Ya, ya sé que alguno dirá, pero… ¿este hombre no tiene criterio? Pasa de estar el Lunes paladeando un espectáculo de Sondheim a ir el viernes a ver “La última de la directora de Crepúsculo”… Pues es que soy así, un poco bipolar en mis decisiones, en la variedad está el gusto o el disgusto… porque ¡Vaya lo que me comí anoche en el cine! Ufff!

Mal comienza la cosa cuando le ponen a la película como sobretítulo “¿A quién tienes miedo?”. ¿A quién?, a quien haya decidido que la película vaya con esa coletilla facilona y “chorra” y miedo a que la película vaya en consonancia… El caso es que lo que me llevó al cine fue la estética, el tratamiento de colores y ritmo que vi en el trailer, los ambientes creados; me parecía que estaba un poco inspirada en Sleepy Hollow, que algo había de esa atmósfera Burtoniana mas que de las ñoñerías crepusculares, incluso que podría encontrarme con algo de la perversión de “En Compañía de Lobos” de Neil Jordan… que en el reparto estuviera Gary Oldman o Julie Christie

La premisa de la que parte tiene buena pinta. El cuento en el que se inspira llevado a un terreno mas adulto y añadiéndole que el lobo en realidad sea un hombre-lobo, una amenaza mas terrorífica y sobrenatural para la aldea donde vive la protagonista, incluso que el cazador sea un fanático religioso y que Caperucita no solo se dedique a pasear a casa de la abuelita, si no que se entretiene en los bosques cazando conejos a cuchilladas y revolcándose con algún aldeano… vueltas de tuerca que parecía que buscaban la originalidad en un cuento clásico.

Nada, que no me atrapó en lo mas mínimo. La película pasa de puntillas por mil momentos que podrían haber sido mas que interesantes y que se quedan en secuencias anecdóticas e inconexas desaprovechadas por su directora Catherine Hardwicke. Al final de lo que se trata es de saber quién es el hombre-lobo que atemoriza a la aldea y acosa a Caperucita, y la directora a lo que se dedica es a meternos en el juego de lanzar pistas falsas que no llevan a ningún sitio, juega a engañar al espectador, pero sin un objetivo fijo, solo el que miremos para un lado donde sucede algo que creemos de importancia y luego no retomarlo mas… situaciones que podrían haber resultado jugosas si se hubiera sacudido la mojigatería vampiril de encima, en vez de crear un sello propio de ello… La saga Crepúsculo creo que se debería quedar en lo que es, una saga independiente, con sus mas que respetables seguidores, pero ya está, no puede ser que cada película que haga esta señora tenga la misma premisa. Chica, en este caso Amanda Seyfried, que se encuentra metida de lleno en un triángulo amoroso en el que dos chicos mas o menos monos (Shiloh Fernández y Max Irons, sí, sí, hijo del mismísimo Jeremy Irons) se la disputan a base de frases tan manidas como “Si eres el lobo, juro que te cortaré la cabeza”… ¡Por Dios bendito! Seguro que ellos mismos como actores se tuvieron que sonrojar de verse en la tesitura de decir algo así…

Antes de acabar con esta opinión (no quiero que se considere crítica porque realmente no estoy analizando la película, si no dando mi opinión sobre lo que a mi particularmente me ha parecido), quisiera decir que el doblaje que han hecho a Gary Oldman es lo mas horroroso y lineal que he visto en mi vida; si la película me hubiera gustado un poco, sería capaz de volver a verla en versión original para comprobar si realmente hace tan mala actuación como lo que vi o es el doblaje, tan mal interpretado, el que fastidia la labor de un actor que siempre me ha gustado.

En fin, que a quien le apetezca otra ración de mas de lo mismo, que vaya al bosque en busca del lobo…