intensidad que quedará por siempre clavada dentro de cada uno de nosotros y que ya nunca volverá.

No voy a hacer comentario de la película, solo quiero hablar de las sensaciones que me ha provocado. No tiene sentido cuando la película lleva un año estrenada, pero es una pequeña joya con la que me he encontrado esta tarde y que me ha hecho emocionarme de una manera tan sana y agradable que quiero haceros saber de ella.
La película cuenta dos historias paralelas. Una es la de un publicista de éxito que por accidente se encuentra con una mochilera a la que debe llevar en su coche y que le trae recuerdos de su niñez; y la otra es la historia de un grupo de niños que, como cada año, se reencuentran para disfrutar de otro verano mas. Aunque este será el verano que les cambiará las vidas para siempre. Entre los interpretes se encuentran Emma Suárez, Lluis Homar, Eva Santolaria, Alex Brendemühl, Constantino Romero… Vamos, un reparto sin desperdicio. Y por supuestísimo, los niños, a cada cual mas creible y convincente que el anterior. Qué gusto ver niños tan naturales y sin ningún tipo de ñoñería.
Es una película que me ha dejado un sabor de salitre en el alma. Una especie de escozor interno tan bonito como doloroso… Supongo que así es la nostalgia… Porque las miradas de estos niños se te cuelan en lo mas hondo del corazón y te hacen creer que tú eres uno de ellos. Los miras y te ves a ti mismo en la niñez, recuperando todos esos sentimientos tan puros, lo grandiosidad de lo desconocido, lo tremendo que podía ser todo y el coraje con el que todos nos enfrentábamos a ello. Y cierto que viéndolo ahora, siendo adulto, te das cuenta que tan solo es ley de vida, que todos pasamos por lo mismo, pero que cuando uno es pequeño, piensa que esa vivencia es la mas especial que nadie va a tener jamas… Aunque pensándolo ahora mismo… de alguna manera así es, porque es tuya, únicamente la has vivido tú. La sensación que llevas nadie puede compararla, es algo tan íntimo y a la vez tan universal, que es por lo que digo que todos debemos ver este film de Pau Freixas. A cada uno nos removerá algo diferente por dentro y a la vez todos nos sentiremos identificados.
 No me digáis que no es bonito el encontrarte por primera vez con la magia del momento y a la vez triste el pensar que al crecer perdamos la capacidad de sorprendernos y de absorber lo que la vida nos brinda…
Al ver este tipo de películas te das cuenta que muchas veces uno debería frenar un poco el ritmo de vida e intentar disfrutar mas de lo que nos da el día a día, puede que incluso nos sorprendamos mas que cuando éramos unos críos. Es complicado, por supuesto que sí, pero ¿acaso no nos era todo tremendamente complicado cuando eramos pequeños y lo superábamos? Pues supongo que lo mismo pasará ahora… 
¡Qué bien viene dejar que algo se nos cuele dentro y emocionarnos de esta manera!